Programa de Capacitación a Cuidadores de Pacientes Postrados de la Comuna de Talca.

Esta es una experiencia que se desarrolla desde el 2009 a la actualidad en la UST, sede Talca; en conjunto con la DCS. Una generosa iniciativa en la que profesionales de la escuela de enfermería, en conjunto con profesionales de la DCS, acogen a familiares o cuidadores directos de pacientes postrados. A la fecha, se han capacitado aproximadamente 500 personas entregándole herramientas para mejorar la calidad de vida de los participantes, así como también la de los usuarios (postrados), esto en 12 sesiones teórico-prácticas.

Es un proyecto que surge a nivel local, al evidenciarse la necesidad de entregar apoyo al cuidador de paciente postrado, el participante es capacitado en el “cuidar” y en el autocuidarse con una base más sólida, favoreciendo de esta manera la calidad de vida de quien cuida, como de aquel quien recibe el cuidado.

La falta de instrucción o conocimientos en relación a los cuidados que se deben brindar a los usuarios en el domicilio; hace que este proceso sea estresante para la familia; en especial para aquel que asume la responsabilidad de ese cuidado (cuidador). Quien debe sobrellevar y aprender a como enfrentarse con este usuario, aprender a utilizar redes o crearlas si no las tiene; provocando en ocasiones alteraciones en su estado de ánimo, alteraciones físicas y en ocasiones provocando la aparición del  “síndrome del cuidador” así como también disfunción familiar.

Aun cuando sabemos que en atención primaria existe el programa de pacientes postrados y están claramente definidas las funciones realizadas, esta iniciativa (total y absolutamente replicable), viene a ser un complemento, ya que si bien es cierto entrega herramientas para mejorar el cuidado hacia el usuario, tiene un fuerte enfoque en el cuidador, en lo que a él le está pasando, en tratar de vincularlo con su entorno cercano; desarrollar redes de apoyo (con los otros asistentes) ya que esto impacta de manera positiva al conocer e interrelacionarse con otras personas en situaciones o vivencias similares.

Esta iniciativa merece ser evidenciada, implica esfuerzos y voluntades tanto de los participantes, como de aquellos que generosamente actúan como docentes.

A opinión de los participantes, esta iniciativa a sido capaz de reducir la sobrecarga o estrés del cuidador; ha  logrado además motivar a los asistentes en la participación activa y llegar con éxito al termino de  esta capacitación, considerando que el perfil de las participantes, mayoritariamente son mujeres, dueñas de casa y cuidadoras directas de algún familiar postrado, es decir a pesar del componente  socio- emocional involucrado (ya que al inicio, la percepción de estas participantes es que “abandonan” a sus familiares, por volver a las aulas, aun cuando están plenamente conscientes que es por un “bien mayor”, y deben gestionar mecanismos para compensar su ausencia en esas horas) logran terminar las 12 sesiones.

Este proyecto se desarrolla bajo en nombre de “Cuidar es servir”, y efectivamente eso es lo que es, cuidar al otro, y aprender también a  auto cuidarse.

No olvidemos lo que muy bien resume la cuarta medida: “Es un deber ético y una responsabilidad del equipo de salud, proporcionar alivio y cuidado a la familia, mejorar el ambiente socio-familiar y el equilibrio psicológico de sus miembros, incluido aquel que padece la discapacidad”.

Creo que las buenas iniciativas hay que socializarlas y en la medida de lo posible, replicarlas. Esta, es una de ellas.