Dia de la Enfermería; Diego

Todo en silencio y oscuro. De la nada se encienden las luces. Un sonido estridente hace que me levante de la cama sin saber donde estoy ni qué hora es. Trato de entender qué ocurre. Pasan unos segundos para reaccionar y me doy cuenta que voy sentado en un camión tan estridente como el sonido que me hizo levantar. Me indican que debo preocuparme del más grave una vez ya haga el triage. Bueno, ahora ya me empieza a calzar todo este caos que se entremezcla con lo que estaba soñando antes de despertar; voy camino a uno más de los choques que noche tras noche nos toca atender (entre muchas otras emergencias) en la Compañía de Bomberos que pertenezco… y si… mañana tengo turno en el Hospital, así que lo primero que me empieza a rondar por la mente es que no sean cerca de las cinco o seis… Es distinto estar de la vereda del Bombero… donde el actuar de enfermería es limitado en lo clínico, pero ilimitado en la compañía y cuidado del involucrado: abríguenlo; llévenlo a un lugar seguro; Atendamos primero a él, luego a ellos; Sr. Carabinero, deje que pase su familiar; ¡Traigan el desfibrilador!; Central, agilice la ambulancia por favor; Amigo, cuéntame lo que pasó una y otra vez; Dame la mano; etc., y quizás lo más difícil: Cuidar el bienestar físico y psicológico de tus compañeros.

Volviendo al choque… ahí estaba el conductor, como de mi edad y en evidente estado de ebriedad, sin cinturón y el manubrio deformado. La ambulancia llegó al rato y ¡menos mal venía un colega simpático! No le conté que soy colega, no es necesario, hasta ahora soy un “simple” bombero igual a los siete más que me acompañaban… Así que se llevaron al paciente al hospital, y más rato tendría que ir alguien a tratar de recuperar el material utilizado. Llegamos ya al cuartel y son las 6:30am, mejor me baño y visto o llegaré atrasado y con mucho sueño, más que mal el choque nos llevó una hora y media.

Llegué cinco minutos antes de las ocho y como si hubiese dormido durante largas horas (mala señal), y ahí estaba la urgencia, ya con pacientes esperando atención… saludos respectivos y protocolares, la infaltable taza de café o té en compañía de los colegas (y mayoritariamente enfermerOs) y a ver qué deparará el día.

A media mañana llega una camilla, paciente viene inmovilizado, ¿Lo van a pasar al recuperador? Ah no, menos mal, déjenlo en el box… “¿y ese material?” –“es de bomberos” –“ah, ok”… pasan unos minutos, anamnesis, examen físico, CSV, VVP, Glasgow, PIIRL, EXLAB, CLOTE, EESS, EEII, ABDI, PP, N-V, RXTX, FX, FXEXP, LXFX, AVOL, TEC, TAC, CEFA, GENTA, PROFE, FENTA, VAT, AINES, y un sinfín de siglas más… y para qué decir el montón de hojas por llenar… pero recuerdo algo y hago un alto… busco el material de inmovilización y encuentro un número entre esos velcros llenos de mensajes casi como “por favor léame”, al que llamo para avisarl que el material está listo para que lo retiren. Me tomó cinco segundos avisarles, pero la voz de ellos sonó como a tremenda sorpresa… bien, seguiré en los quehaceres de la urgencia, que es asistencial a full!; educación mmmmm, se hacen esfuerzos pero generalmente cuesta que pase más allá de lo incidental o material rápido ya preparado; investigativo mmmmm, se debe leer mucho para estar al tanto de las nuevas evidencias, y quizás se pueda incluir aquí la elaboración de casos clínicos para compartir en blogs! ¡Tremenda y útil veta poco desarrollada por nosotros los Enfermeros!; y en lo de gestión, no creo que haya servicios con tanto personal que manejar a diario ni coordinaciones con variados centros y servicios… y aquí si que me podría poner a escribir mucho… pero no sin antes hacerme otro café, las horas ya han pasado y el cansancio y sueño perdido me han encontrado nuevamente.

El café nunca dura mucho en la urgencia, siempre golpean la puerta y quedan las tazas a medio servir. Me buscan los bomberos de no se donde. Les hago entrega de todo su material y me agradecen por haberles avisado y guardado el material de ellos ¡como si yo se los estuviese regalando! Ahora estoy de la otra vereda, y ellos no saben que también soy bombero cuando me voy del hospital. Prefiero no decirles ¡Se han ahorrado buen dineral! Y me han dado una buena satisfacción. Pero queda aun mucho usuario por atender, ¡y pareciera que llegan de manera exponencial!

Las 20:00hrs y suena el silbato. Novedades y adiós, a la casa-cuartel. Llego cansado pero ansioso preguntando si se logró recuperar el material de la madrugada, y me informan que se fue a buscar a las pocas horas, pero no se encontró por ningún lugar de la urgencia…

¿Paradojas? No, quizás solo lo común, lo que siempre pasa. Al menos tengo la convicción que otro bombero (colega o no) llegó a su cuartel preguntando igual que yo y le dijeron “Si, nos llamaron y lo fuimos a buscar apenas se desocupó”… Ya no hay nada que hacer, solo apelar a la buena voluntad de algún otro en otra oportunidad, que sé, no demorará en llegar, así que a descansar un rato, que quizás sea una laaaaaarga noche antes de volver a trabajar.

Diego Canelo Gavilán @dcanelog. He vivido en Stgo desde 1987, o sea toda mi vida… Tengo dos hermanas menores y una madre que es sastre. Mi padre falleció cuando yo tenía 9 años y durante ese tiempo lo fui a ver muchas veces al hospital donde estaba internado haciéndome “amigo” de varias enfermeras. Entre al instituto nacional y a bomberos a los 12 años y durante la media ya me había decidido por entrar a estudiar enfermeria. Salí de la UC donde me enamoré más de la carrera y paralelamente me fui a vivir al cuartel de bomberos… y aquí estoy… Ya Enfermero y en la urgencia de la Mutual de Santiago

 

Comments

  1. jesicaba says

    Te felicito por el post y esa dualidad Bombero-Enfermero da para muchas historias más!!! saludos

Trackbacks

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Todo en silencio y oscuro. De la nada se encienden las luces. Un sonido estridente hace que me levante de la cama sin saber donde estoy ni qué hora es. Trato de entender qué ocurre. Pasan unos segundos para reaccionar y me ……