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Noviembre 3, 2011

¿Niños con colon irritable?

Autor

christianvonm

En los consultorios, hospitales o consultas particulares no es raro recibir a un niño o a su mamá preocupada porque se queja de “dolor de guatita”.  Pero a diferencia del típico dolor abdominal de poco tiempo de evolución que hace pensar en una gastroenteritis aguda o algo ya más severo que requiera cirugía, son niños que se ven sanos, con un dolor que lleva varios meses y que varias veces les impide incluso ir al colegio o realizar sus actividades diarias. ¿Puede el estrés, el bullying, los problemas de la casa, etc. somatizarse en los niños? La respuesta quizás en un tanto obvio y cada vez nos vemos enfrentados a más casos de niños que transforman problemas de la esfera psicosocial pasan a manifestarse como un dolor de guata, de cabeza, de espalda, etc.

El dolor abdominal crónico o recurrente, como mencionaba, es una causa frecuente de consulta (Un 2-4% de las consultas al pediatra o médico de familia y hasta 25% de los adolescentes que van al gastroenterólogo), siendo un poco más frecuente en mujeres (relación 1,5:1).  El deterioro funcional que puede producir es comparable a enfermedades inflamatorias intestinales y puede porducir gran ausentismo escolar, múltiples consultas y disrupciones familiares. En 2 tercios de los casos será funcional y 1/3 orgánico (causa que pueda explicar el dolor como esofagitis, gastritis, gastroparesia, hepatitis crónica, etc.).

¿Hay alguna explicación para estos dolores?

La verdad es que se han hecho varios estudios postulándose que existe un “eje cerebro-intestino”  constituído por distintos plexos de fibras nerviosas autonómicas que conytrolan la motilidad, secreción y participan en la regulacion de distintos procesos inmunes e inflamatorios a través de la liberación de neurotransmisores como la Serotonina. Habría una “hipersensibilidad” visceral y alteración de la motilidad intestinal que se relacionarían con trastornos emocionales (especialmente ansiedad y depresión). Todo esto es importante, ya que al explicar esto a los pacientes dejan de pensar que “están locos” o “inventan” el dolor.

El dolor abdominal en estos niños puede adoptar 4 patrones:

  1. Síndrome de intestino (colon) irritable: Cuando ocurre al menos una vez por semana por al menos 2 meses asociado a cambio de la frecuencia de deposiciones, de sus consistencia (diarrea o constipación) y que el dolor mejore al defecar. Es el trastorno funcional más frecuentre entre 6to y 7mo básico alcanzando afectando hasta un 17% de los niños/as de enseñanza media en Chile. provocando una calidad de vide peor muchas veces que el asma o la migraña. Puede predominar la diarrea o constipación lo que orientará al tratamiento sintomático posterior.
  2. Dispepsia funcional: Al igual que el anterior, un episodio semanal por al menos 2 meses, pero en abdomen superior (sobre el ombligo), que no mejora con la defecación  y sin evidencias de un porceso inflamatorio, anatómico, metabólico o neoplásico.
  3. Migraña abdominal: Tal como ocurre migraña en la cabeza puede ocurrir un tipo de dolor abdominal con episodios intensos que interfiere con las actividades normales, seguidos de períodos de normalidad entre crisis asociado a anorexia, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, fotofobia o palidez.
  4. Dolor abdominal funcional: Dolro abdominal episódico o contínuo con criterios insuficientes para otras causas sin evidencia de cuadros inflamatorios, anatómicos, metabólicos o neoplásicos que expliquen los síntomas.

¿Qué signos de alarma debemos tener en cuenta? (Que hagan pensar en otras causas)

  • Menores de 4 años
  • Dolor localizado excéntrico o irradiado.
  • Dolor que lo despierta durante la noche
  • Anorexia verdadera
  • Vómitos recurrentes (especialmente biliosos)
  • Sangrado intestinal
  • Pérdida de peso
  • Uso de medicamentos como antiinflamatorios.
  • Historia de viaje al exterior o exposición a leceh o agua contaminada.
  • Historia familiar de cuadros como Colitis ulcerosa, enfermedad celiaca, etc.
  • Examen físico que oriente a alguna causa (Ej. Hepatomegalia)
  • Laboratorio básico anormal (Hemograma, VHS, PCR, Examen parasitológico seriado de deposiciones, pruebas hepáticas etc.).

¿Y qué podemos hacer?

  1. BIOPSICOSOCIAL. Lo fundamental es establecer una buena relación médico-paciente con empatía, escuchar los problemas, temores y preocupaciones del paciente y su familia. Explicar la fisiopatología (“no lo está inventando”). No olvidar el efecto placebo.
  2. DIETA. Los efectos beneficiosos de la fibra no están bien estudiados y podría aumentar el dolor y meteorismo en pacientes en que predominen la diarrea o distención abdominal. Si se asocia a diarrea es una muy buena acción.
  3. PROBIÓTICOS. Podrían mejorar los síntomas. Estudios sólo en adultos.
  4. MEDICAMENTOS. En base a lo que postulábamos más arriba del “Eje cerebro-intestino” podría hacerse un manejo farmacológico sopesando que el riesgo de darlos sea superado por el alivio que generen. Se usan algunos antidepresivos, antiespasmódicos y prokinéticos.
  5. TERAPIA COGNITIVA CONDUCTUAL. Se basa en complejas interacciones entre pensamientos, sentimientos y conductas. El objetivo incluye el aprendizaje de mejores habilidades de afrontamiento y resolución de problemas, identificación de factores desencadenantes y la reducción de las reacciones de mala adaptación.
  6. MEDICINA COMPLEMENTARIA. No hay estudios cntundentes pero se ha visto diversas tasas de curación. La menta ha sido estudiada y ha mostrado reducir el dolor en un 76% (versus 19% del placebo) creyéndose que bloquea los canales de calcio en la musculatura lisa del íleon y colon.

En suma, es un problama frecuente, cada vez los niños son más “viejos chicos” adaptando diversas enfermedades que se pensaban eran exclusivas del adulto. En la medida que nuestra comprensión de la relación entre los mecanismos fisiológicos, psicológicos y conductuales mejores, los tratamientos serán más efectivos y se podra ofrecer a los niños una mejor calidad de vida.

 

 

 

 

 

 

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