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septiembre 8, 2011

“Doctor, mi hijo es porro”

Autor

christianvonm

Más de alguna mamá o papá se habra preocupado por el bajo rendimiento de su hijo en el colegio, por recibir notas de los profesores casi semanalmenete o porque su hijo ni aparece nombrado en las premiaciones de fin de año. Todos hemos tenido un amigo a que han llamado “porro”.  Lo que debemos entender que el bajo rendimiento escolar es la vía final común resultado de múltiples causas que requiere muchas veces de la ayuda multidisciplinaria partiendo por los padres, profesores, psicólogos, psicopedagogos y médicos.

Lo más común es que esto se pesquise cuando el niño no logra alcanzar las expectativas que se esperan para la edad como jugar adecuadamenete, pintar, cortar, buen comportamiento en un pre-escolar o ya comprensión de lectura y aritmética en niños más grandes. Lo más observado son los comportamientos de hipeactividad, desatención, tristeza, preocupación y conductas disruptivas en clases (“el payaso de la sala”). Sólo cuando se ha determinado la causa del problema se le toma el peso, antes son simplemente catalogados como flojos o malos alumnos sin mayores reparos.

Estas alteraciones pueden presentarse sólo en el colegio o en la casa. En el caso de los niños pequeños, los padres se van adaptando a sus hijos pudiendo no darse cuenta de las dificultades que éste presenta. Por eso es importante tener en cuenta los niños que evitan ir a clase o se escapan mostrando que la situación para ellos es insoportable. Casos extremos, donde se asocia a otros problemas como “Bullying” se ha llegado incluso al suicidio. Otros niños por el contrario se comportan muy bien en clases, son amigables y presentan el problema sólo al llegar a la casa al momento de hacer las tareas.

Ahora ¿Cuáles son las posibles causas? Los trastornos asociados a bao rendimiento escolar incluen trastornos neurológicos, del comportamiento y emocionales y están definido por las funciones que ellos limitan. Cada una de éstas tiene causas diversas como genéticas, traumáticas, infecciosas (incluyendo las intrauterinas), exposición a tóxicos como tabaco y prematurez. Todo estos que produce daño difuso puede manifestarse como:

  • Dificultades específicas del Aprendizaje
  • Trastorno de déficit atencional/hiperactividad
  • Discapacidad intelectual
  • Trastorno del lenguaje mixto receptivo y expresivo
  • Trastornos generalizados del desarrollo
  • Trastornos de coordinación motriz
  • Síndrome de Tourette
  • Crisis epilépticas parciales complejas
  • Trastornos de ansiedad
  • Trastornos afectivos
  • Abuso de sustancias
  • Déficit sensoriales como hipoacusia (sordera leve a moderada), visuales, etc.
  • Trastornos del sueño
  • Enfermedades crónicas
  • Etcétera.

¿Cuál es el rol del médico en todo esto entonces? Son múltiples las funciones que el médico y equipo de salud debemos cumplir incluyendo prevención, diagnóstico precoz, confirmación diagnóstica, evaluación de la causa, disfunciones asociadas, tratamiento y defensa del niño (explicar a padres y profesores para que lo apoyen).

Con prevención me refiero a prevenir cualquier tipo de daño cerebral, ya sea mediante inmunizaciones, suplementos nutritivos, uso de cascos, asientos de seguridad en auto, programas de prevención de alcohol y tabaquismo, etc. Con el diagnóstico precoz se intenta pesquizas idealmente en etapa pre-escolar. De ahí la importancia del “control niño sano” donde se debe monitorizar sistemáticamente la adquisión de hitos relevantes del desarrollo psicomotor, en especial del lenguaje, comportamiento y habilidades de juego. Luego se deberaá confirmar el diagnóstico y tratarlo oportunamente ya sea con medicamentos o terapia complementaria para que el niño tenga un desarrollo lo más adecuado posible junto a sus pares.

La evaluación inicial debe ser amplia y suficiente para responder las siguientes preguntas, muchas de las cuales serán respondidas por el especialista (sea neurólogo o psiquiatra infanto-juvenil):

  1. ¿Esta condición es crónica o de inicio reciente?
  2. ¿Qué diagnósticos parecen más probables?
  3. ¿Cuál sería su causa?
  4. ¿Necesito exámenes complementarios?
  5. ¿Está indicada la administración de medicamentos?

Sin embargo, todo médico que evalue un niño debe considerar si el niño ha repetido cursos o asignaturas, si las dificultades se observan sólo en clases o también en casa, si se limita a una materia en particular (matemáticas, lenguaje, etc.), si hay problemas de comportamiento en clases, si varía el desempeño día a día, cuánto tiempo toma en hacer las tareas, si necesita estar supervisado para hacerlas, etc.

¿Cómo manejar estos cuadros?

Como se mencionó más arriba, es muy complejo y requiere un abordaje multidisciplinario. Distintas estrategias que se complementan son:

  1. Educar a los padres.
  2. Realizar adaptaciones educacionales (ayuda de la psicopedagoga).
  3. Mejorar su autoestima.
  4. Medicación de ser necesaria (la gran mayoría no lo requiere y los que si, requieren una sóla droga habitualmente).

En suma, estos trastornos que llevan a un bajo rendimiento escolar son comunes (quién no tiene un amigo porro). Los programas que existen de manejo de estos trastornos deben ser individualizados, completos y abordar temas relacionados con el niño, colegio y su familia, siendo el rol del personal de salud fundamental en la prevención y detección precoz de estos cuadros con el fin de ayudar tempranamente a estos niños a llevar una vida escolar lo más normal posible.

 


Un comentario en esta publicacion

Una Respuesta a ““Doctor, mi hijo es porro””

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Más de alguna mamá o papá se habra preocupado por el bajo rendimiento de su hijo en el colegio, por recibir notas de los profesores casi semanalmenete o porque su hijo ni aparece nombrado en las premiaciones de fin de año……

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