Hospitalismo

Llevo casi 3 meses haciendo mi especialidad (residencia) de Pediatría (razón que explica en parte mi desaparición en el último mes). Me ha tocado ver casos muy alentadores y otros absolutamente dramáticos, pero hay uno que me llamó mucho la atención. El día viernes que recién pasó, dimos de alta, al fin, a un paciente de 11 años, que llevaba casi 2 años hospitalizado. Si, 2 años. Las justificaciones que provocaron esto superaron las razones médicas y había un gran conflicto social de por medio (basicamente, el niño no se podía ir porque no tenia donde llegar).

Por este caso, hemos discutido muchísimo el efecto que puede provocar una hospitalización prolongada en un niño y en su desarrollo. No existen muchos estudios al respecto, pero si revisamos hacia atrás podremos encontrar definiciones como el HOSPITALISMOS o DEPRESIÓN ANACLÍTICA.

El Hospitalismo o depresión anaclítica fueron definidos por el psicoanalista Rene Splitz, discípulo de Freud, en la primera mitad del siglo XX, quien los describió como las perturbaciones somáticas y psiquicas en niños (particularmente menores de 18 meses), producto de la internación prolongada en instituciones (hospitales u orfanatos), privados completamente de estimulo materno. Actualmente se consideran términos similares, y se ampliaron no solo para niños que crecen sin presencia de la madre, si no para aquellos que, estando con su madre, por depresión severa de ella no reciben estímulos cariñosos durante su desarrollo.

Spitz definió de forma separada hospitalismo y la depresión anaclítica, a raíz de 2 estudios observacionales que realizó. En el primero observo a niños que vivian en instituciones, como orfanatos o cuyas madres estaban encarceladas, y que solo recibían estímulos cariñosos de forma parcial (por horarios o por alguna cuidadora). Spitz observó hasta los 4 años a 21 pacientes, encontrando una mayor presencia de alteraciones del desarrollo en estos niños que en otros que vivían con sus madres; principalmente en el desarrollo de la marcha, “capacidad manipuladora” (motricidad fina y gruesa,como vestirse o manejar una cuchara), control de esfínteres y lenguaje. Estas alteraciones las denominó como hospitalismo o carencia afectiva total, producto de la vida institucionalizada.

Es estudio más llamativo de Spitz fue con niños pequeños, ingresados en hospitales o instituciones, después de los 6 meses, con ausencia total del estímulo materno por más de 2 meses. En estos niños demostró una secuencia de hechos:

-Primer mes: los niños se tornan llorosos, exigentes, y se cogen al observador que establece el contacto.
-Segundo mes: el llanto se trasforman; se produce una pérdida de peso y se detiene el desarrollo.
-Tercer mes: rechazan el contacto; posición patognomónica (los niños pasan la mayor parte del tiempo acostados boca arriba en su cuna); insomnio; continua la pérdida de peso; tendencia a padecer enfermedades infecciosas; generalización del retraso del desarrollo motor; rigidez en la expresión facial.
-después del tercer mes: la rigidez facial se establece y persiste; los llantos desaparecen y son reemplazados por gesticulaciones; aumenta el retraso en el desarrollo y aparece el letargo. La baja de peso lleva hasta una desnutrición marásmica y la muerte.

(adaptado de http://www.emagister.com/curso-psicologia-infantil-carencia-afectiva/tipos-carencia-afectiva-depresion-analitica )

En todos estos casos, se descartó que las alteraciones fueran provocadas por enfermedades infecciosas, mala alimentación o higiene.

Como personal de salud, debemos tener siempre en cuenta como el simple hecho de estar hospitalizado puede  provocar un efecto en nuestros pacientes, particularmente en los niños y en su desarrollo. No solo es necesario contar con medidas de higiene y alimentación adecuada en los hospitales e instituciones infantiles, si no también con la presencia materna constante, que es completamente irremplazable.

¿ que opinas? ¿Que ocurre en nuestros centros del SENAME (Servicio Nacional de Menores, en Chile)?¿ y en los hospitales?
(info: eMagister: Psicología infantil, capítulo 4: Carencias afectivas: 

 

Hospitalismo,marasmo y depresión anaclítica: Rene Spitz.

