Foie Gras: alimentación forzada

En Matasanos insistimos que la Salud Pública es un tema más amplio que sólo controlar enfermedades infecciosas o locales de mariscos en Semana Santa. El tema de hoy: la contaminación acústica.

La contaminación acústica puede eventualmente provocar problemas a la salud de las personas, pero el principal daño es a la calidad de vida. Tenemos derechos a vivir en un ambiente libre de ruidos molestos. Pero la intensidad de la vida en la ciudad, con autos, construcciones y gritos por doquier, es difícil encontrar lugares libres de este tipo de contaminación.

En ese contexto, hoy leo acerca de la iniciativa de algunas líneas del Transantiago de instalar televisores en los buses de transporte público. Muchos exclamarán “¡Excelente iniciativa! Permitirá que el viaje eterno se haga más tolerable”. El problema es que se estará invadiendo con ruido un espacio que ya está saturado de ruidos. Todavía recuerdo cuando instalaron los televisores en los andenes y carros del metro de Santiago. Un espacio que antes era relativamente tranquilo (descontando la cantidad de gente evidentemente), súbitamente se vio invadido de una incesante transmisión de noticias irrelevantes y publicidad.

Tenemos el derecho a vivir en espacios libres de contaminación. El ruido también es un tipo de contaminación. Por eso espero que, como en las micros antiguas, exista el letrero que diga: “los televisores pueden funcionar a un volumen razonable siempre y cuando ningún pasajero se oponga”. De otra manera, seguiremos convirtiéndonos lentamente en gansos para hacer paté*, pero en vez de ser forzados a comer, nos veremos forzados a consumir publicidad.

No sé quien dijo la frase, pero es muy cierta en este caso: “si el producto es gratis, entonces el producto es usted“. En este caso, los televisores del Transantiago serán gratis para los pasajeros. Adivinen quien es el producto. Me puedo imaginar a los gansos felices en un primer momento porque recibían comida “sin moverse de su escritorio”.

 

*El Foie Gras se fabrica con el hígado de patos o gansos. Para aumentar el contenido de grasa del hígado, las aves son alimentadas en forma forzada, con un embudo.

Alimentación Forzada