Alfabetización en Salud

Un elemento central de la Salud 2.0 (incluso de la 1.0) es empoderar a los pacientes a tomar control de su estado de salud y de las decisiones y medidas necesarias para mejorarlo. Para ello se necesita que los pacientes entiendan conceptos básicos de salud que permitan hacerse cargo de dichas necesidades. Ese entendimiento es lo que se denomina Alfabetización en Salud. La alfabetización en salud también es un elemento clave en lograr equidad.

Existen múltiples estudios en otros países que demuestran que un porcentaje importante de la población no tiene una adecuada alfabetización en salud. En líneas generales, 1/3 de los pacientes poseen un nivel de alfabetización en salud insuficiente, lo que, entre otras cosas, les impide comprender adecuadamente sus factores de riesgo y problemas de salud.

¿Y cómo andamos por casa? ¿Bien? ¿Mal? ¿Peor que eso? Yo diría peor que eso… NO LO SABEMOS. ¿Cómo puede ser que no lo sepamos? Porque no se ha estudiado a cabalidad. Una búsqueda por PubMed entrega sólo un artículo, realizado en Argentina, donde se midió alfabetización en Salud en países latinoamericanos de habla española. Una búsqueda en LILACS (el equivalente a PubMed pero de revistas latinoamericanas) revela un sólo artículo realizado en Colombia.  ¿En Chile? Nada. O casi nada.

Refrescante fue encontrar una tesis de título de Ingeniería Comercial de la Universidad de Chile, publicada por Julio Escoda y Felipe Terrazas, que hicieron justamente eso. Midieron la alfabetización en salud en población que se atiende en el sistema público. Los autores recolectaron información de 11o participantes, pacientes del Hospital del Salvador y del Centro de Salud Familiar San Alberto Hurtado en Puente Alto. Si bien la muestra no es representativa de todo el país – no incluye a población rural, tampoco sabemos acerca de nivel socioeconómico de los encuestados – es lo que hay disponible por el momento.

Los resultados muestran cifras similares a lo que se ha reportado en otros países: 36% de los encuestados presenta un nivel bajo de alfabetización en salud. Quiero enfatizar este punto: más de un tercio de los pacientes presentaban un nivel bajo de alfabetización en salud, que probablemente no les permite siquiera participar en una Salud 2.0. Si bien los factores que explican la baja alfabetización en salud son múltiples, complejos -la mayoría relacionados a la educación- y difíciles de modificar, se pueden hacer muchas cosas.

La primera es estar conscientes de que es un problema que existe. Lo segundo es adecuar nuestra comunicación a quien la está recibiendo, considerando sus intereses y necesidades. Cuando pienso en el tema no puedo dejar de pensar en todos los pacientes del Hospital Sótero del Río a quienes, durante el internado, les pedíamos firmar un consentimiento informado para procedimientos invasivos. El documento ‘estándar’ tenía dos carillas completas, letra pequeña, sin espacios entre párrafos y plagada de términos como: invasivo, angioplastía, stent, infección intrahospitalaria, probabilidades, etc.

Finalmente, otro llamado de atención a quienes estamos involucrados en temas de información y salud, sobre todo a los que hacen investigación: este es un tremendo tema pendiente. Se lo debemos a nuestros pacientes.

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