El Lado Oscuro de la Dieta "Light"

Una de las nuevas epidemias de los tiempos contemporáneos la constituye el “Síndrome Metabólico”, una entidad que, como dice su nombre, se compone de múltiples factores de riesgo determinados por aspectos genéticos y ambientales (específicamente dietarios) como hipertensión arterial, resistencia a la insulina, hiperglicemia, obesidad abdominal y dislipidemia, que constituyen la base del desarrollo de la aterosclerosis, el estrés metabólico y finalmente la enfermedad cardiovascular.

Aproximadamente un 35% de la población chilena es portadora del Síndrome Metabólico y el principal culpable es la dieta occidental, una dieta hipercalórica rica en azucares refinados, grasas saturadas y pobre en fibra, frutas, verduras y aceites vírgenes.

Diet SodaCon la introducción de los productos denominados “Light”, que reemplazaron alimentos altamente calóricos por nuevos especímenes bajos en calorías y nutrientes en general (removiendo el azúcar y agregando endulzantes artificiales como el aspartame y la sucralosa), se abrió una nueva opción para los consumidores: ahorrar calorías sin compremeter (tanto) el sabor o la calidad de los alimentos. Sin embargo, a pesar de que estos nuevos alimentos son consumidos regularmente por una parte importante de la población (que en teoría consume menos calorías/día), con el pasar del tiempo la incidencia de obesidad, diabetes e infarto agudo del miocardio siguen aumentado. ¿Porque?

Una rama del estudio MESA (“Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis”) publicado en la revista Diabetes Care el 2009 evaluó la asociación entre el consumo de bebidas light versus el riesgo de sindrome metabólico, sus componentes y diabetes tipo 2, en base a los resultados publicados por dos estudios de cohorte anteriores. Al igual que sus antecesores, los resultados del estudio MESA no fueron muy alentadores. Con un n importante de 6.814 pacientes, entre los que se encontraban personas de diversas razas entre los 45-84 años de edad, se analizaron múltiples áreas de la dieta y se relacionaron con los valores de peso, circunferencia abdominal, presión arterial, perfil lipídico, glicemia de ayuno, etc. El resultado fue el siguiente: comparado con los no consumidores, el riesgo relativo de síndrome metabólico fue un 36% mayor en el grupo de pacientes que consumía regularmente bebidas carbonatadas dietéticas (“light”) y el riesgo de diabetes mellitus tipo 2, un 67%.

Diet Soda, MESA Study

Existen varias hipótesis que pretenden explicar este resultado paradojal. Se cree que el consumo de endulzantes artificales aumente el deseo de consumir comidas dulces y energéticamente densas. Otra teoría aún más atrevida es que los endulzantes interactuén de forma negativa con los procesos biológicos responsables de la regulación de la glicemia, la grasa corporal y/o la resistencia a la insulina.

Aunque los resultados de este estudio no son suficientes como para demostrar causalidad directa, recordemos que siendo un estudio de cohorte corresponde a un nivel medio-bajo de evidencia (Grado de Recomendación tipo II-B), se desprende un mensaje fuerte y claro. Agregarle el apellido light a una dieta occidental no es sinónimo de una dieta sana y, quizás, conlleve aún más riesgos. Hacen falta estudios de mejor calidad (randomizados, doble-ciego) para encontrar la respuesta a esta interrogante, así como estudios que demuestren las verdaderas cualidades de los endulzantes artificiales que se apoderaron tan apresuradamente del mercado.

Como todo en medicina debemos quedarnos con el mejor nivel de evidencia disponible y este, hasta ahora, nos dice: los productos lights están lejos de ser la panacea y quizás “la cura sea peor que la enfermedad”.

No se ustedes, pero yo me quedo con la vieja y confiable “Coca Normal” ;)

Link: Diet Soda Intake and Risk of Incident Metabolic Syndrome and Type 2 Diabetes in MESA Study

Imágenes vía DeviantART

Comments

  1. José says

    Muy buen aporte, claramente con ese porcentaje de personas potencialmente en riesgo de diabetes mellitus 2 es muy considerable pensar si los productos light existen realmente, es decir claramente con ese estudio se esta demostrando que es lo mismo una gaseosa normal a una light, entonces cuál es el truco? porque se vende un producto -light- que produce el mismo efecto su homólogo -normal- :)

  2. says

    El problema de estos estudios es que no sabemos que nos dice con exactitud. Pero el llamado de atención, en mi humilde opinión, cuenta y cuenta bastante.

