Violencia contra Médicos: Situación de China

 

El 23 de marzo de este año (2012) en el First Affiliated Hospital de la Harbin Medical University en el norte de China, un paciente de 17 años con espondilitis anquilosante y tuberculosis recibió por parte del Reumatólogo staff el rechazo del uso de infliximab, considerado un medicamento de alto costo. El paciente se fue del Hospital pero a las horas regreso con un cuchillo, el cual uso para asesinar a Wang Hao, joven medico residente que nada tenia que ver con este caso, además de dejar a otros tres médicos heridos.

Este no fue un caso aislado. Entre Marzo y Abril del 2012 otros tres casos de agresiones a médicos se produjeron, uno con resultado de muerte y los restantes con serias lesiones. Ninguno de los agresores tenía antecedentes criminales o sufrían de enfermedades mentales, pero todos tenían en común el antecedente de un importante malestar en contra de los centros hospitalarios que consideraban les habían puesto trabas o problemas con sus tratamientos.

Pero lo impresionante es que quizás lo más controversial de este asunto no son las agresiones o el asesinato de este joven médico Wang Hao. Lo perturbante es que después de este caso el sitio chino People´s Daily organizó una encuesta online sobre los sentimientos que despertaba en la población este incidente. Respondieron 6161 personas de las cuales el 65% seleccionó la opción felicidad, mientras que rabia fue marcado por tan solo 14% y tristeza un 6.8%.

De acuerdo a un análisis publicado por el BMJ, los autores sugieren que entre las causas o posibles explicaciones de esta situación tienen que ver con la deteriorada relación médico – paciente producida por los recortes de presupuesto llevados a cabo en el sistema de salud chino. El alto copago introducido a las atenciones de salud y medicamentos con la llegada de los seguros de salud comunitarios han predispuesto a la población en contra de los médicos, los que son vistos como unos aprovechadores en este contexto.

Otra razón expuesta es la falta de confianza con la atención primaria, que lleva a los pacientes a buscar atención de alta complejidad para situaciones que no lo ameritan, creando falsas expectativas en torno a la posibilidad de tratamiento. Paralelamente no existen canales reconocidos para llevar a cabo denuncias por mala práctica o reclamos, los cuales operan de forma ineficiente por la asociación medica local. Esto según los autores generaría el sentimiento que los pacientes deben resolver el problema “por sus propias manos”.

¿Es posible que en nuestro país lleguemos a un estado similar? En mi experiencia personal me ha tocado ver hospitales quebrados en términos de confianza con su comunidad – Talca es un ejemplo – pero nunca niveles de agresión como estos. ¿Qué deberíamos hacer para evitar llegar a una situación como la que experimentan los chinos? Para discutirlo.

Fuente: BMJ 2012; 345 doi: 10.1136/bmj.e5730