Opinión: Un llamado a la academia chilena, en la lucha contra el tabaquismo

Por Marcia Erazo Bahamondes y María Paz Bertoglia Arredondo, Investigadoras Principal y Alterna de la Escuela de Salud Pública Universidad de Chile.

No existen los cigarrillos light, no existe el consumo seguro, inocuo o menos dañino de tabaco. Todo consumo de tabaco genera un daño a la salud, y mientras antes se inicia el consumo de tabaco son mayores las consecuencias a la salud. El tabaco mata a la mitad de sus consumidores y es el factor más relevante de muerte prematura en hombres y el segundo en mujeres de edad adulta.

Chile presenta una de las mayores cifras de tabaquismo con una prevalencia de consumo de 40% en población general y el segundo lugar a nivel global entre adolescentes. Por su parte, las mujeres entre 13 a 18 años presentan la prevalencia más alta de tabaquismo a nivel mundial, también con un 40%.

La industria tabacalera realiza actividades que influyen en el comportamiento de la población juvenil: un tercio de la experimentación de jóvenes en tabaco ocurre como resultado de la exposición a promoción, marketing o auspicios. La disponibilidad y promoción del tabaco es un aspecto fundamental para que los niños, niñas y adolescentes comiencen a consumir tabaco. Esto representa la provisión para su uso y se compone de la disponibilidad económica, en el mercado y social.

Promover productos de tabaco es una práctica habitual de la industria. Es una medida que atrae la atención de los niños hacia sus productos, incrementando el número de niños y adolescentes que inician el consumo de tabaco, así como el consumo de los ya fumadores.  La cajetilla de cigarrillos en una herramienta mercadotécnica crucial. El empaquetado es la manera en que las compañías construyen el imaginario en torno a la marca y desarrolla el apego en los momentos cuando se inicia y mantiene el consumo en niños y adolescentes.

El Marco de Convención para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (Framework Convention on Tobacco Control, FTCT) se han recomendado varias estrategias para combatir el consumo de tabaco. El artículo 11, por ejemplo, establece la introducción de empaquetados neutros, que significa remover toda publicidad del envase, para que las cajetillas sean indistinguibles unas de otras, excepto por el nombre de la marca en tamaño y estilo de letra estándar.

En el estudio “Percepción de riesgo en el diseño de las cajetillas de cigarrillos en adolescentes de 8º básico a 4º medio, Región Metropolitana, Chile, 2015”,  que realizamos en la Escuela de Salud Pública gracias al apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, concluimos que la cajetilla genérica reduce hasta cinco veces la posibilidad que los adolescentes empiecen a fumar y animaría a dejar de fumar hasta 6 veces más, comparado con la cajetilla de marca.

Los adolescentes consideraron que las cajetillas genéricas no son atractivas para iniciar su consumo y son más fáciles para dejar de fumar, en comparación con los empaquetados habituales. Los participantes consideraron que la cajetilla genérica transmitía menos imagen de éxito, exclusividad, sociabilidad, juventud y el concepto ‘light’.

Actualmente Australia cuenta con la obligatoriedad de comercializar cajetillas genéricas desde el año 2012, estimando una reducción de 108.228 fumadores a 34 meses de su instalación como política pública. Otros países que han introducido la modificación legal son Francia, Reino Unido e Irlanda.

Por todo esto, es urgente hacer un llamado desde la academia para que en Chile se discuta esta importante política pública y prevenir el consumo de tabaco en adolescentes.

 

 

 

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