Muerte neonatal y control del embarazo

Este es un post Invitado del Dr. Valverde

Muchos recién nacidos llegan sanos a este mundo. Pero a veces existen otros quienes, dependiendo problemas, sangrados, infecciones maternas durante el embarazo pueden nacer “infectados” desarrollando trastornos que hacen necesario practicarles pruebas médicas y aplicarles los tratamientos adecuados.

Los recién nacidos son especialmente susceptibles a ciertas enfermedades porque su sistemas inmunitario no están suficientemente maduro para hacer frente a las bacterias, virus y parásitos que provocan las infecciones.

Debido a ello, los recién nacidos a veces enferman y necesitan pasar tiempo en el hospital —o incluso en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) para recuperarse.

Existen signos de “alarma” que exigen acudir al médico y entre ellos estan:

-Falta de apetito

-Dificultad para respirar

-“Buches”, vómitos continuos o falta de apetito.

– Fiebre o descenso de la temperatura corporal

– llanto inconsolable

– Irritabilidad inusual o cambio considerable en el comportamiento del bebé, como empezar repentinamente a dormir sin parar o a dormir muy poco, también puede ser una señal de que algo no va bien.

Estos signos son especialmente preocupantes si el bebé todavía no ha cumplido 2 meses.

Existen bacterias como los estreptococos del grupo B que pueden provocar septicemia (o invasión de la sangre por la bacteria), neumonía y la meningitis.

Los bebés suelen contraer la infección a partir de sus madres durante el parto —muchas mujeres embarazadas tienen estas bacterias en el recto o la vagina, desde donde las pueden contagiar fácilmente al recién nacido si no han sido tratada con antibióticos, por ello se hace imprescindible un buen control del embarazo para minimizar los factores de riesgo, realizar citología, despistaje de streptococos del grupo B en el canal vaginal (que conlleva a gran mortalidad neonatal cuando la madre padece esta colonización), exámenes de orina con urocultivo, solicitar exámenes de rubéola; varicela; sífilis; herpes; toxoplasmosis; citomegalovirus, tratar flujo vaginal u otra infecciòn materna que exista.

Los bebés con este tipo de infecciones a menudo presentan signos de infección durante la primera semana de vida, aunque algunos no desarrollan ningún síntoma hasta al cabo de varias semanas o meses.

¿Cómo se diagnostica y se tratan las infecciones neonatales?

Para diagnosticar una infección por estreptococos del grupo B, se solicitan análisis de sangre y cultivos de sangre, orina y, en caso necesario, líquido cefalorraquídeo para detectar la presencia de bacterias. El tratamiento es siempre endovenoso y hospitalario.

Existe una relación directamente proporcional de la salud materna y la ausencia de infección durante el emvarazo (infecciones perinatales) y la salud neonatal Cuando la infecciòn no ha sido tratado o en los casos más graves, puede haber un parto prematuro o un bebé que nazca muerto.

El diagnóstico de infecciòn neonatal se basa en la “sospecha” por antecedentes maternos, así como el exàmen físico del recién nacido.

En muchas ocasiones los exàmenes de laboratorio pueden no mostrar mayor alteración.

Existen recién nacidos que pueden no presentar inicialmente ningún signo de enfermedad pero padecer sus efectos más adelante.

Las infeccione neonatales no tratadas precozmente o que se extienden por el organismo del bebé pueden tener graves consecuencias.

Puesto que el cuerpo y los órganos de los recién nacidos experimentan un rápido desarrollo, cualquier interrupción de ese proceso puede provocar complicaciones, incluyendo problemas de crecimiento y desarrollo, neurológicos, cardíacos, respiratorios y sensoriales.

En algunos casos muy graves, las infecciones neonatales pueden ser mortales. Con sus frágiles e inmaduros sistemas inmunitarios, los bebés no están bien equipados para afrontar las infecciones.

Los bebés prematuros o inmunodeprimidos corren todavía mayor riesgo de desarrollar enfermedades graves al contraer infecciones bacterianas o víricas que provocarían enfermedades sin importancia en un niño mayor. El diagnóstico precoz, el rápido tratamiento y la atenta vigilancia es la mejor combinación para aumentar las probabilidades de que el bebe supere la infección.

¿Se pueden prevenir las infecciones neonatales?

Si a una mujer embarazada le diagnostican alguna de las infecciones previamente mencionadas o si se considera que corre el riesgo de contraer una de esas infecciones, las medidas preventivas pueden reducir las probabilidades de que la contagie al bebé durante el embarazo o el parto.

Puesto que muchas infecciones se pueden tratar administrando fármacos a las madres durante el embarazo, practicar una serie de pruebas diagnósticas a todas las madres es sumamente útil.

En muchos casos, basta con un rápido análisis de sangre o de otros fluidos corporales para determinar si una mujer embarazada debería recibir tratamiento.

Jeannegda C Valverde
Pediatra-neonatologo.
Profesor universitario UCV.
Abogado USM.