La política y el Clostridium

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Estos días hemos escuchado bastante acerca del brote de infección por Clostridium difficile en la Posta Central. No quiero bajarle el perfil, es un problema importante que causa mortalidad y aumento de costos para los pacientes y el sistema de salud. Sin embargo, creo que trasformarlo en un tema político es un error.

Independiente de quien sea el gobernante de turno o la coalición a que éste pertenezca, siempre vemos el mismo baile. Ocurre algo indeseado en un organismo público (en este caso el brote), sale un personaje del gobierno explicando la situación (muchas veces bajando el perfil, no creo que sea este el caso en esta oportunidad) y aparecen por otro los diputados (siempre del bando opuesto) presentando querellas, denuncias de responsabilidad política o peticiones de renuncia. Siempre el mismo baile. Ese baile me tiene cansado.

¿Cual es el problema? Creo que hay varios, pero en mi opinión, el principal es la politización de los organismos que debieran ser técnicos. Está tan mezclado el tema del gobierno de turno con el Estado (con mayúsculas) que casi todo se presta para eso. El gobierno de turno nombra a muchísimas personas en puestos que debieran ser técnicos. Esto determina que, aunque el personaje en cuestión sea en verdad un experto (muchas veces no lo es tampoco), se tiña de “gobierno de turno” y la oposición le dé como bombo en fiesta. De pasada se ignoran los problemas reales.

El ejemplo más claro es lo que pasa con la ONEMI. Cuando fue el terremoto del 27/F, bajo el gobierno de Bachelet, la oposición le daba, y le sigue dando como caja mientras el gobierno la defendía. Cambio de gobierno y los roles se invierten. La ONEMI sigue teniendo problemas, pero los que antes la criticaban se vanaglorian de lo bien que funcionó esta vez, y la oposición ahora encuentra que está todo mal. Mientras tanto, la ONEMI sigue igual (al menos la percepción del público es que sigue igual). Permanente empate.

El contra ejemplo es el SHOA, dependiente de la armada. Cómo al personal de la Armada no lo nombra el gobierno de turno, el aspecto político no juega un rol crítico. El resultado: cuando no funciona, todos (de ambos bandos) critican (no sin la seguidilla de conferencias de prensa, llamados a renuncia y demases) y proponen mejoras. No me sorprendería que el SHOA efectivamente esté encaminado a mejorar su gestión, mientras que la ONEMI sigue destinada al empate. No se me ocurren ejemplos de organismos técnicos, independientes, en salud. Y si los hay, el duelo gobierno-oposición está tan incrustado en la forma de exigir responsabilidades, que no se nota mucho.

Espero que algún día los organismos técnicos del Estado (no todo el Estado, muchos requieren ser políticos) sean independientes del gobierno de turno y que todos, independientemente del color político, podamos exigirles que hagan bien su trabajo.