Marcelo Bielsa: ¿genialidad o locura?

Marcelo Bielsa acaba de protagonizar una noticia cuyo detonante mediático fue una leve agresión física -empujones- que propinó a otra persona. La secuencia del problema está bastante clara aquí.

Antes de continuar, debo hacer mi declaración de intereses. Soy bielsista hasta la médula. ¿Y hablaré sobre la posible mente anormal de Marcelo Bielsa? Pues claro. Ser bielsista y criticar a Marcelo Bielsa no es distinto a los muchos pinochetistas que no les gusta Augusto Pinochet, o allendistas que no les atrae Salvador Allende, o freudianos que atacan a Sigmund Freud.

Marcelo Bielsa es un fenómeno, qué duda cabe. Desde su tierra natal, Argentina, que acarrea el mote de “Loco Bielsa”. En lo estrictamente laboral -en cuanto a resultados- es un genio; en lo que relaciones interpersonales respecta, el hombre es curioso. ¿Qué grupo diagnóstico -dentro de la psiquiatría occidental- mejor calza con la descripción general recién hecha? Yo creo que Marcelo Bielsa sufre de un trastorno de personalidad.

Según la Academia Americana de Psiquiatría (APA), un trastorno de personalidad “es un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar o perjuicios para el sujeto”. En la figura contigua se detallan cada uno de estos aspectos.

Marcelo Bielsa ha demostrado que posee comportamientos que se apartan acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto tanto en las áreas interpersonales como en control de impulsos. Ha demostrado que su patrón es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones -Argentina, Chile, España, en los últimos 10 años-, y esto le ha provocado un deterioro al menos laboral.

Los trastornos de personalidad según la APA son diez, para otros son más, y para algunos no son numerables ya que hay tantos trastornos de personalidad como sujetos existen. Eso está en discusión actualmente con el advenidero DSM-5. Y en Marcelo Bielsa son identificables tres rasgos que permiten orientar el diagnóstico: obsesivo, evitativo y paranoide. ¡Ojo! Hablo de rasgos, NO de entidades diagnósticas completas.

Lo llamativamente obsesivo de Marcelo Bielsa es su perfeccionismo y necesidad de control, muchas veces a expensas de mayor flexibilidad y espontaneidad. Este rasgo es responsable de su tremendo éxito profesional pero también de la dificultad que posee para adaptarse a diversas situaciones. Creo que éste es el rasgo predominante en él.

Lo evitativo es mucho menos importante, aunque presente. La inhibición social es acusada en él. No parece poseer una hipersensibilidad a la evaluación negativa, pero su permanente mirada baja en las conferencias de prensa o torpeza social ante otros -la ansiedad lo hace parecer antipático, osco- hablan a favor de ello.

Y lo paranoide -esa suspicacia y desconfianza persistentes y generalizadas- creo que se mezcla con su necesidad de control para dar como resultado los bullados y reiterados conflictos que ha tenido con la autoridad organizacional.

Marcelo Bielsa es un notable, un genio que llega a los extremos. Y los extremos lo tornan inflexible, como tantos otros ídolos que han marcado nuestro devenir. Soy bielsista a muerte, pero lo pensaría dos veces antes de contratar a Marcelo Bielsa.