Una noche de turno en el SAPU

Nicolás López Irribarra es médico del Cesfam San Juan, en Coquimbo.

Es martes 17:00 hrs, acabamos de tomar el turno en el SAPU, dos jóvenes médicos en un SAPU cualquiera, después de haber completado la jornada de 8 horas en el CESFAM.

Fielmente como todo día, 40 pacientes esperan las cinco de la tarde para que se inicie la atención de urgencias y asegurar su atención. Es primavera, aunque el retraso de las lluvias hace que la mayoría siga correspondiendo a cuadros respiratorios. Algunos niños que el jardín o el colegio exige un certificado para justificar una ausencia y mantener la subvención, adultos que no alcanzaron hora pese a estar haciendo cola desde las 6 de la mañana; la mayoría ha ido llegando desde las 3 de la tarde, para hacer la fila, esa eterna cola que se divisa desde el escritorio del administrativo. Una sonrisa, y partimos.

photo 2A las 19:00 completamos ya 34 atenciones, promedio de siete minutos por paciente. Se ha realizado un traslado, un paciente con infarto (el final que todos quisiéramos evitar en un paciente con diabetes), y el resto han sido consultas por cuadros respiratorios y gastrointestinales. Avanzamos. Siguen 30 pacientes en espera, algunos que ya llevan 3-4 horas de espera dejan sentir su frustración en el aire, a esta hora empiezan a llegar los que salen de sus trabajos, obreros de la construcción, trabajadoras del retail que no pueden pedir permiso del trabajo, su precaria condición laboral se los impide por el peligro al despido, algunas pifias cuando se sale a llamar a la sala de espera.

Es difícil. Buscan esa bendita solución tras un pinchazo, un antibiótico o jarabe milagroso que alivie ese dolor, que calme un poco sus largas horas de trabajo, que les dé la fuerza para seguir cumpliendo con su larga jornada laboral, que luego continúa atendiendo a su familia. Alguna conversa, un pescador que vuelve a trabajar después del terremoto, lo agarró el frío del mar, lágrimas en sus ojos, sólo pueden trabajar la jibia, a 80 pesos la tonelada, ya no pueden competir. Escucho tranquilo y se calma, la mano y nos despedimos.

Ya son las 21:00, cinco minutos para una pequeña merienda, mi colega de refuerzo se retira agotado, ayer fue él quien asumió el turno hasta las 24:00. Un abrazo y a seguir trabajando. Ya son 20 pacientes en espera, pareciera poco, pero a esta hora aún sigue llegando gente, y el equipo también está agotado, uno a uno los autorizo para que puedan comer algo, no mucho rato porque si no se retrasa la atención.

Son las 23:00, llega Ana, de 35 años, trae a Yanira de 4 años, la menor de tres hermanos, hoy consultan por fiebre y tos desde hace dos días. Ana se disculpa diciendo que no había podido venir antes porque en el trabajo no le dan permiso, garzonea en un restaurant -a trato- 10 horas diarias y llega pasado medianoche, hoy han cerrado temprano y alcanzó a venir. Indicaciones, la madre busca el alivio, no hay jarabe que le quite la tos, hay que esperar, esto es auto limitado, impotente la madre se retira, deberá buscar esa mano amiga, esa solidaridad tan perdida en nuestros días.

00:00 se baja la cortina, 94 pacientes marca el Rayen, nos retiramos cada uno a nuestros hogares.

Comments

  1. Carolina says

    Lamentablemente es así. Y lo peor de todo que sigue la demanda de atención …en todos lados.se trata de satisfacer a todo el mundo . Pero la limitación de recurso tanto humano como economico no es suficiente para dar una atencion digna y satisfactoriamente a todo aquel que la solicite. .el esfuerzo del personal es cien por ciento…pero faltan lucas…..

  2. Mario says

    Tremendo lo que compartes! hoy por hoy es el trabajo arduo de médicos, enfermeras, tens, internos, etc. lo que logra dar un poco de dignidad a la atención en el sistema público. Urgen mejoras estructurales, pero por ahora hay que sentirse orgullosos de poder contribuir con nuestro profesionalismo y dedicación a este chilito querido

  3. Aliana says

    Uffff me suena tan familiar.
    Todo lo q hacemos no se ve…y si se ve se cuestiona…no es facil! Animo.

  4. Carolina Pacheco says

    Que realidad tan difícil la que vive el País nos estamos olvidando de todas aquellas personas que trabajan y no pueden venir a una atención en jornada matutina me pregunto a quienes estamos dejando de lado por cumplir metas sanitarias . A este grupo activo laboral con quienes debemos realizar prevención y promoción quien a pensado una estrategia definitiva ???????

  5. Christian says

    En ese SAPU se ve poca gente, hay otros donde se atiende entre 125 y 140 diarios, si se contempla que hay 2 médicos por lo menos hasta las 21h00, muchos SAPUs tienen 1 solo médico, y sin embargo los usuarios no entienden eso, reclaman como si fueran los únicos pacientes en espera y también cuando ya cansado después de ver 40 pacientes quieres tomarte un café con un pan ya que como todo ser humano te da hambre, sed, tienes necesidades y te cansas. Muchos no diferencian el SAPU del consultorio y piensan que es lo mismo.

  6. juan says

    Me suena conocido este artículo también trabajó en sapu mucha gente esperando siempre atención falta de recursos y la poca paciencia de la gente .
    Todos esperan ser atendidos rápidos reclamos todo el tiempo, poca comprensión por el trabajo que uno hace .La gente no piensa que también somos personas con familias igual que ellos , que tenemos derecho a alimentarnos también, a descansar y muchas necesidades como todo el mundo.

  7. paulo says

    Lo mas entretenido es cuando te llega una urgencia de verdad y tienes que manejarlo hasta que llegue el samu y la gente afuera empieza a alegar ” si el doctor no esta haciendo nada!!! solo mira los monitores y habla por telefono”

  8. monica says

    Soy médica argentina, y en nuestro país, se repite calcada la m isma realidad, al igual q lo q aportan los distintos comentarios. Increible. Herodoto, donde estas??