La cuarta edad, adultos mayores que cuidan a sus padres

Estando hoy en el consultorio acompañando al Programa de Adulto Mayor fui sorprendido más de una vez que hijos setentones traían a sus padres noventones. Un contento y orgulloso padre de 94 años era traído por su hija de 72 quién conocía al detalle todo lo que tenía su padre, lo asesoraba e incluso estaban planeando un viaje a la playa. Y esto se ha repetido en visitas domiciliarias donde uno ve como nietos deben hacerse cargo de sus padres y abuelos. O en el hospital que hace unos días me tocó ver hospitalizado un hombre de 92 años con apremio por el alta ya que debía cuidar a su hermana de 98 años que estaba en la casa. Es casi un hecho inédito en la historia de la humanidad que en la misma familia estén coexistiendo dos generaciones de adultos mayores. Si hace algunos años la gente no esperaba vivir sobre los 50 e incluso hace  100 años llegar a los 30 o 40 era casi un logro.

Ancianos cuidando ancianos, y esto continuará con el envejecimiento de nuestra población. En Chile se estima que el número de personas sobre los 60 años igualará a los menores de 15 el año 2015. En el Censo del 2002 los mayores de 60 era el 11,4% de la población lo que ascendió a 12,95% el 2010. Esto también se refleja en que la esperanza de vida al nacer que actualmente en Chile es de 77,7 años en y alcanzará  el 2050 los 82,1 años.  Tradicionalmente se conoce como “Tercera edad” a los mayores de 60 años (los beneficiados de consultorios, viajes SERNATUR, etc…) y como “Cuarta edad” a los mayores de 75 años (Mayores de 80 años en los países con mayor esperanza de vida como Alemania).

Hay varios puntos a considerar, como que estos cuidadores, a diferencia de lo que pasa habitualmente, están en el proceso de jubilación con las demandas adaptativas que produce el retiro de la vida laboral y los nuevos desafíos y exigencias que les toca asumir así como el recorte en sus ingresos sumado al mayor gasto que demanda tener un padre o madre anciano. Otro tema difícil es la resistencia que muchos de estos padres pueden poner a ser cuidados por sus hijos que a veces más que como un acto de cariño o caridad lo interpretan como represión (una nueva adolescencia). El desafío no es para nada fácil ya que involucra sentimeintos complejos, cambios de etapas, problemas económicos, temas legales.

Un nuevo desafío que debemos enfrentar al atender estos pacientes y acoger no sólo las inquietudes de quién estamos consulta sino de este nuevo binomio que cada vez veremos más frecuentemente (Salvo que se dediquen a Pediatría).