Incendios y Piromanía

Estamos en medio de la llamada “Temporada de Incendios” en Chile. Comenzó de forma bastante mediática en Torres del Paine y ha continuado con múltiples focos en diferentes regiones del centro y sur de nuestro país. Ahora bien, este año ha sido especialmente intenso y multifocal. ¿Tendrá algo que decir la salud mental al respecto? Pues claro, en la medida que sepamos lo que es la piromanía.

Esta entidad se define como la necesidad irresistible de encender fuego, la cual genera gran tensión en el individuo, que se alivia con una sensación de placer y gratificación al realizar el acto señalado -prender fuego-. Esta conducta es recurrente, deliberada y con propósito definido. Existe gran preocupación y fascinación con el fuego mismo y sus efectos generados, tanto sus daños como la movilización de fuerzas para apagarlo. No es raro encontrarlos merodeando la zona del incendio. Lo habitual es que nieguen el acto al ser interrogados o aprehendidos.

La iniciación de fuego con el propósito de ganar dinero, expresar ideas políticas, ocultamiento de evidencia criminal, o demostración de odio o venganza no se clasifican como piromanía. Tampoco si es fruto de ideas delirantes, un episodio maníaco, un trastorno de la conducta o un trastorno de la personalidad antisocial. Todas estas condiciones son las que se deben descartar antes de hacer el diagnóstico de piromanía, constituyéndose como su diagnóstico diferencial.

Si bien el término existe dentro de la psiquiatría hace algo más de 100 años, recién desde 1980 existe oficialmente en el manual de referencia de la psiquiatría norteamericana (DSM-III en ese entonces). Lamentablemente no existen estudios que muestren claramente la prevalencia de este trastorno, aunque se sabe que la mayoría de las conductas iniciadoras de fuego no califican como piromanía. La mayoría de los pirómanos propiamente tales son hombres y presentan esta conducta desde la infancia o adolescencia. Es común que estén bajo la influencia del alcohol al momento de realizar el acto y la comorbilidad con dependencia a alcohol es habitual.

Existe poca evidencia y experiencia para sugerir un tratamiento. No existe evidencia a favor de algún fármaco en particular. En cuanto a psicoterapias, la aproximación conductual a través de terapia aversiva o reforzamiento positivo podría ser de utilidad. En caso de niños, adolescentes y adultos jóvenes, la terapia familiar parece de importancia.

Y no puedo terminar si hacerles la pregunta, ¿es imputable un sujeto acusado de iniciar un incendio y que sufra esta condición?

Fuente: Kaplan HI, Sadock BJ. “Comprehensive Textbook of Psychiatry”, 7th Edition.

Comments

  1. Mario Hitschfeld says

    Es bueno manejar algo de psiquiatría para saber a qué uno se enfrenta “allá afuera”.