Morir por un café

Antes que todo, y haciendo la valorada “declaración de intereses”, me declaro un amante del café, amateur quizás, pero entusiasta.  Su aroma por la mañana, las conversaciones que conlleva y cómo despierta los sentidos. Y no soy el único. el café es una de las bebidas más consumidas a nivel mundial y dado que es la fuente de cafeína más conocida no se asocia a hábitos muy saludables. Originaria de Abisinia (actual Etiopía) donde se cuenta que un pastor de la zona llamado Kaldi, observó el efecto que producían los frutos rojos de un arbusto en sus cabras tras consumirlo, efecto que luego comprobó él mismo. Estos granos fueron llevados a un monasterio para experimentar. Al probar la bebida la encontraron de tan mal sabor que arrojaron a la hoguera lo que quedaba. A medida que se quemaban, despedían un agradable aroma y así fue como se les ocurrió preparar la bebida a base de granos tostados. En el siglo XV, los musulmanes introdujeron el café en diversos países incluído Turquía donde se instaló la primera cafetería (Kiva Han) abriendo en 1475 en la cosmopolita Constantinopla. El uso del café fue considerado como bebida casi sagrada por algunos (una mujer podría pedir el divorcio según la ley turca si su esposo no le proporcionaba una taza diaria) hasta ser prohibida por otros grupos musulmanes y Papas.

Se produjeron un total de 6,7 millones de toneladas de café anualmente entre los años 1998 y 2000. Por otro lado, el café es una rica fuente de antioxidantes y otros componentes actualmente en estudio que se han asociado a propiedades antiinflamatorias y contra la insulinorresistencia.

Las alarmas sobre los efectos perjudiciales de esta bebida se habían postulado ya en 1972 en un artículo del Lancet  y de 1973 en la New England Journal of Medicine donde se asociaba a mayor riesgo cardiovascular por el aumento de las LDL (“colesterol malo”) y aumento transitorio de la presión arterial. Sin embargo estudios posteriores han mostrado resultados inconsistentes dado el gran confundente que quienes toman café suelen también fumar más o tener un estilo de vida más estresado y menos saludable en general. Estudios en los últimos años han tratado de quitar esta mala fama al café encontrando beneficios al disminuir el riesgo de diabetes, enfermedades inflamatorias, accidente cerebrovascular y accidentes laborales.

Entonces, con tanto estudio inconsistente, algunos diciendo que aumenta el riesgo de infarto y otros que reduce el riesgo de diabetes y otras patologías ¿es bueno o malo tomar café? Un artículo publicado esta semana en la New England Journal of Medicine por Investigadores del National Cancer Institute examinaron la asociación entre el consumo de café y la mortalidad de cualquier causa en 229.119 hombres y 173.141 mujeres entre 50 y 71 años (excluyendo a aquellos que tenían cáncer, enfernedad cardiovascular y accidente cerebrovascular de base). El seguimiento fue entre 1995 y 2008 lo que significa más de 5.148.70 personas/año fueron observadas. En este período murieron más de 33.000 de los hombres y casi 19.000 mujeres. Al asociar ambas variables el riesgo de morir fue mayor en los consumidores del producto nacional colombiano y brasileño, sin embargo éstos fumaban más. Al quitar este confundente se observó una relación inversa. En los hombres que consumían menos de 1 taza al día tenían un riesgo relativo (RR) de 0,99;  2-3 tazas un RR 0,94, 4-5 tazas RR 0,88 y más de 6 tazas RR 0,90. Lo mismo se observó en el grupo de mujeres. Al ir al detalle, existían menos muertes por enfermedad cardiovascular, por enfermedades respiratorias, accidentes cerebrovasculares, infecciones y diabetes pero no por cáncer. Al ir sacando otras variables confundentes, se observaba el mismo efecto incluso en aquellos que habían fumado alguna vez o nunca. Otra cosa que llamaba la atención es que los efectos beneficiosos se observaron tanto en bebedores de café descafinado como cafeinado.  En conclusión, este gran estudio prospectivo en usuarios de café mostró la relación inversa que existe entre su consumo y la mortalidad asociada a casi cualquier causa, no obstante, no se puede sacar conclusiones de causalidad con este tipo de estudios observacionales. A beber café los amantes de granos tostados y a no preocuparse aquellos que prefieren un té con la marraqueta por la tarde.

 

 

 

Comments

  1. ximena says

    Interesante el posteo, con cápsula cultural y todo. Solo quería manifestar mi desacuerdo con la frase “no se puede sacar conclusiones de causalidad con este tipo de estudios observacionales” porque los estudios observacionales analíticos si aportan información útil para juzgar causalidad y se han usado con ese fin.

  2. says

    Ojo, no confundir HR con RR, lo que calcularon en este artículo fueron HR (hazard ratio) que tiene que ver con el tiempo, una pequeña diferencia en términos prácticos.

    Concuerdo con lo que dice Christian y el autor respecto a la causalidad, lo que podemos decir por este estudio es que hay una asociación y bastante interesante.

    Saludos!

    Más info HR vs RR: http://apps.elsevier.es/watermark/ctl_servlet?_f=10&pident_articulo=13123495&pident_usuario=0&pcontactid=&pident_revista=2&ty=100&accion=L&origen=elsevier&web=www.elsevier.es&lan=es&fichero=2v131n02a13123495pdf001.pdf