Pregrado: ¿Docencia para todos? – Un problema actual

Vivimos es un tiempo donde todo tipo de información está al alcance del “clic”, en el cliché repetitivo de que la modernidad tecnológica en cuanto a conectividad ya no tiene trabas demográficas, sociales, económicas –por lo menos en Chile, la conectividad a internet ha dado un alcance a la mayoría de la población-, por ello el tema de conectividad y su “espectro” resulta ya conocido.

La institución de pregrado, sea de formación universitaria o técnica, está  familiarizada con la actualidad tecnológica y la utiliza como un recurso pedagógico que -en el mejor de los casos- ha permitido la entrega y comprensión de procesos. De esta forma, las nuevas generaciones han sido formadas con estos recursos, en donde la pizarra de tiza dio paso a la pizarra con marcador y/o pizarra digital; donde los papelógrafos dieron paso a las transparencias y luego a la proyección digital (power point, prezi, etc.); donde algunos han optado por el apunte digital (grabación audio-video, escribir directamente en el pc o mac, los que digitan rápido, etc.), donde los procesos presenciales dieron paso a los procesos e-learning.

Básicamente, existe toda una gama de posibilidades a la hora de ser partícipe del mundo docente/estudiante y funcionan bien – fui parte de este mundo en pregrado y ahora que soy profesional, soy parte de él al momento de entregar contenido–.  Pero, ¿dónde radica el problema?: los alumnos de pregrado próximos a egresar están muy bien familiarizados con las respuestas, pero no precisamente las comprenden. O sea, que a pesar de conocer el fin, generalmente no entienden los medios y procesos por los cuales se llega a tal.

Ocurre en principio, que las instituciones dictan una determinada materia, comúnmente a través de una clase teórica-expositiva (en cuanto a una unidad entregada presencialmente). La información se expone por medio de una presentación digital y luego ésta se entrega al alumno para que la estudie, la memorice y luego la rinda en una evaluación escrita, oral, e-learning, etc.

Entonces me pregunto: ¿cuándo el alumno comienza a profundizar estos procesos?, porque se les entrega las respuestas en largas presentaciones en “power point”, muchas veces abarrotados de tanta información cada diapositiva que el educador termina leyendo en clases y olvida que es un recurso de apoyo.

¿Y cuál es el resultado de esta práctica?, pues que el alumno desconoce la existencia de una literatura científica como apoyo para profundizar su aprendizaje en aras de comprender los procesos que fueron señalados en el aula (de ser el caso). Muchas veces el cuerpo docente se declara inocente de esta práctica alegando entregar bibliografía en el programa de estudio, pero ¿fomentan este recurso?, ¿en sus presentaciones se entrega la fuente de tal contenido?, ¿son realmente partícipes de esta bibliografía al momento de entregar contenidos?

Al final en este escenario, se enteran de que un AINE puede actuar como antipirético, analgésico, antiinflamatorio, pero el proceso no lo comprenden. Este es un problema que se viene gestando en la mayoría de los docentes que si bien no todos han adoptado, muchos practican, y para los alumnos pareciera reflejar más fácil aceptar aquello que se les da, que aquello por lo que deben esforzarse por obtener: el tópico de resultado con el menor esfuerzo.

Comprender es parte de la ciencia del saber y en este proceso se debe profundizar. Ayudemos a las nuevas generaciones a ser profesionales de calidad, entreguémosles herramientas para el desarrollo de sus procesos del aprendizaje, generemos formación basada en la investigación, construyamos el hábito del “por qué” y el “cómo”.

Se debería romper la cultura del alumno que posee “un mar de conocimiento, pero con un centímetro de profundidad”. Que nuestros futuros colegas se familiaricen con la literatura, la auto-actualización y búsqueda de evidencia. Que no sólo utilicen internet para encontrar respuestas, sino para construirlas en base al entendimiento.