Infecciones de transmisión sexual en adolescentes: ¿Problema de salud o de educación?

Es cosa de pasar un par de días en un consultorio o en un servicio de urgencia para apreciar la gran cantidad de personas menores de 16 años (e incluso he visto de 11 y 12 años) que llegan consultando por infecciones de transmisión sexual o para saber si están embarazadas. Este post se aleja de una mirada moralista de esta situación; tiene como intención tratar de mostrar algunas cifras sobre el tema y hacer énfasis en el rol educativo que tenemos como parte del personal de salud.

La sexta encuesta nacional de la juventud que se realizó el año 2009, mostraba que el inicio promedio de las relaciones sexuales en mujeres era de 17,1 años declarando que casi la mitad de ellas entre los 15 y 19 años ya había tenido relaciones con penetración. Pero lo alarmante de estas cifras no es eso, sino que ¡sólo el 54,8% se había protegido! Y donde se nota aún más la falta de educación es que de ellas el 92,8% lo había usado sólo para no quedar embarazada, apenas un 9,8% para protegerse del VIH y un 4,3% para protegerse de otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Estos datos demuestran que no se ve al condón como una forma de protegerse de las ITS, por lo que se debiese reforzar la educación en toda consulta médica, consulta con matronas, y extenderla mediante charlas en los colegios y en la propia familia (que es donde muchas veces menos se habla el tema por pudor de los propios padres e hijos). Actualmente no existe información en población menor de 15 años pero se estima debe ser similar.

Entre estudiantes de EEUU el 65% refiere haber tenido relaciones con penetración vaginal, un tercio ha tenido relaciones en los últimos 3 meses y un 15% ha tenido más de 4 parejas sexuales. Todo esto se refleja en las tasas de infección por Chlamydia y N. gonorrhoeae, en notorio aumento durante los últimos 10 años. En nuestro país sólo son de notificación obligatoria la sífilis, la gonorrea y el VIH, y el resto de las ITS son de vigilancia exclusiva en centros centinelas. Aunque siendo realistas la mayoría de los médicos omite la notificación ya que ésto implica entregar los datos del paciente, a lo que la mayoría se niega de entrada. De los centros centinelas se obtuvo que la ITS más frecuente serían los condilomas (con el riesgo que conlleva la adquisición del virus papiloma humano), la sífilis en todas sus formas, la uretritis no gonocócica y las tricomonas, entre otras.

Los adolescentes que ya han iniciado su vida sexual son mucho más vulnerables a las ITS que hombres y mujeres adultos, ya sea por razones biológicas, por factores propios de su desarrollo psicosocial  y por la poca confianza que tienen en consultar y educarse (y por lo poco amigables e incluso castigadores servicios que los reciben). Las conductas de riesgo en esta etapa de la vida resultan en las principales causas de morbimortalidad en los adolescentes. Se debe dar real importancia a la consejería tanto a los jóvenes como a sus familias y redes sociales que los apoyan. En Chile está pendiente la creación de políticas de salud que incluyan a cabalidad la promoción, prevención y tratamiento oportuno asegurando a todos los jóvenes, independiente del estrato socioeconómico del que provengan, la atención por parte de equipos multidisciplinarios motivados y capacitados.

El problema pasa sobre todo por la falta de educación. Educación que debe comenzar fortaleciendo la autoestima, el amor propio y a sus pares adolescentes e idealmente la abstinencia hasta que no tengan una pareja estable. Los ministerios de Salud y de Educación en los últimos gobiernos y en el actual han tratado de integrar la educación sexual en los centros educativos sin lograr mayor éxito. Distintos modelos se han propuesto, desde los más prácticos que sólo enseñan cómo ponerse bien un condón hasta los más utópicos que sólo dan como opción la abstinencia. El justo equilibrio es el que falta alcanzar, encontrando una forma en que los alumnos no lo tomen como algo lejano que “no les va a pasar nunca”. Programas como los propuestos en un post anterior de uno de los autores de Matasanos clarifica bien el problema. El tema del embarazo adolescente también fue analizado concluyéndose que lo central siempre será la educación. Repito, este post no tiene como fin dar una visión sesgada y moral del tema (siempre respetando el derecho a la autodeterminación) sino abrir la discusión para ver qué podemos hacer como agentes de salud comunitaria para disminuir las alarmantes cifras que seguirán en aumento de no hacer algo.

Referencias:

  • 6a Encuesta Nacional de la Juventud. Gobierno de Chile. Instituto Nacional de la Juventud. 2009. (Disponible en www.injuv.gob.cl/pdf/IV_Encuesta_Nacional_de_Juventud_Principales_Resultados_2009.pdf

Comments

  1. says

    La sexualidad puede ser sinónimo de salud y vida, pero también es sinónimo de problemas si no se maneja responsablemente. Es muy importante que los padres de familia den formación en sexualidad a los hijos desde la infancia y además deben enseñarles la responsabilidad que implica iniciar una vida sexual; así podrán prevenirlos de un embarazo no deseado o de adquirir una enfermedad de transmisión sexual. Un condón tiene un precio mínimo comparado con el valor de un tratamiento de cualquier enfermedad de transmisión sexual o del VIH/SIDA. En este sitio: http://porunasupervidasexual.com/blog/vihsida-en-la-vida-sexual-lo-que-debe-aprender-el-adolescente.html encontraras información acerca del VIH/SIDA una de las enfermedades más graves y mortales de la historia de la humanidad ¿Qué es?, como puedes evitar su contagio, como se hace el diagnóstico, y tratamientos disponibles.