Una Bofetada a la Igualdad

Este es un post invitado de Roberto Araneda, Enfermero Reanimador del Sistema de Atención Médica de Urgencia SAMU-131 en Chile.

Una de las motivaciones que probablemente compartan todos los que trabajan en la salud pública, tanto en Chile como en Latinoamérica, es la de brindar una atención de calidad y equidad, siendo esto lo que me ha motivado estos largos años en mi labor como Reanimador del Sistema de Atención Medica de Urgencia  (SAMU) en Chile, lo que vendría siendo el primer nivel de atención a bordo de ambulancias de rescate pre-hospitalario altamente complejas

Quiero aclarar que no soy de los que escupen contra la atención de salud privada, la conozco de cerca y hay que decirlo, con mi familia nos atendemos ahí. Sin embargo situaciones como las que voy a plantear indignan, por la inmensa brecha que existe entre la atención de salud  pública y privada, que estoy seguro no es solo patrimonio de Chile, sino también en muchas partes de Latinoamérica

El escenario es mas o menos así: nos informan que en el sector sur de Santiago de Chile, se ha producido un accidente con 3 lesionados. Con un paciente inmovilizado, policontuso, nos dirigimos al centro de trauma que corresponde para el  área sur, el Hospital Barros Luco. Luego de una espera muy breve, lo cual es fuera de lo común (normalmente tarda horas), conseguimos ingresar a nuestro paciente  a un box de atención. Tuve que solicitar el equipo de inmovilización del hospital, ya que el paciente venia “empaquetado” con nuestro equipo, una tabla “scoop” o “pala” (tabla de aluminio, que permite reducir al máximo la movilización de la columna del paciente y con esto evitar mayores daños debido a los mecanismos del accidente).

Cual si yo fuera de otro planeta, el personal del hospital me mira con extrañeza y me dice que no cuentan con tablas espinales en ese hospital, y que si lo hubiera éstas no se sacan en ningún momento. Además me aclaran – por si no lo supiera- que el paciente debe primero ir a rayos antes de retirarle el equipo (de nuestro SAMU) con el que nuestro paciente policontuso viene inmovilizado. . Con tranquilidad les cuento que eso no es posible, porque el equipo “scoop” no permite la toma de  rayos, y además es muy necesario que contemos con nuestro equipo disponible en caso de que se produzca otro accidente y nuestra ambulancia deba acudir al llamado… Lamentablemente, pasan por el box enfermeras, paramédicos, auxiliares, y ponderan con extrañeza – una vez más – lo solicitado, casi como si de un sacrilegio se tratara. Por fin llega el médico, le entrego al paciente, y una vez que lo evalúa me indica pasarlo a la camilla. Nuevamente, armándome de paciencia,  por casi quinta vez le explico lo mismo y obtengo un “saca todo entonces, menos el collar cervical”.

Toda esta mala experiencia podría ser tan solo una simple anécdota, pero es entonces cuando me entero que esto no es un hecho aislado, en el que el servicio de urgencia no tiene ni una miserable tabla espinal de madera,  ni collares (mal llamados cuellos cervicales)ni hablar. Pregunto entonces ¿cómo lo hacen?  Mi conductor, que lleva años en esa área me explica: “No entregan los equipos a los móviles, las ambulancias como tienen tantas horas de espera, agotadas, prefieren dejar sus materiales”, siendo estos  a la larga “robados” por otros móviles para así mantener su precario stock.  Una verdadera selva, donde prevalece el mas pillo. “Además jefe, ahora fue un milagro, no nos reciben los pacientes cuando vienen inmovilizados en la ‘scoop’”. Es decir, un paciente puede esperar horas su atención, tan solo por que tuvo la mala fortuna de encontrarse con un equipo de intervención que utilizó un material de calidad internacional.

Siempre había pensado que uno de los pocos lugares en donde hay equidad es en la urgencia, ya sea intra o extrahospitalaria. Puedes tener muy poco, pero con un par de fármacos, conocimiento y actitud puedes salvar una vida. Sin embargo este episodio es una bofetada a la igualdad. No me imagino a un paciente con recursos económicos esperando horas en una clínica privada, para que cuando lo atiendan se entere de que no existen los medios mínimos para asegurar su atención. Si somos indolentes ante esto, hemos perdido la batalla. Y yo no quiero perderla.

Roberto es Enfermero Reanimador SAMU Metropolitano desde hace casi 10 años. Se ha desempeñado como enfermero de Urgencia Intrahospitalario y extrahospitalario en lo público y lo privado.
Candidato a Magíster en ciencias con especialización Fisiopatologia U.Chile. Es instructor BLS AHA e instructor PHTLS del American College of Surgeons. Fue Director curso APHA (Atencion prehospitalaria avanzada) del grupo APHA, en alianza con SAMU Metropolitano. Actualmente se desempeña como Supervisor de SMUR area sur oriente del SAMU. Docente de fisiopatología en la Escuela de medicina Universidad Finis Terrae y Docente de fisiología en la Escuela de Enfermeria de la Universidad del Desarrollo.

Comments

  1. Lorena says

    Qué vergonzoso y deplorable es que ocurran hechos como los que describe Roberto.

    Hay tantas situaciones injustas que ocurren en el servicio público, que si uno quisiera enumerarlas, pasaría horas, tardes, días y meses escribiendo.

    Lo que me reconforta, es que existan personas como Roberto; que tienen sus valores intactos, viven con pasión su profesión y colocan sus talentos en ayuda del prójimo. Fue maravilloso leer “Si somos indolentes ante esto, hemos perdido la batalla. Y yo no quiero perderla”. OJALÁ EXISTAN MUCHOS ROBERTOS MAS!!!

  2. says

    Muy bien Roberto! En el servicio público está lleno de gente que se contamina con el sistema y hasta lo más básico le parece extraño porque lleva años así. Muy bien que no trances tus valores por nada, si hubiera más gente así de seguro la salud del país sería otra cosa.

  3. jesi says

    Roberto asi es la realidad ,te felicito por ser valiente y contarlo hace bien …..!!!

  4. Alejandra Espinosa says

    Totalmente de acuerdo todos se vician en el sistema publico es vergonsosa esta situación, yo tampoco perdere la batalla.

    Besos Profesor.

  5. Mauricio Concha V. says

    Te felicito amigo por compartir esta “experiencia, que en estos tiempos es solo un detalle de tooooodo lo que sucede en las unidades de emergencia del area metropolitana, y seguramente tambien en buena parte del pais. Esto es solo “la punta del Iceberg”.

    Pienso que, si quisieramos representar y explicar claramente que es la Desigualdad y la Inequidad que enferma a este pais, no habría mejor ejemplo que visitar una unidad de emergencia publica y estatal, y luego visitar y comparar con una unidad de emergencia de una Clinica de renombre … En las unidades privadas de renombre, con recursos de por medio, no hay salas de espera, en las unidades publicas, los pacientes enferman mas o mueren esperando …

    Un abrazo amigo mio.

  6. Eduardo Neira says

    Muy bien Roberto por contar este tipo de situaciones que uno ve a diario en los servicios de salud. Es gracias a gente como tu, que no se rinde ante estas situaciones, que el sistema aun logra tener buenos indicadores en salud. Este gobierno prometió con bombos y platillos las maravillas de una reforma en salud, de la cual no se ha visto ni pizca, se necesita una reforma profunda y un cambio de mentalidad. Yo también quiero dedicar mi vida al trabajo en la atención publica y me comprometo a no perder la esperanza de lograr tener un sistema de salud digno para todos los que realmente necesitan de nuestra ayuda.