Licencias médicas y fe

Esta semana, en Chile, se formalizó a algunos médicos por uso fraudulento de licencias médicas. Algunas sanciones preliminares y los colegas involucrados puedes leerlos brevemente aquí. El tema, a nivel personal, genera rabias, vergüenzas y varios otros afectos de tinte negativo. Pero a nivel público, ¿es un hecho que merezca comentario e impacto?

Aquellos médicos están siendo sancionados por un delito, como son castigados muchos infractores cada día. Que sea un delito poco común, perpetrado por profesionales de corbata y con penas bajísimas le da más impacto mediático, pero eso no debiese alterar el juicio sobre éste. Además, el profesional de salud es una persona como cualquier otra. Su trabajo debiese tener las mismas exigencias y beneficios que cualquier otro puesto de similares características, independiente del título. Y al momento de ser juzgados por un error o delito -doloso o no- el juicio público debiese ser igual de ecuánime. Por ello, que sea noticia parece algo exagerado.

Pero no es así.

El delito que se les imputa es grave, no es una falta común y corriente del día a día. El profesional de la salud no es uno más del montón, tiene obligaciones éticas propias de estar a cargo del cuidado de otros seres humanos -y al que no le guste le sugiero que cambie de actividad-. Y el médico en particular tiene algunas obligaciones que le son privativas a él dentro del equipo de salud para con la sociedad en general, y una de ellas es ser quien dictamina la necesidad de reposo laboral de una persona.

La sociedad, a través de sus instituciones, ha determinado que sea el médico quien defina si un sujeto requiere reposo laboral -la matrona en el caso de un parto normal, el odontólogo en las situaciones dentales-. Y su decisión es inmodificable. Lo que se tramita y apela muchas veces es el llamado “pago de la licencia” (recibir igualmente el sueldo correspondiente a esos días), pero el permiso a ausentarse ya está otorgado. Es decir, en una profesión recae una responsabilidad y función que para la sociedad es incuestionable, somos la primera y última palabra. Fe ciega y total.

El buen uso de las licencias médicas es importantísimo. No sólo por motivos éticos, sino por la fe pública puesta en el acto. ¿Qué ocurriría si hubiese una seguidilla de estafas en las notarías y la sociedad le perdiese la fe al documento notarial? A mí tampoco me gustan las notarías, sabemos que algunas son más “flexibles” que otras, pero eso es a nivel individual, porque a nivel de sociedad permiten que el mundo judicial-administrativo funcione bien y sea confiable, es de alto interés público que la sociedad le crea a las notarías. Lo mismo corre para el caso en discusión. ¿Queremos que la sociedad le pierda la fe a la licencia médica otorgada por un profesional de la salud?

Los médicos formalizados esta semana deben ser enjuiciados y castigados -si corresponde- con el máximo rigor. Las penas aún son bajas pero existirían planes de ajustarlas para hacerlas realmente disuasivas. No es un juicio más, la confianza y fe pública están en juego, y eso le interesa a personas e instituciones por igual.