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Noviembre 16, 2011

Medicamentos y Ética: ¿Hacia dónde vamos?

Autor

Camilo Erazo

Médico, Magíster en Gestión para la Globalización (U Chile), MBA (U of Melbourne). Asesor para la OPS/OMS Chile en eHealth, investigador del proyecto eSAC - eSalud Pública y Equidad en América Latina y Caribe. Editor de Matasanos, ex-psiquiatra, fan de la Salud Pública, esperando que mañana no se caiga el cielo 2.0 sobre mi cabeza...

Este es un post invitado de Javier Leiva Albornoz, Estudiante de Medicina UFT

Después de haber participado como asistente (y cubriendo algunas cosas con nuestra revista ALTUS)  en el congreso de Salud y Pobreza, me quedé con una gran interrogante ¿Qué se está haciendo en Chile con el tema de los medicamentos? ¿Cómo se está trabajando activamente para disminuir las brechas en el acceso a remedios, que mucha gente desea adquirir pero no puede porque antes debe alimentarse o pagar las cuentas de la luz? Considero que la gestión hecha por los organizadores del congreso fue excelente para poner sobre la mesa algunas demandas “sordas” que existen entre nuestros compatriotas y porque no, nuestros amigos de Latinoamérica.

Mostrándome como estudiante de medicina de segundo año, no pretendo dar información que no conozco respecto a farmacología porque no es algo que haya estudiado aún; simplemente considero necesario hacer énfasis en las problemáticas atingentes a la salud pública y bioética que están presentes en todo el proceso de crear, masificar, y compartir los grandes descubrimientos que las ciencias médicas han logrado (y lograrán) para mantenernos balanceados dentro de este columpio llamado salud humana.

Los medicamentos nacen al mismo tiempo que la praxis médica, como herramienta básica que tiene fines terapéuticos. La visión que tiene Fernando Lolas sobre la medicina es algo con lo cual mucha gente podrá diferir: Es una Institución Social. Pues bien, si esta institución basada en el uso de infinidad de ciencias que están al servicio de una sociedad; esta debe tener entonces un derecho prácticamente natural o más bien categórico, a poder recibir terapias de una calidad importante, según su condición sociodemográfica.  Si este acceso está limitado por la generación de patentes, tenemos un acá problema ético: ¿Hasta dónde llega la propiedad intelectual v/s el acceso a este producto? Lo importante acá no es desmerecer el valor de nuestras ideas y el derecho legítimo a poder convertirlas en patentes, sino más bien el criterio de cada investigador o grupo, de poder garantizar que estas nuevas pócimas milagrosas puedan llegar a la infinidad de personas que están ávidas de recibir tratamientos que conduzca a fines exitosos. Muchas veces este acceso a medicamentos de calidad, está subyugado al precio que se debe pagar por ellos, ya que usted señor lector notará que no todos los habitantes de este hermoso planeta podemos pagar importantes sumas por un tratamiento de calidad y efectivo contra el cáncer, enfermedades degenerativas, graves neumonías, etc.  Nuestro país ha firmado importantes convenios que avalan y amparan estas patentes, lo cual no es malo reconocer, pero sí deja ataduras a niveles gubernamentales que provocan brechas en el acceso a los productos ya mencionados. ¿No tenemos acá un problema de salud pública?

Por otro lado, es conveniente señalar que la industria farmacéutica funciona través de grandes conglomerados (no es cosa nueva, en términos de economía), cosa que podría ayudar a masificar productos terapéuticos. Sin embargo estos conglomerados que muchas veces pueden ayudar a mejorar el acceso a medicamentos están coartados en distribuir medicamentos de calidad, porque las mejores patentes para fabricar fármacos que no caigan mal al estómago, que sean efectivos en las dosis adecuadas, están en manos de otro conglomerado farmacéutico (y créanme que no es tan fácil que puedan compartir una patente). ¿y qué pasa entonces con las industrias farmacéuticas locales e independientes? En pelea de perros grandes, cuesta mucho meter a los más chicos.

Lo importante dentro de este debate no es mirar problemas, ya que con eso nadie puede llegar a buenos resultados. Me gustaría poder hablar de Crisis pero en un sentido, positivo: como decía Einstein también puede ser una oportunidad para que en Chile (y el mundo) se establezcan criterios de acceso reales. Estos criterios según la opinión del que los tiene leyendo estas líneas, radica en reconocer o recordar aún más los roles del estado, en cuanto al control real de los medicamentos y hacer que lo privado no vea esto como una RSE o responsabilidad social empresarial, sino más bien como un imperativo legal y moral de una sociedad que aspira a un mundo más homogéneo en criterios de inclusión pero a la vez más heterogéneo en cuanto a formas de pensar, actuar, y existir. ¿Hacia dónde vamos? Depende de nosotros.

Es por esta necesaria discusión, que hemos decidido junto al Instituto de Bioética de nuestra universidad, el Centro de Políticas Farmacéuticas y nuestra querida Revista, organizar el I Seminario Revista Altus “Medicamentos y Etica: ¿Hacia dónde vamos?” Donde expertos en el mundo de las reflexiones en torno a las ciencias de la vida (bioética), gerentes de la industria farmacéutica, y encargados de la salud pública en Chile. Los invitamos a consultar nuestra página para tener más información con respecto a las fechas e inscripciones.

Además de sus estudios de medicina, Javier es ex  Encargado en la Universidad Finis Terrae del Comité Permanente de Salud Pública de IFMSA Chile, y Ex Coordinador de Salud Villa Arauco Un Techo Para Chile. Es Fundador y Director de Recursos Humanos de la Revista Altus. Entre sus amores cuenta el tabaco de vainilla, las películas antiguas y la vida en general. Lo encontrarás twitteando como @pere_gil y en el mail altus@uft.edu 

Imágenes: epSos.de

Un comentario en esta publicacion

Una respuesta a “Medicamentos y Ética: ¿Hacia dónde vamos?”

  1. Rodrigo Brown dice:

    Gracias por la columna.

    Quiero agregar que también ha sido la profesión médica la que ha contribuido a generar una dependencia repugnante a los medicamentos y por consiguiente a las farmaceúticas. Esto, como nuevo punto en discusión aparte del mencionado en este post.

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