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Septiembre 9, 2012

Película "No" y Salud Pública

Autor

Mario J. Hitschfeld (@mariohitschfeld)

Soy chileno, médico y psiquiatra. Formándome en adicciones en Mayo Clinic, Rochester, USA. Amante -aún informal- de la Salud Pública, la (in)equidad es la madre de todas las batallas.

Hace un mes se estrenó, en Chile, la película “No” del director Pablo Larraín. Relata, en torno a un guión supuestamente ficticio, los dimes y diretes de la campaña publicitaria en favor de la opción “No” del plebiscito chileno del año 1988 que inició el fin del gobierno del General Augusto Pinochet. Es obvia la atracción que genera esta película a personas afines a la política, pero cuesta encontrarle nexo con otras áreas del quehacer humano.

Pues yo no lo creo. Opino que esta película también debiese ser materia de discusión entre -al menos- profesionales de la salud.

La trama se centra en la labor del líder creativo de la campaña del “No” y sus relaciones con el resto de equipo publicitario y los líderes políticos del movimiento. Además propone una historia para la génesis de la campaña del “Sí”. Y luego, al iniciarse las campañas, muestra sus evidentes diferencias que justifican -en parte- el final por todos conocidos. Mucha política, tensiones entre oficialismo y oposición, dictadura y democracia, censura y libertad, matonaje y paz. ¿Por qué sería esto tema para una discusión en salud?

La tensión en la cual más profundiza la película es aquella entre los dueños de la campaña -en este caso, los políticos- y los encargados de la arista publicitaria. Esa notable diada entre los amos del mensaje y los comisionados de difundirlo, entre los propietarios del “qué” y los patronos del “cómo”. Los primeros manejan todas las aristas de su producto y no desean -o no pueden- fragmentarlo sin alterar su esencia, los segundos tienen tan claro su objetivo pragmático de difusión que mientras más simple y acotada la obra, mejor para la misión. ¿Cuántas veces hemos visto esa tensión en el mundo de la salud?

En las políticas públicas de salud -área llamada Salud Pública- están bastante claros los contenidos que se desean transmitir a la población. Los lugares de difusión -si bien no unánimes- también gozan de bastante consenso: afiches en lugares públicos de todo tipo, contenidos en salas de clases, radio y televisión, en fin, cualquiera en que se pueda entregar una idea. Pero cómo estructurar el mensaje es la madre de todas las peleas creativas.

Imagínense una reunión con médicos muy expertos en su área, académicos de fuste, más cercanos a una edad de cabellos blancos, junto a publicistas proponiéndoles su metodología de difusión. ¿Estamos preparados para simplificar nuestro conocimiento en pos de una tarea de difusión?, yo voto No. ¿Sabemos jerarquizar el conocimiento?, nuevamente voto No. ¿Estamos dispuestos que la transmisión de un afecto domine por sobre el contenido mismo?, digo No.

Los radicales de la década del 40 decían: “gobernar es educar”. Hoy podríamos parafrasear diciendo: “gobernar es comunicar” y “educar es comunicar”, es decir, todo pasa por la comunicación. Y así como se nos enseña a dialogar con el paciente, debemos aprender también a relacionarnos con los otros profesionales encargados de estructurar los mensajes colectivos y que, por cierto, lo hacen mejor que nosotros. Porque en la promoción de salud, no puede ganar el “No”.

Hay 3 comentarios en esta publicacion

3 respuestas a “Película "No" y Salud Pública”

  1. Teresa Boj dice:

    Muy de acuerdo con tu articulo, trabajé en el MINSAL y viví muchas veces las tensiones entre los técnicos, publicistas y periodistas respecto de campañas, mensajes y otros. Siempre con recursos escasos, por lo tanto en horarios o medios lejos de ser ideales. Las pocas evaluaciones con resultados malitos.
    Hoy siento que las campañas son peores o malas copias. Esto debe ser trabajado de otra manera, con gente que sepa de verdad, especialistas con participación de la gente y escuchando, sino se seguirá gastando plata sin los resultados esperados.
    Mientras la industria gana terreno con recursos financieros casi ilimitados, vendiendo falsedades, salud, alegría, alimentos milagrosos que sirven para todo, etc.
    Por ultimo, la película me encantó, entendiendo que es película, pero reflejando fielmente los sentimientos que nos invadían en el periodo previo al plebiscito, ese tremendo temor que no se respetara el veredicto democrático y el estado de persecución que vivíamos. Los jóvenes no deben perdérsela, les servirá una entender el valor de la democracia y para contribuir a cuidarla, fue muy difícil recuperarla.

  2. Dafne dice:

    Excelente artículo.
    Lamentablemente en la actualidad, la promoción de salud está a cargo de personas que no saben (me incluyo) de marketing ni publicidad, por eso el mensaje no está llegando y no estamos siendo efectivos.
    Creo que hay que dejar de lado la soberbia profesional y ponernos las pilas con la interdisciplinaridad.

  3. Mario Hitschfeld dice:

    Muchas gracias, Dafne y Teresa, por sus comentarios. Sus palabras reafirman la importancia de una buena comunicación púbica en los tiempos actuales. Saludos!

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