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noviembre 13, 2011
Categoria: Matasanos
Tags: diabetes , embarazo , Enfermería , Medicina , neonatologia , obesidad , recien nacido , Salud , sindrome metabolico ,
Puede sonar raro ¿qué importa si mi mamá tiene Diabetes? Si ella por distintas razones ya sea genética, mala alimentación u otras tienes el “azúcar” alta en la sangre, ¿por qué debiese repercutirme a mí? Pero esto que se ve hasta un poco simple debido a la alta prevalencia de Diabetes puede ser el comienzo de un círculo vicioso, especialmente si se tiene diabetes durante el embarazo.
La Diabetes, según la última encuesta nacional de salud afecta a 9,4% de la población en Chile, es decir más de 1.200.000 personas. Pero más que eso, a mi me alarma que si bien el 78% sabe que tiene esta enfermedad, la mitad está en tratamiento y lo que es peor … ¡¡sólo el 34,2% la tiene bajo control!! Aproximadamente un 5% de las embarazadas tiene este problema (siendo un 88% gestacional y el resto diabetes tipo 1 o tipo 2. Ya el hecho de tener diabetes durante el embarazo es un riesgo. Se ha visto que aumenta la probabilidad de tener preclampsia (un tipo de hipertensión que genera diversos daños durante el embarazo), partos prematuros y riesgo de tener una cesárea por macrosomía fetal (que la guagua salga mucho más grande de lo normal, es decir sobre 4000 gramos). Todo esto va en relación al tiempo de la diabetes, la severidad de la misma y si ya ha generado daños previos (sobre todo si la diabetes la tiene previo a haber quedado embarazada).
Pero ¿qué efectos tiene la diabetes en los hijos? Se conocen riesgos del embrión, del feto, del recién nacido y efectos a largo plazo. Tocaré brevemente cada uno. Para el embrión, aumenta el riesgo de abortos espontáneos precoces (por lo tanto se ve como infertilidad) y malformaciones mayores muchas veces incompatibles con la vida. En el feto la hiperglicemia (“azúcar alta”) lleva a que el feto también tenga alta su glicemia debiendo producir insulina precozmente. La insulina en el feto es un importante factor de crecimiento provocando en tejidos sensibles como hígado, músculo, corazón y grasa subcutánea un aumento desproporcionado, especialmente en el último trimestre. La mayor producción de grasa debido a la hiperinsulinemia lleva a un mayor gasto energético requiriendo mayor cantidad de oxígeno pasando ese feto por una hipoxemia constante (como que le “faltara el aire” crónicamente). Esa “falta de aire” hace que se generen más glóbulos rojos pudiendo llegar a producir policitemia (cuando tienen tantos glóbulos rojos que la sangre se vuelve viscosa, llegando incluso en caso extremos a tapar arterias pequeñas provocando infartos) y también mayor producción de catecolaminas (como la adrenalina) que termina acelerando el corazón y aumentando su tamaño, generando en ese feto problemas como hipertensión y miocardiopatía hipertrófica (corazón desproporcionadamente grande que se hace ineficaz). Entonces, a la luz de todo esto, parece que tener diabetes durante el embarazo no es una muy buena idea. Ahora, si les digo que también aumenta 7,9 veces el riesgo de tener malformaciones especialmente cardiacas y del sistema nervioso central (como por ejemplo Síndrome de regresión caudal), tampoco parece ser una muy buena idea.
Bueno, todo eso era dentro del vientre materno … ¿Qué les pasa a los recién nacidos? Algo que ya habíamos comentado es que aumenta el riesgo por diversos motivos de tener un parto prematuro con las complicaciones que se pueden imaginar. Aumenta también el riesgo de asfixia perinatal, síndrome de distrés respiratorio (ya que la insulina retrasa la maduración de los pulmones), policitemia, hiperbilirrubinemia y de macrosomía (pesar más de 4000 gramos). La macrosomía aumenta la probabilidad de nacer por cesárea o que tenga algún accidente durante el parto (fracturas de clavícula, distocia de hombro, cefalohematomas, lesión del plexo braquial, etcétera). Y si bien la mayoría de las diabetes mal controladas genera guaguas grandes, una diabetes extrema que termina dañando los vasos de la placenta puede incluso generar un retardo del crecimiento intrauterino. Otras complicaciones en este período que dan dolor de cabeza a los neonatólogos son la mayor incidencia de hipoglicemia (porque estos niños tienen insulina como para combatir ingestas enormes de azúcar y al cortar el cordón sufren una baja brusca de los ingresos), hipocalcemia e hipomagnasemia.

Supongamos pasamos bien esa etapa, nuestras mamás tuvieron diabetes pero ni nos acordamos de eso ¿podré tener algún problema a futuro? Hay diversos estudios que han buscado si estos niños tienen mayor riesgo y se ha visto que sí. El riesgo de tener diabetes (sobre todo diabetes tipo 1) aumenta significativamente e incluso de tener diabetes tipo 2 aumenta entre 5 y 10 veces en hijos de madre o padre diabético. La incidencia de obesidad también se ve aumentada siendo un factor asociado a considerar muy importante. Todo esto nos lleva a un círculo vicioso que podría explicar (junto a la mala alimentación, sedentarismo, etc.) el aumento exponencial de esta enfermedad. Madres diabéticas tienen hijos grandes que tienen más probabilidad de tener diabetes y ser obesos lo que va a llevar que sus nietos sean aún más grandes y con más riesgos y así sucesivamente.
En suma, el fin de este texto no es alarmar ni hacer “bullying” a las madres diabéticas. La idea es hacer conciencia que no es un tema sencillo, afecta a todas las clases sociales, razas y lugares. Todo lo que se menciona más arriba se puede evitar con un buen control antes, durante y después del embarazo. Todos podemos hacer algo, tan sólo falta motivarse.
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