Salud y Pobreza: es hora de mover la rueda

Este es un post invitado de Sebastián Peña, Médico de la U.de Chile y MSc Europeo en Salud Internacional

El próximo Octubre, América Latina estará en el centro del mundo de la salud pública. Mientras en Santiago de Chile se realizará el primer Congreso de Salud y Pobreza, con sólo semanas de diferencia tendrá lugar la Conferencia Mundial sobre Determinantes Sociales de Salud en Río de Janeiro.

Aunque de dimensiones distintas, ambos buscan mover la preocupación sobre el rol de los determinantes sociales en la salud de la población y las diferencias injustas y evitables entre distintos grupos sociales a lo más alto de la agenda política. Y ambos contarán con la ilustrada presencia de Sir Michael Marmot, presidente de la épica Comisión de Determinantes Sociales en Salud.

El mismo Marmot ha dedicado su vida a demostrar la importancia de la producción social de la enfermedad en la salud poblacional y, en especial, en la inequidad en salud. Seguramente habrá visto muchas veces lo que los recién llegados sólo empezamos a intuir: el carácter cíclico de la agenda de salud pública.

En el Reino Unido, el primer informe sobre determinantes sociales y equidad en salud fue publicado por Douglas Black en 1980, seguido por los informes de Whitehead (1987), Acherson (1998) y del mismo Marmot (2010). Todos han seguido similares ondas expansivas: sorpresa, indignación, efervescencia, culminando, muchas veces, con un autocomplaciente llamado a la acción.

La Comisión sobre Determinantes Sociales en Salud siguió una línea parecida a nivel global. Recopiló y sistematizó una increíble cantidad de evidencia y publicó un convincente informe final. La consabida sorpresa, indignación y efervescencia culminó con la resolución de la Asamblea Mundial de Salud realizando un llamado urgente a los estados a tomar cartas en el asunto. Esto ocurrió en Mayo del 2009 y desde esta fecha no ha pasado prácticamente nada.

En este sentido, le tengo mucha más fe al Congreso de Salud y Pobreza. Primero, porque los organizadores se han esmerado en reunir a un gran número de actores relevantes, incluido el Ministro de Salud y la directora del Instituto de Salud Pública.

Segundo, porque Chile tiene una larga trayectoria en el tema de determinantes sociales y equidad en salud, tanto en la construcción de evidencia como en el diseño de políticas (ver por ejemplo, www.equidad.cl). Las principales iniciativas han sido la reforma de Garantías Explícitas en Salud y el Programa Chile Crece Contigo.

Tercero, porque las políticas implementadas para reducir la inequidad en salud no han dado resultado y existe una necesidad imperiosa de reformular las políticas existentes. En los objetivos sanitarios 2000-2010, Chile se propuso:

–         Reducir brecha de mortalidad infantil entre quintiles extremos en un 10%

–         Evitar descenso de expectativa de vida de los grupos socioeconómicos más bajos y retomar la tendencia del promedio: aumentar en dos años la expectativa de vida de los grupos más desposeídos

–         Disminuir brecha en años de vida potencialmente perdidos (AVPP) entre comunas en 30%

El estudio de impacto concluyó que la brecha de mortalidad infantil aumentó en 30% desde el año 2000 hasta el 2006. La expectativa de vida de hombres sin escolaridad aumentó en 0,8 años (versus 2,8 años en grupo con más de 13 años de escolaridad) y la de mujeres sin escolaridad aumentó 1,6 años (versus 1,6 años en grupo con mayor escolaridad). La brecha de AVPP entre comunas aumentó en 5%.

Finalmente, la reconstrucción de la infraestructura hospitalaria tras el terremoto terminó. Esto significa que el Ministerio de Salud tiene que, de una vez por todas, definir cómo imagina la salud de Chile al 2020.

