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mayo 13, 2011
Categoria: Estudiantes
Tags: clases de medicina , educación , educacion medica , integración básico clínica , Medicina , medicna básica , pedagogía médica , tecnologías de la comunicación ,
Para continuar con los post pedagógicos en esta ocasión quisiera dirigirme a la comunidad estudiantil y de educadores en general para las ciencias de la salud, específicamente en el binomio que significa la medicina básica y la medicina clínica.
Imagino que de alguna u otra forma cuando decidimos estudiar medicina en sus inicios nos prefijamos la idea de estar ya sea en la consulta estudiando al paciente con cardiomegalia chagásica, o en la sala de operaciones ya sea clipando arterias del polígono de Willis, o quien sabe si en atención primaria haciendo prevención de enfermedad renal crónica en comunidades rurales; sea cual sea la concepción que tenemos al iniciar la carrera nos damos cuenta que para llegar a ese conocimiento que permite realizar estas habilidades y destrezas en la práctica clínica, los estudiantes debemos inmiscuirnos por obligación en las ciencias básicas.
Me permitiré hablar de mi experiencia en El Salvador donde la vinculación básico-clínica plasmada en el papel de la currícula de la facultad de medicina no siempre se cumple; existe en realidad un divorcio entre lo que se supone que son los conocimientos básicos – supuestos pilares de la formación médica - versus el quehacer clínico-quirúrgico cotidiano. Esto debe generar preocupación en el estudiante ya que como dijo en una conferencia Victor Penchaszadeh: “que es un derecho y un deber que nuestros pacientes se beneficien de los avances científicos y tecnologícos” para que esto ayude a mejorar sus problemas de salud o que prevengan que este enferme.
Vamos a entender a la ciencia básica como aquella “ciencia pura y elemental”, la investigación básica que se realiza sin fines prácticos inmediatos pero que ayudan a incrementar el conocimiento fundamental en un área en particular. Por eso es que al inicio de la carrera nos concentramos en estudiar la anatomía humana normal y saber la morfología y conformación de cada uno de los sistemas corporales que junto con la fisiología entendemos su funcionamento y como estos son capaces de regular a través de mecanismos moleculares y bioquímicos los diferentes procesos que implican para el funcionamento normal del cuerpo. Esto que al inicio pudiera parecer demasiado intrincado sirve para que el estudiante se haga acreedor de un conocimiento creador así como el desarrollo de facultades intelectuales.
Ahora bien, desde el siglo pasado el método de enseñanza predominante era de tipo “bancario”: los estudiantes permanecían en las bancas del salón de clases escuchando de forma pasiva al profesor que en ese momento “generosamente” impartía sus conocimientos. Era cuando la concepción de la adquisición de conocimientos estaba únicamente o en la biblioteca o en la cabeza del profesor. Hoy en día sabemos que este paradigma ha cambiado ya que con el advenimiento de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) el conomiento se mueve a velocidad vertiginosa, y ahora es posible encontrarlo en cualquier lugar. Luego ¿qué papel juegan entonces los educadores en ciencias de la salud? ¿será que estaremos ante el inicio de la erradicación de la figura del profesor? ¿puede el estudiante apropiarse del conocimiento vertido en la red y administrarlo de la forma que le plazca? Nada más alejado de la verdad.
Así como ha evolucionado la adquisición del conocimiento debe tambien re-crearse la imagen del profesor, a través de una nueva concepción de la enseñanza médica en la cual el estudiante es el protagonista, y pasa del aprendizaje “bancario” a un nuevo modelo que permita al docente (ahora facilitador) entregarle las herramientas necesarias con las que logrará adueñarse del conocimiento, discriminar lo que en ese momento no es pertinente y finalmente saber diferenciar entre el verdadero conocimiento científico válido.
Finalmente adueñarse de este bagaje de conocimiento básico y fundamental permitirá al estudiante entrar al “campo de batalla” en el hospita, la sala de emergencia, la preparaduría en el quirófano, el policlínico de atención primaria y sabrá no solo porque lo mandan los protocolos el por qué de este medicamento, o el por qué de la anemia de la enfermedad renal crónica, sabrá traducir a su paciente en términos entendibles de por qué una bacteria le está provocando una enfermedad ácido péptica que posteriormente llevó a una esofagitis por reflujo y por la cual nuestro paciente consulta asustado por un “dolor en el pecho”.
No me cabe duda que estamos viviendo una época interesantísima en el desarrollo de las ciencias médicas, a lo mejor si Andreas Vesalio estuviera con vida publicaría en su canal de YouTube los videos en 3D con las disecciones anatómicas por regiones o Rudolf Virchow se hubiera convertido en el padre de la Telepatología.
La integración básico-clínica es y será la visión más amplia para estudiar las ciencias médicas. ¿Creen que será una realidad próxima?
Referencias.
1. La vinculación básico-clínica desde los escenarios docentes tradicionales y el policlínico universitario. René Oramas MD, Tamine Jordan MD. La Habana, Cuba.
2. Victor Penchaszadeh. Conferencia: La genética arma de doble filo. El Salvador, 2011.
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