Opinión: La espera que hace inefectiva a la Ley de Etiquetado en Chile

Por Dra. Cecilia Castillo .L., del Frente Chile Saludable.

Después de una larga y difícil tramitación en el Congreso que tardó seis años, veto mediante, en 2012 fue aprobada la ley chilena de Etiquetado y Publicidad de Alimentos (N°20.606). Luego de varias versiones de reglamento han transcurrido cuatro años, para que al fin el 27 de junio de 2016 empezara a operar el nuevo reglamento que fue publicado hace exactamente un año en el Diario Oficial.

Desde un comienzo esta Ley fue criticada y ninguneada, le llamaron Ley Super 8, igual que a una galleta llena de azúcar y grasas saturadas, y bueno, una actitud algo frecuente en Chile cuando se quieren implementar cambios profundos. Pero en medio de ese escenario, la ley fue y ha sido positivamente evaluada por diferentes países y organismos internacionales (OPS-OMS-FAO) por ser un cuerpo legal que permite:

  1. Identificar a través de un distintivo en base a un “disco pare negro” cuáles alimentos envasados y bebidas tienen un alto contenido (exceso) de calorías, azúcar, grasas saturadas y sodio.
  2. Prohibir la venta de estos alimentos “altos en” al interior de las escuelas.
  3. Limitar su promoción, así como también, su publicidad cuando el programa supere 20% de audiencia infantil entre las 6 AM y 22 PM.

Les guste o no, se trata del primer cuerpo legal a nivel mundial que abarca en forma conjunta rotulado, publicidad y promoción de alimentos y eso la hace diferente, innovadora y compleja, y está aquí para quedarse, con sus ventajas y limitaciones.

rotulado

Para los salubristas y profesionales de la salud que trabajan con familias y niños, la aplicación de esta norma representa una oportunidad para desarrollar una nueva forma de educación nutricional, dado que permite conocer la calidad del alimento rotulado, es decir, identificar un producto alimentario alto en calorías, azúcar, grasas saturadas y sodio, independiente de la forma en que éste se consuma: mucho, regular o poco, usted siempre sabrá lo que está comiendo. De esta manera, se podrá decidir informadamente qué y cuánto comprar, pudiendo zanjar entre aquellos alimentos que lleven una menor cantidad de discos pare negros o bien seleccionar aquellos que no lo llevan.

En esta línea: ¿Es verdad que son muchos los alimentos en las estanterías que llevan disco pare negro? Sí, y no debiéramos sorprendernos, porque habíamos dicho por mucho tiempo que estos que estos alimentos ultraprocesados no son saludables. Ahora la evidencia es gráfica y no podemos seguir negando la mala calidad nutricional de estos productos que han sido un factor determinante en el desarrollo de la obesidad y la diabetes, así como, de otras enfermedades crónicas. Ha llegado la hora de preferir alimentos más saludables. ¿Pero entonces, qué vamos a comer? Décadas atrás no existían estos productos y la gente comía alimentos preparados en casa, una tendencia creciente en el mundo actual: volver a cocinar y comer alimentos de verdad para cuidar la salud.

¡Pero no todo es perfecto! La autoridad sanitaria chilena estableció cumplir con el 100% del rotulado de los alimentos “altos en” recién el año 2019, estableciendo diferentes criterios para definir alimentos altos a través de los años, siendo muy permisivo los dos primeros años. Esto significa que muchos alimentos que no son saludables no aparecerán rotulados como “altos en” durante los primeros años.

O sea: para conocer el 100% de los alimentos no saludables que se venden en el mercado deberemos esperar tres años más, una decisión técnicamente compleja porque dificulta la educación nutricional y éticamente inadecuada porque la población consumirá alimentos no saludables sin poder identificarlos.

Quiero recalcar que la aplicación de esta ley es un gran logro para abordar el tema de la alimentación y la obesidad. Muchos aspectos del reglamento recién promulgado deberán ser corregidos o mejorados, sin embargo, nadie puede negar que después de 10 años es un logro tenerla en ejecución. Aspectos como “limitación de la publicidad” y “entrega de ganchos publicitarios” necesitarán el apoyo de los profesionales de la salud, pero también de la sociedad civil.

No cabe duda que habrá inconvenientes, porque muchos tratarán de confundirnos y demostrar que esta iniciativa no sirve, sin embargo, está comprobado que sólo la educación nutricional no sirve, que la publicidad y la promoción de estos productos no saludables para aumentar su consumo es tan invasiva y perturbadora que sólo regulaciones que consideren modificar el medio ambiente, pueden facilitar una mejor elección y ayudar al bienestar de un país donde solo el poder consumir se valora socialmente.

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