"No, no es obeso, es que mi hijo nació gordito."

Este es un post invitado de Dafne Arenas, Nutricionista.

¿Quién no ha escuchado esta frase? Al menos en la zona donde trabajo actualmente  los pequeños aún tienen grandes espacios para correr y sus madres todavía cocinan las recetas caseras de sus abuelas. Sin embargo, aunque no tengan al alcance el Mc Donald’s o el KFC no significa que estos niños no sean obesos. Es más, el título de esta columna es la típica respuesta que me he encontrado cuando le hago ver a las madres que atiendo que su hijo lleva más de 3 o incluso 4 años obeso.

Profesionalmente hablando – desde el punto de vista de una nutricionista – creo que el tema de la obesidad no ha logrado solucionarse principalmente porque la población no se ha convencido de que este es un problema de salud. No existe conciencia de que la obesidad de su “gordito” ya a los 5 años de vida le tiene comprometido el sistema cardiovascular, y que está propenso a ser hipertenso o diabético (“curiosamente” alguno de sus padres ya presenta esta condición). Si no se come la comida del colegio es “¡porque es muy mala señorita, si no le ponen sal!”.

Aquí es cuando a uno le dan ganas de salir de la consulta agarrándose las mechas y gritando a los cuatro vientos ¡cómo es posible!

Mientras en la televisión los niños sólo ven modelos 90-60-90 y en el colegio los molestan por ser gorditos, para sus padres están perfectos y hasta se enojan si uno menciona la palabra obesidad. Muchas mamás incluso me han corregido, diciéndome que en verdad sus pequeños “sólo” tienen sobrepeso (como si eso fuera un alivio) y que la obesidad es un problema de adultos (¡plop!).

Con todos estos antecedentes uno se pregunta si realmente puede generar algún impacto, y es aquí donde hay que poner ojo en lo que estamos haciendo como agentes de la salud pública.

Todos sabemos que atender a la mayor cantidad de pacientes al día es lo mejor que podemos hacer para ojos de nuestro director o directora. Y es que actualmente la atención primaria (que es donde trabajo) tiene muchos incentivos si se cumplen las mentadas metas, pero muy poca ayuda en cuanto a la prevención de salud. Por lo mismo, queremos disminuir la obesidad de los niños sólo con una atención de 20 minutos de nutricionista, con suerte cada 2 meses si es que nos da la agenda.

¿Es suficiente? ¿Considerando que el papá o la mamá sólo van para que no les quiten el beneficio de la leche y miran a cada rato el reloj para llevar a su hijo al colegio?

Claramente no es posible generalizar: hay padres preocupados y donde uno ve resultados de su intervención. El problema es que, a pesar de toda la cobertura que tiene el tema de la obesidad, aún no hemos logrado llegar, entre comillas, al corazón de esos padres que ven como sus niños siguen engordando y ellos permanecen inmóviles, impasibles, ante el deterioro de su salud.

Pero a pesar del panorama ¡sí hay esperanza señores!

Aunque para uno sea frustrante ver día tras día estos problemas, el enfoque hacia la prevención y promoción de la salud sí da resultados.

Es cosa de ver como los niños llegan a sus casas entusiasmados después de que alguien les explicó que comer frutas es bueno para su salud, o que deben dejar de consumir tantas golosinas porque es malo para sus dientes. Los mejores promotores de la salud que tenemos son precisamente nuestros niños. Ahora, es tema de Estado que logremos dar más cabida a proyectos de promoción en escuelas y jardines infantiles, que en el currículum de las educadoras de párvulos existan, por ejemplo, temáticas de alimentación saludable, que por muy mínimas que sean generarían un cambio real.

Se supone que la tarea de la atención primaria es precisamente involucrarse con su comunidad, pero aunque usted no lo crea, actualmente hay consultorios que tienen cero ($0) peso para acciones de promoción de salud.

Si se logra tanta atención con respecto al rol social de la industria alimentaria, debemos también hacer ruido en este tema, quienes estamos dentro podemos hacer muchos intentos pero es el Estado quien debe reconocer que el asistencialismo hace rato que pasó de moda.

Les dejo un link con un ejemplo de manual para aplicar en 1° y 2° básico, bien interesante:

Más actualizado, el reconocimiento de la OPS al programa impulsado en la comuna de Peñalolén, ¡querer es poder!

Dafne Arenas M. (@japonitapecosa), es nutricionista de la U. de Chile, tiene un Diplomado en gestión en Atención Primaria y es Terapeuta Reiki.  Nacida en Santiago, adoptada por Linares y trabajando en Yerbas Buenas (aunque no salga en el mapa). Cada día más interesada en el buen debate de ideas a través de la web.

 

Comments

  1. verónica says

    Querida Colega: Es un agrado haber leído una publicación como la tuya en este espacio. Lamentablemente nuestra profesión ha sido poco valorada por la sociedad, especialmente en nuestro rol educador.
    Espero seguir leyendo más artículos sobre Nutrición y Alimentación en matasanos.