Septiembre, mes del terror.

Acéptelo querido lector: Si hay una época DEL TERROR para ser trabajador de la salud en Chile, es septiembre, ayayay!

Afrontémoslo, es duro tener una enfermedad crónica y ver que en todo el país se tira la casa por la ventana comprando cantidades monumentales de comida y bebida. Sobretodo éste año en que tenemos la no despreciable suma de 5 días para tirar la casa por la ventana. Somos oficialmente el país del carrete.

Poniéndonos unos minutos en el lugar del paciente, obviamente es una tortura ver como corren los kilos de carne y las tontas empanadas delante de sus ojos y pensar “no debo comer nada de esto”. O peor, “comeré de todo y más porque total, de algo hay que morirse”.

Ahora, si nuestro enfoque son los hábitos y no las prohibiciones, tendremos un panorama mucho más alentador (y aquí se incluye todo el que quiera evitar subir 10 kilos en 5 días).
Si todos sabemos que la época de asados y empanadas será desde el día 14, lo mejor es comer “livianito” los 13 días antes. Está comprobado que uno sube un kilo de peso si come 7 mil calorías extras, por lo tanto, para bajar ese kilito, debe dejar de consumir esa misma cantidad.
Pero también es cierto que uno puede manejar estas cantidades a lo largo de la semana y no necesariamente todo en un solo día.

Entonces, haciendo un ejercicio práctico, si usted toma generalmente de desayuno 1 taza de leche con 1 pan con paté, preocúpese de escoger leche descremada, bajar el pan a la mitad y, en vez de paté, acompañar con quesillo, palta o una pasta de pollo con pimentón hecha en casa y agréguele una frutita para que no se quede mirando la otra mitad del pan.
Al almuerzo prefiera guisos de verduras con carnes blancas o pescado, harta legumbre para consumir fibra (no se le ocurra ponerle su buen bistec encima, no se me vaya por la tangente) y póngale color con las ensaladas verdes. Piense que una taza de lechuga tiene apenas 10 calorías.
Asimismo, el día que tenga un asadito con los amigos o la familia, trate de desayunar como pajarito, un pocillo de yogurth con fruta picada y avena es una excelente elección si en la tarde se va a comer 3 choripanes, 2 trozos de costillar de cerdo y 7 vasos de chicha ¿no?

Ahora, en el momento del asado, prefiera esas fuentes con lechuguita, ensalada chilena y porotitos antes de la suculenta ensalada de papas mayo que le cierra un ojo. Si me hace caso, fácil se ahorrará unas 300 calorías. Vaya sumando. Si además le hace caso a su estómago que le dice que con un choripán es suficiente, se ahorrará unas 500 calorías.

Vamos a las empanadas. Usted nunca comería pan con pan ¿verdad? Bueno, le informo que una empanada más un choripán, es más o menos lo mismo. Pónganse de acuerdo entre todos y escojan una de las dos como entrada, y se ahorrarán de nuevo unas 500 calorías más (por si no se ha dado cuenta, llevamos ahorradas 1.300 calorías, si lo multiplica por 7 días es 1 kilo de peso menos, nada mal ¿eh?).

Y llegamos a la parte terrible.
Si usted es el autodenominado “rey del asado”, vaya poniéndome atención. Desde tiempos inmemoriales que los hombres se han hecho cargo de la parrilla (sin desmerecer a esas mujeres que aperran al lado del carbón). Sin embargo, a pesar de saber exactamente cuál es son los mejores cortes para el asado, terminan comprando una carne con mucha grasa para que “cunda”.

Si va a hacer un asado con amigos y todos cooperan, por lo menos ahorren unos meses antes para comer como corresponde. No digo que compren carne de wagyu, pero sí pueden escoger una que efectivamente les aporte algo de proteínas. Ahora, si el cerdo lo dejamos como acompañante y no como la carne principal, nos ahorraremos varias arterias tapadas. También pueden aprovechar de innovar y hacer un suculento pescado a la parrilla, envuelto en papel aluminio queda delicioso y con todo su jugo. No sea tímido, ¡atrévase!
Repita conmigo: “mi estómago es el mismo todos los días”. Si la escribe en su techo, mejor.

Ah! Y por supuesto,” ¡acuérdese de su pobre hígado!” Para que tenga presente y entienda por qué subió esos kilitos de más si no comió tanta carne, pero se hizo rechupete la chichita de Curacaví, le informo que por cada gramo de alcohol, son 7 calorías vacías, es decir, todo lo que aporta va directamente a su cuenta corriente de exceso de peso.

Hagamos un conteo rápido; si usted se toma 100 cc ( JA! sí claro) de pisco de 40 grados, esto significa que en esos 100 cc hay 40 gramos de alcohol, por lo tanto la no despreciable suma de 280 calorías. Como en estas fiestas 100cc no alcanzan ni para remojar los bigotes, podemos llegar fácilmente a las 2800 calorías en menos de lo que demore en decir ¡vueeelta!
El problema es éste: dado que comemos cantidades industriales de comida, esas 2.800 calorías van directo a transformarse en grasa, ya que el organismo está ocupado gastando la energía que recibe de los alimentos, por lo que estas otras calorías las reserva. Recuerdo que un profesor (una eminencia en nutrición y deporte) dijo alguna vez que para efectos de evitar el aumento de peso, era preferible beber sin comer. Claramente, nadie lo hace por que se emborracha de inmediato, de ahí el surgimiento de la tierna “güatita de cerveza”.

En conclusión, el asado es una forma de compartir alrededor del fuego un momento agradable con nuestra familia o amigos. Como somos exagerados para todo, se ha vuelto una forma de comer “hasta que duela” y al otro día nos levantamos con una acidez del demonio y la caña que ni les cuento.
Sin embargo, si algo bueno hay de estos días es que las ganas de bailar cueca están a flor de piel. Así que haga una pausa, deje descansar a su mandíbula, saque su mejor pañuelo (o servilleta) e invite a su “china” a bailar, que si algo le va a ayudar este dieciocho serán unos buenos pie de cueca bien zapataeaos.
Tiqui tiqui ti!

Comments

  1. Paulo says

    Honores a todos aquellos que estaran al pie del cañon recibiendo tajeados y ataques de gota

  2. says

    Desde hace un tiempo que me he dado cuenta que si uno se preocupa aunque sea un poquito de la comida, la sensación de bienestar y alegría es evidente. Pero, nuestra cultura nos invita al exceso y eso trae consecuencias nefastas, tanto físicas como mentales.

    Me encantó tu artículo. Debo confesar que lo de las medidas y cantidades siempre me ha confundido pero creo que la palabra aquí es MODERACIÓN, ¿no?

  3. Juan says

    Muy buen articulo, livianito y facil de entender, ademas con hartas herramientas para no cometer tantos excesos.