    Es posible que TODAS las bebidas de soda sean perjudiciales, ya sea por su contenido alto de azúcar, sodio o endulzantes artificiales. Lo que no sabemos es si son perjudiciales de la misma forma o si estos efectos siguen caminos distintos. ¿Cual es el camino de los endulzantes artificiales? No lo sabemos aún.

  3. Sebastian Peña says

    Interesante aporte. Leí el artículo completo y me recuerda al clásico ejemplo de porqué tener los dedos amarillos producen cáncer de pulmón. No son los dedos amarillos, pero los 20 cigarillos diarios que esa persona fumaba. En el estudio los consumidores de bebidas light o agua (era la misma pregunta) comían más sano, pero alrededor de 250 calorías diarias más que el resto (Tabla 1).

    Una golondrina no hace verano y no hay que dejarse llevar por un solo estudio. Slds.

  4. iPocrates says

    Puede ser, pero 250 calorías diarias extras (en especial si son calorías nutritivas y no “empty calories”) me suenan a poco cuando se habla de un aumento de 30% de Sindrome Metabólico y en especial de DM2.

    Hasta ahora yo he encontrado 3 estudios sobre el tema (todos de cohorte) y todos concluyen lo mismo. Como dije, la evidencia está lejos de ser la ideal, pero “es lo que hay”.

  5. lupor84 says

    Buen articulo aunque me quedan varias interrogantes:

    1.- La evidencia en animales de experimentación que indica? o no hay nada al respecto.

    2.-Si no hay claridad de los mecanismos subyacentes de la relación entre síndrome metabólico y edulcorantes, todo suena mas a una “declaración de propósitos” que a un evidencia clara.

    3.-Igual la coca ligth con un destilado caribeño de 7 años es bien rica…..!!!

  6. Sebastian Peña says

    El tema es que la obesidad se relaciona con la cantidad de energía más que la calidad. Por ejemplo, en Finlandia cambiaron el contenido de la dieta (menos grasas saturadas y sal) y bajaron mortalidad cardiovascular en 30%, pero los finlandeses siguen siendo bastante obesos. La obesidad es el principal factor de riesgo de síndrome metabólico y 250 calorías diarias (como medio paquete de galletas o una marraqueta) valen muchísimo.

    Mi problema no es con discutir la evidencia, sino con terminar recomendando a los pacientes cosas que potencialmente podrían deteriorar su salud. Hay muchos ejemplos de médicos que andan por ahí que sugieren a sus pacientes volver a “lo natural” (usar mantequilla, leche entera, etc), o incluso suspender los medicamentos hipoglicemiantes. En ese sentido soy un poco conservador y prefiero seguir el mainstream de lo que está avalado por metaanalisis. No creo que haya sido tu intención en todo caso.

  7. iPocrates says

    La obesidad per se se relaciona con la cantidad de calorías no con la cantidad, pero recuerda que en el sindrome metabólico no es la obesidad per se (IMC aumentado) si no más bien la obesidad central (visceral o abdominal) la que es responsable de los cambios fisiopatológicos que llevan a la resistencia a la insulina y el estrés oxidativo. Y en este tipo de obesidad si tiene mucho que ver la calidad de las calorías: 250 kcal de verduras, frutos secos, proteina magra, etc. versus 250 kcal de azucar refinada, pan o medio paquete de galletas, como tu dices, hacen la diferencia entre un aumento de IMC y un aumento de circunferencia de cintura (obesidad central).

    En fin, el propósito de este artículo es el mismo que tienes tu: tener cuidado con lo que le decimos a nuestros pacientes. “Haga dieta y compre más cosas light” parece no ser una muy buena indicación. Ese es mi punto. Eso de volver a lo natural y recomendar una dieta alta en grasas es una locura y jamás ha sido mi intención entregar ese mensaje (ni hablar de suspender fármacos que tienen un efecto comprobado versus placebo).

  8. says

    Gracias a Dios y mi fuerza de voluntad, no he tomado más de 2 litros de refresco por año desde 1999.

    Sí se puede vivir sin la soda, se los aseguro; y no me fío en realidad de los productos “light” (ni de mucha comida procesada), prefiero alimentarme con lo más natural que me permita mi tiempo y dinero.

    Muy buen artículo.

    JaD! | Ferrer

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