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May 19, 2011

Conspiraciones Cancerosas

Autor

Adam Buscovic

Hace algunas días recibí en mi correo una “noticia” que comenzaba a viralizar de forma rápida entre mis contactos: científicos habrían curado el cáncer, y nadie cubría la noticia. De hecho, nadie pretendía financiar la droga puesto la “cura” involucraba DCA (dicloroacetato), y como éste no requiere patente, no habrían ganancias para los hombres de las “grandes farmacéuticas”.

Antes de incluso comenzar a revisar de qué se trata todo esto es relevante hacer algunas pequeñas consideraciones. Entre ellas, que nuestras alarmas debiesen encenderse cada vez que alguien (o más bien la prensa) aseguren que “el cáncer ha sido curado”. No existe tal cosa, por el simple hecho que no existe Él cáncer, sino muchos de ellos, con diferentes presentaciones y formas de aproximación terapéutica. El tinte conspirativo y poco preciso de las afirmaciones también son fuentes de duda. Por mi parte, he sido públicamente acusado de ser “pagado por las farmacéuticas” dando una charla acerca de vacunas en un café del centro de Santiago. De seguro si alguien me financiara me conseguiría al menos un auditorio para la formalidad de la ocasión.
Cuando nos dirigimos a lo pertinente, a la publicación en sí [nota de prensa de la Universidad], nos damos cuenta que el estudio no es nuevo, los científicos no hicieron sus hallazgos este mes, ni siquiera este año, el estudio fue realizado en 2007, y en ese tiempo desató, como es de esperar, una buena oleada de controversia. Por lo tanto, la afirmación sensacionalista que pretendía también incluir a la prensa en el ánimo conspirativo en torno a la indiferencia hacia el DCA es falsa.
¿Hay algo de bueno en esta historia?
Lo hay efectivamente. En las células, las mitocondrias son los los organelos que actúan como centrales de energía, y cuando la célula comienza a demostrar disfuncionalidad, son las encargadas de llevar a cabo la apoptosis (muerte celular programada de la misma). En cáncer, ocurre que las células afectadas se multiplican sin control, y llevan a cabo esto “apagando” las mitocondrias. ¿Cómo obtienen energía entonces? A través de otro proceso energético (menos eficiente) que corresponde a la glicólisis, proceso que no se lleva a cabo en mitocondrias, sino en el citoplasma de la célula.
¿Y qué rol juega el DCA?
DCA regula actividad de PKA (Piruvato Deshidrogensasa Kinasa), una enzima que permite el transporte de piruvato (un producto de la glicólisis) a la mitocondria cuando está inactiva. DCA efectivamente inactiva a PKA, de manera que la mitocondria se reactiva, y es capaz de detectar el malfuncionamiento celular, gatillando eventualmente la apoptosis de las células cancerosas.
El estudio de Michelakis et al (del cual estamos hablando) se llevó a cabo en cultivos celulares y modelos animales (ratas). Es más, demostró, en varios tipos de cánceres, reducir la masa tumoral hasta en un 60-70%. Son resultados promisorios, con una interesante perspectiva, pero que no permiten aseverar que el cáncer ha sido curado. Para ello necesitamos más estudios que corroboren estos hallazgos, y todo un proceso de ensayos clínicos en humanos que asegure la seguridad de la droga, puesto DCA no es tan inocuo como nos vende la prensa. Se ha demostrado un vínculo entre severa encefalopatía y polineuropatía a su administración.
¿Ensayos clínicos?
El año pasado DCA ingresó a la primera fase de ensayos clínicos, que es el proceso que lleva a cualquier droga a tener posibilidad de eventualmente llegar al mercado. Fase I no nos dirá si la droga es eficaz, su objetivo se relaciona con determinar cual es dosis apropiada de tratamiento, y cual es el límite antes de comenzar los efectos secundarios.
Los investigadores administraron DCA oral a 5 pacientes con glioblastoma (un tumor cerebral de características muy agresivas), aunque ellos también eran tratados con TMZ (agente quimioterapéutico) y radioterapia. Cuatro pacientes estaban aún vivos después de 18 meses, y en 3 de ellos se encontró disminución de la masa tumoral. También encontraron en biopsias de estos tumores activación de las mitocondrias. Es un pequeño estudio, con resultados positivos, pero aún así con un largo camino por delante, el mismo camino que siguen gran cantidad de posibles tratamientos par cáncer que surgen año a año.
¿El lado desagradable de la historia?
Invariablemente inescrupulosos explotan el lado más conspirativo de la historia y se aprovechan de la desesperación de los pacientes que ven una gran esperanza en tratamientos potenciales como éste. Es ahí cuando surge la automedicación en base a la desinformación, y peligros adicionales para quienes se embarcan en esta espiral descendente. El desastre involucra desde sitios que venden DCA para automedicación hasta médicos que lo prescriben sin autorización.
Es fácil ponerse de pie y discutir cuando pensamos que alguien con más poder que nosotros nos niega información, nos oculta algo potencialmente útil, es incluso atractivo e interesante, en especial cuando es nuestra vida la que pudiese estar en la balanza. Es fácil dejar que la emocionalidad nos arrebate el raciocinio y no podamos dar crédito a lo que nuestros ojos leen. Es en aquellos momentos que tomar decisiones radicales no es el mejor de los consejos. La audiencia general tampoco es la mejor de las promotoras del buen juicio. A través de las redes (que tanto nos ayudan a diario) también se ha creado una “cultura de la crítica”, en la cual el que grita más fuerte es el más popular, el más contestatario, el más irónico, sin importar la fuente de sus acusaciones. Por ello es que “noticias” de dudosa calidad como ésta dejan detrás de la puerta toda la ciencia que la acompaña, las verdaderas posibilidades, los peligros asociados, y nos quedamos con una triste conspiración digna de programa de trasnoche.
Buenas fuentes de información:
The DCA zombie rises again (con una larga lista de artículos al respecto).
Dichloroacetate and cancer.
Potencial cancer drug DCA tested in early trials.

Un comentario en esta publicacion

One Response to “Conspiraciones Cancerosas”

  1. Omar Audicio says:

    Yo no soy médico, estudié ingeniería, pero me interesan mucho estos temas.

    Estoy seguro de que hay mucha paranoia y falsedad en todo lo que se refiere a las farmacéuticas. Si no fuera por sus medicamentos, muchos estaríamos muertos.

    Sin embargo, claro que existe la posibilidad de que optimicen su negocio tratando de calcular los beneficios que obtendrían de curar o aliviar con una cierta eficacia o en un cierto periodo de tiempo.

    Es simple mercado. Si una empresa general un medicamento que puede curar una enfermedad, pero le cuesta 100 producirlo, y en cambio tiene uno que sólo la alivia pero cuesta 1 producirlo, y se puede vender mejor, es completamente obvio que venderá el segundo y dejará el primero. Acá no hay conspiración alguna, sólo leyes de mercado.

    La única manera de que tengamos mejores medicamentos, es la COMPETENCIA entre las empresas farmacéuticas. Si el medicamento de una empresa es suficientemente mejor que el de otra, la gente comprará el primero y los fraudes caerán por sí solos. Así de simple.

    Lo que debe hacer el Estado es favorecer la competencia. Menos propiedad industrial, menos propiedad intelectual, menos patentes y proteccionismo, fomentar la entrada de nuevos actores y el emprendimiento, bajando las barreras de entrada y siendo cautos con los impuestos, lo suficiente para que haya competencia. No hay que desgastarse con teorías conspirativas, simplemente hay que hacer que los mercados funcionen.