Información más completa en: Psique y Eros: Felicidad e Identidad. Federico II, Marasmo y nuestra radical indigencia de amor)

 

Comments

  1. Daniela Figari says

    Mientras estaba en el colegio, estuve cerca de tres años como voluntaria en CONIN (Corporación por la Nutrición Infantil). Ahí conocí a la Fran, una chiquita que entro de 8 meses con una gastrectomía y a la que con el tiempo le enseñamos a comer. Pasaron dos años, viéndola cada semana, porque su caso era judicial y no se sabía nada de sus familiares. Nunca recibió visitas.
    Me fui poco después que su abuela finalmente se la llevara al Sur, se me partió el alma y la echaba de menos, era regalona mia…
    Siempre pensé que era terrible esa situación, y espero que los niños que pasan ese tiempo sin su familia se puedan adaptar bien luego, pero claramente la carencia afectiva es grande.

  2. Patricio Romero says

    Buen post @DrJoe , cuando estaba en la beca de Pediatría en el Roberto tb tenias un caso de Hospitalismo de muchos años mas , al menos 5 , quizá mas y claramente sus actitudes y reacciones no eran normales , comparto plenamente lo que se produce en un niño al hospitalizarlo y mas aun si es a largo plazo.
    Saludos y felicitaciones por la pagina

  3. Fiorella Barbagelata says

    Cuando era interna y roté por pediatría me choqué con la dura realidad que muchos niños (y en general pacientes de cualquier edad) viven, la necesidad de mantenerse hospitalizados por motivos extra-médicos ya que el soporte social o económico muchas veces determina el verdadero outcome de nuestros pacientes. De ahí que las hospitalizaciones prolongadas se deben muchas veces a infecciones intrahospitalarias adquiridas en periodos que el paciente ya debía haber estado de alta.
    Sin embargo, muchas veces los médicos no reparan en temas tan importantes como este que @DrJoe nos trae: no sólo basta con evaluar, diagnosticar y tratar la enfermedad de fondo sino de lograr que ésta tenga el MENOR DAÑO POSIBLE en el paciente y el paciente es un todo, no sólo un órgano o sistema. No darnos cuenta que un niño necesita un soporte emocional y familiar tanto como una medicina para su curación y recuperación es cegarnos a la realidad de la medicina real, la de los seres HUMANOS.

  4. Sara says

    Soy estudiante de 5to año de Enfermería, durante un par de años he trabajado junto a mis amigos en una compañía de clown hospitalario, donde visitamos semana a semana a niños y adultos hospitalizados en el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso. Son personas con las cuales podemos encontrarnos durante nuestros turnos, pero cuando vas desde otra perspectiva, detrás de una nariz roja, te das cuenta de lo vacío que están nuestros hospitales de amor, alegría, empatía… es como si al hablar del hospital diéramos por hecho que debe ser un lugar frío y falto de cariño… esas personas y sobre todo los niños y abuelitos, están tan necesitados de atención, uno lo nota, te detienes cinco minutos a jugar con uno, dejar que te muestren sus juguetes, te toque la nariz roja, te cuenten de sus nietos y quedan tan agradecidos que son capaces de abrazarte y besarte de pura alegría.

    Los invito a que llevemos la magia que tiene una sonrisa, día a día a las distintos hospitales de nuestro país, hagamos de la estadía de esas personas un episodio que recordaran con gratitud, porque hubo alguien que los trató por su nombre, les explicó claramente lo que sucedía, les entrego una sonrisa e incluso un abrazo.

  5. Romi Castro says

    Soy estudiante de cuarto año de enfermería, y este año me toco realizar mis practicas clinicas de pediatria, por lo que pude evidenciar el hospitalismo, que habiamos visto en la teoria. En la actualidad, el programa Chile Crece Contigo, esta haciendo esfuerzos para evitar que esto suceda, como tambien lo hacen las compañias de Clown, como lo menciona la futura colega que comentó. Dado que el hospitalismo se evidencia por un rezago o retraso en el desarrollo psicomotor, el programa Chile crece contigo, estimula el desarrollo del mismo en niños hospitalizados. Pero creo que un rol importante lo tiene también el personal de salud, donde no es dificil entregar un poco de cariño y estimulacion, teniendo un ambiente propicio para la estimulacion del mismo :)