Editorial 1: 2012, el año de la salud

Esta es la primera de las editoriales que mensualmente queremos compartir con ustedes – durante el resto de este año, el equipo editorial de Matasanos abrirá cada mes con un tema que nos parezca relevante. Algunos los elegiremos nosotros; otros, podrán elegirlo ustedes, pero siempre será teniendo en cuenta los intereses de nuestros lectores. Este mes queremos conversar sobre el llamado “año de la salud”. Esta suerte de profecía circula en forma soterrada en algunos circuitos de las políticas públicas, de la gestión en salud, y de los profesionales del área en Chile, y dice más o menos así: “Si el año 2011 fue el año de la educación, este será el año de la salud”.

Las movilizaciones sociales del 2011 giraron en torno a las demandas por una educación gratuita y de calidad para Chile; sin embargo, se extendieron a otras áreas – por ejemplo, la masiva participación de personas (1,3 millones) en un plebiscito ciudadano parece indicar la voluntad de participar más activamente en la toma de decisiones. Por otro lado, se puso sobre la mesa el tema del lucro y de la injusta distribución del ingreso en Chile, cuestionándose la existencia de una educación para ricos y una para pobres. Hoy las movilizaciones en Aysén parecen apoyar la idea de que la sociedad está cuestionando fuertemente no solo las injusticias percibidas en educación, si no una amplia gama de diferencias discriminadoras entre ricos y pobres, entre educados y no educados, entre Santiago y las Regiones (“provincias”), entre hombres y mujeres… ¿entre sanos y enfermos?

De la misma forma en que el tema de la educación capturó la atención de políticos, los medios y el público en general, es posible plantear que la salud podría transformarse en el eje de tensión principal durante 2012 en Chile. Educación y salud comparten características similares, siendo fundamental su desarrollo para construir una sociedad fructífera, y ambas comparten además, en las sociedades que nos desenvolvemos, problemas de segmentación brutal entre personas con mayor y menor acceso por nivel socioeconómico, aún cuando estas, son consideradas por muchos, un derecho.

A pesar de que existe resonancia y eco de muchas demandas, ideas y proyectos por lograr un avance en salud, existen fundamentos asociados a que este no sería el año de la salud: los pacientes no marchan, no exigen ni se informan, no están organizados, cuando la gente no se siente enferma no reclama, y cuando está enferma solo piensa en recuperarse; por esto, no existe voluntad real de una masa crítica de personas que tome en cuenta además las medidas de prevención y educación, fundamentales para el mejoramiento de la salud en una población.

Existe una especie de “limbo” de responsabilidad, donde no queda muy claro cuál es el rol de los profesionales de salud frente a las inequidades flagrantes que vemos a diario. ¿Es eticamente admisible asumir que el “sistema” es así y no se puede hacer nada? ¿O acaso el grupo de profesionales supuestamente mejor formado, hiper seleccionado, y avalado por la sociedad no debería hacer algo más? Son preguntas que hasta el momento no han logrado ser resueltas, y por mientras, la responsabilidad por un sistema que no logra satisfacer de forma aceptable las demandas sanitarias de la población, sigue quedando en una dimensión desconocida.

¿Será este el “año de la salud” en Chile y Latinoamerica? ¿Así como vimos muestras de cooperación e integración internacional en el tema de educación (con Colombia), se extenderán alianzas parecidas para luchar por una mejor salud en el continente? ¿Pueden las redes sociales ayudar a formar estas alianzas? ¿Qué rol debiera tener nuestro blog en esta  discusión?

 

Luis, Rubén, Camilo y José Pablo – Editores de Matasanos.org

Comments

  1. says

    Habemus varios que no estamos a la espera, sino pensando y actuando cada día para que este año podamos alcanzar avances en nuestro sistema de salud, abriendo la discusión y forzándonos a asumir nuestra crisis.

    Es cierto que alcanzar la convocatoria del movimiento estudiantil se hace inpensado, en un conjunto mucho menos activo, pero tanto por la vinculación multisectorial como con la motivación de los usuarios o pacientes tenemos una vía por la cual podremos ser y hacer más que cada quien por separado.

    La tarea de alzar la voz es de todos los actores del mundo de la salud quienes debemos asumir un rol crítico haciéndonos cargo de un país que requiere como nunca a una ciudadanía activa.

    Espero que alguien se motive y que esto no sean sólo palabras.

    Saludos.

Trackbacks