El Congreso de Salud y Pobreza representa entonces una ventana de oportunidad única para avanzar más allá del llamado a la acción. Sólo constatar esta situación ya sería un avance considerable. Sin embargo, a mi juicio es posible proponer tres acciones concretas:

  1. Fondo Único de Salud y fortalecimiento APS. El sistema de salud chileno, como determinante de salud, requiere una reforma estructural, con un sistema de financiamiento que promueva la solidaridad y un fortalecimiento de la atención primaria de salud
  2. Chile Saludable 2020. Un plan de salud centrado en la promoción de salud, con enfoque poblacional y con indicadores de equidad en todos los objetivos sanitarios y no sólo en indicadores de impacto. Planes interesantes como la Estrategia Nacional sobre Alcohol deben ser integrados en forma coherente
  3. Salud en Todas las Políticas. Se requiere una estrategia concreta que facilite el trabajo intersectorial entre el Ministerio de Salud y otras instituciones públicas. La estrategia de Salud en Todas las Políticas ha ido permeando en diferentes países y se debe considerar su implementación en Chile

No es necesario inventar la rueda. La tarea ahora es moverla.

 

Sebastián Peña Fajuri es Médico de la U.de Chile y MSc Europeo en Salud Internacional. Ha trabajado en Chile como médico general en Chaitén y Santiago y brevemente como asesor del gabinete dela Subsecretaríade Salud Pública del Ministerio de Salud. En Finlandia se ha desempeñado como investigador en encuestas poblacionales (2009) y actualmente es editor de un libro de Salud en Todas las Políticas parala Conferencia Globalde Promoción de la Salud 2013. Su interés principal es la equidad y determinantes sociales y políticas públicas de salud. Recientemente inició un blog en La Tercera, y en Twitter lo encuentras como @s_pena 

Comments

  1. says

    A hacerse parte de la solución. Estamos llamados a formar sociedad, activa, articulada, dialogante, empujando hacia a la acción.

    Nos vemos en el Congreso, cómo un paso hacia la construcción de un Chile basado en principios de Equidad y Justicia.

    Muchas gracias por el tremendo aporte.

  2. Claudia Carrasco says

    La sociedad chilena está viviendo grandes transformaciones que nos abren espacios a asumir un verdadero protagonismo en reales propulsores de grandes cambios que terminen con estas inequidades.

    Tenemos poder cuando votamos, cuando compramos, cuando decidimos el colegio para nuestros hij@, cuando elegimos lo que comemos, cada día está lleno de elecciones donde ponemos en práctica nuestro poder. Comencemos a potenciarlo y a ver estrategias para que el poder ciudadano influya en las grandes decisiones.

    Creo en el cambio desde abajo.

    Claudia.

  3. says

    Tengo que hacer una corrección. Ricardo Fábrega me hizo notar que hubo un error del Minsal al calcular el impacto en la reducción de la brecha de mortalidad infantil. El objetivo inicial estaba expresado en quintiles, pero el impacto se midió según escolaridad de la madre.

    Gonzalez et al miraron en las diferencias por quintiles por municipalidades y demostró una disminución más marcada en las municipalidades del primer quintil(de 11.32 a 4.07). No es exactamente lo mismo, pero algo indica. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2696659/?tool=pubmed

    Quiero aprovechar de compartir el borrador el capítulo de determinantes sociales de la década 2010-2020. Como ven, no están descritos usando el sistema SMART, por lo que los indicadores nunca podrán ser medidos. http://www.minsal.gob.cl/portal/url/item/94b55a66d1cf86b5e04001011f01159f.pdf

    Saludos y gracias por sus comentarios!

  4. Manuel Nájera says

    Sebastián,

    tremendo post, atingente y oportuno… es interesante ver como Chile se jugó el desarrollo en salud desde los DSS. en el mismo sitio que presentas, http://www.equidad.cl, aparecen iniciativas como la de comunas vulnerables o el proceso de formación de formadores en DSS a nivel nacional. ojalá quienes se sientan motivados por este tema revisen la experiencia implementada desde el Ministerio de Salud de nuestro país.
    saludos y espero mucho éxito en el congreso de salud y pobreza