Cirugía que previene accidentes cerebrovasculares

La enfermedad cerebrovasular corresponde a una de las principales causas de muerte en Chile y viendo la última encuesta de Salud, está irá en aumento. A esto debemos sumar el gran costo social y económico que implica padecer un accidente vascular encefálico (AVE) y las secuelas con que el paciente queda (paraplejia, alteración del lenguaje, etc.). El infarto isquémico ocupa el primer lugar dentro de las causas de AVE, siendo la oclusión de la carótica extracraneana (arteria que lleva la sangre al cerebro) una forma de presentación frecuente. La oclusión puede ocurrir por distintas causas:

  • Aterosclerosis (causa más frecuente en nuestro país y que seguirá en aumento).
  • Enfermedad de Takayasu (inflamación de grandes vasos).
  • Displasia fibromuscular
  • Disección espontánea de la carótida
  • Aneurisma carotídeo

La aterosclerosis carotídea, cuya frecuencia va en alarmante aumento por el hábito tabáquico, mala dieta y sedentarismo, es la causa más frecuente en Chile. Se puede presentar como un soplo carotídeo asintomático descubierto en un examen de rutin, como un accidente isquémico transitorio y francamente un infarto cerebral. Se ha visto que hasta el 5% de los mayores de 40 años podría tenerlo y aumenta en los portadores de otras manifestaciones de enfermedad ateromatosa como enfermedad coronaria. Un portador de un soplo asintomático tiene un 4% de probabilidad de tener un AVE anualmente. De ahí la importancia de un estudio precoz (ya sea con Eotomografía doppler y/o angiografía). Si la ecografía determina una lesión crítica mayor a 70% aunque no tenga otros síntomas y los pacientes sintomáticos (alteración visión, accidente isquémico transitorio, etc.) deben ser considerados para tratamiento quirúrgico (40% de los sintomáticos tendrán un AVE en los próximos 5 años, un cuarto en las primeras semanas después de los síntomas).

La cirugía es la forma más efectiva demostrada para prevenir un infarto cerebral en los pacienets portadores de una obliteración de la carótida siendo ésta efectuada por primera vez en 1951. ¿Por qué operarse? Porque se ha visto que se reduce el riesgo de infarto cerebral y/o muerte en un 53% a 5 años comparado con tratarse sólo con terapia farmacológica. La cirugía como tal (Endarterectomía) tiene muy pocas complicaciones y las únicas contraindicaciones formales a operarse sería la coexistencia de otras enfermedades no recuperables que amenacen la sobrevida del paciente (como por ejemplo un cáncer avanzado, insuficiencia respiratoria grave, etc.) o que la enfermedad ateromatosa se extienda hacia el interior del cráneo.

En suma, la enfermedad ateromatosa es un problema en aumento en nuestro país, y la encuesta nacional de salud (tal como comentaba un post anterior) no es para nada alentadora. Debemos estar atentos en los pacientes con factores de riesgo y no olvidar algo tan simple como auscultar (no palpar pro el riesgo a que se suelte un trombo) las carótidas, ya que una derivación oportuna puede hacer la diferencia.

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