Evaluación… evaluar, un concepto con varias definiciones que nos llevan a la “Calidad”

Difícil y complejo es el escenario cuando uno debe evaluar, más lo es  cuando se debe evaluar a pares.

Difícil; más que por el hecho del “evaluar” en sí,  se espera que este acto sea visto con la pertinencia y la mirada constructivista que tiene, más que con el afán de perjudicar, hacer notar o evidenciar  “nuestros” errores o con el prisma  punitivo, sancionador.

Pasa en todo ámbito o área profesional. Los procesos de evaluación son parte del crecimiento de una organización, de una estructura, de un servicio.

Es un proceso transversal,  aplicable  a toda área. Y es; un proceso tan importante, a través del cual podemos conocernos (autoevaluarnos),  reformular objetivos planteados con anterioridad para llegar a la consecución exitosa de lo que se había planificado, y que este objetivo, esa meta, sea lograda con Calidad.

Debo obligadamente hacer la nota aclaratoria, en este post mas que ahondar en la evaluación de procesos académicos, el enfoque está en  la evaluación de procesos en el ámbito clínico,  es decir a la evaluación de procesos clínicos para llegar a la “Calidad en Salud”.

Importantísimo incorporar este concepto; como  escuché en un curso: “comenzar a trabajar en (desde y para instaurar) una cultura de calidad”.

En el área sanitaria, específicamente en la disciplina enfermera, desde el inicio de la profesión, Florencia Nightingale enunció que “las leyes de la enfermedad pueden ser modificadas si comparamos tratamientos con resultados”, si aterrizamos este concepto a lo actual, el comparar “tratamientos” con “resultados” habla de la revisión de procesos, de la evaluación de los mismos y de los cambios que se debiesen instaurar para “modificar resultados”.

Ahora, no vamos a descubrir la pólvora, la calidad como concepto, históricamente  esta definida, estudiada, evidenciada y por lo mismo justificada.

En el ámbito sanitario este concepto tiene como hito 1999, en donde el IOM (institute of medicine) publicó “To err is human, Building a safer health system” exponiendo con datos duros una realidad poco conocida hasta ese entonces; como por ejemplo que el “error médico” era la 8ª causa de muerte, y desde el punto de vista económico ,  que el costo de estos “errores” significaban un aumento de un 50% de costos directos para los prestadores de salud (en USA, las compañías de seguro) entre  US$17 a 29 billones al año.

El impacto fue tal, que se comenzó a trabajar para instaurar una cultura de seguridad, para disminuir este número de errores, que de la mano a este cambio disminuyeran los gastos asociados a ellos, y LO MAS IMPORTANTE , aumentar la seguridad en los usuarios, y la calidad de los servicios brindados.

Sabemos que la asistencia sanitaria es una actividad de riesgos y con riesgos para profesionales y usuarios. Para disminuir, eliminar estos riesgos es que se hace necesario revisar los procesos, implementarlos en donde no existen, retroalimentarse y capacitarse continuamente. Volvemos a la idea de instaurar una “cultura de calidad”, que de manera progresiva modele el pensamiento, comportamiento, actitudes, valores, creencias, utilización de normas. Es decir “desarrollar una cultura organizativa que comparte objetivos comunes centrados en otorgar características de calidad en sus diversos servicios.”

El que exista un equipo que vele por esta “calidad” en la atención sanitaria y las dimensiones que ella involucra. Una de ellas fundamentales, la “seguridad del paciente/usuario”.

No soy experta en el área, conozco pares que si lo son, que luchan cada día con hacer posible esta “cultura de calidad”; lo que para mi es un tanto utópico aún… mas que nada por la falta de algunas “voluntades” para que esto resulte.

El volver a aprender, el ser receptivo a la crítica sin sentir sanción en ella, visualizando los procesos auto evaluativos como lo que son, momentos en donde la organización debe ser capaz de un análisis que muestre en el momento en que se encuentran, evidenciando falencias (si las hay). Y de ahí nivelar hacia arriba, sin sanción, sin ser punitivos. Y me vuelve la idea de “hay cosas que necesitamos desechar, para aprender otras nuevas”.

Un día, hablando con dos expertas en el área; como elemento común ambas referían sensación de agobio por encontrar mucha resistencia, ya que su constante auditoría y/o participación en el comité de calidad se asocia con lo expuesto al principio con un “rol fiscalizador sancionador, punitivo y castigador” mas allá de la tremenda fortaleza que eso trae (como es aumentar la calidad, mediante la corrección del error, resguardando lo realmente importante, la seguridad de nuestros usuarios).

Me marcó muy en profundo, una frase expuesta por una de ellas “Trabajar en calidad y seguridad es una oportunidad que nos entregan del poder cuidar a otros, una especie de superhéroes, de esos que escondidos tras un disfraz salvan vidas, es así de maravillosa la pega, pero los superhéroes tienen sus enemigos.” … “Imagínate tener acceso a lugares donde no todos pueden ir, para resguardar este aspecto tan fundamental como lo es la dignidad de los usuarios”.

Entonces, es necesario decir algo más? (Si! Todos por la acreditación… pero ese, es otro post!)

 

Comments

  1. @cavaloare says

    ooouu, me dejas sin palabras Kari. Me da pena ver la “pobreza” de algun@ de nuestr@s colegas en relacion al tema. Sin altura de miras, como tu dices sin mirada constructivista…. El dia que el personal de salud vea las visitas e informes de calidad como oportunidades de mejora, sera distinta la historia. Mientras, las personas que trabajan bajo el logo “Unidad de Calidad y Seguridad” seguiran con la predica diaria de las bondades de trabajar bajo la cultura de Calidad. Algun dia alguien escuchara…

  2. @jwigodski says

    Fantástico artículo!!! Tienes la capacidad de decir las cosas difíciles en forma fácil.
    Esperé el artículo de acreditación :-)
    Un abrazo, Jackie