Haiti y Terremoto: Desde La Petit Ville a la Gran Manzana

Este es un post invitado de Michel De L’Herbe

No ha sido fácil comenzar esta columna,  la tentación de entrar en lo tecnócrata y al detalle es enorme, sin embargo eso puede llevarnos al reduccionismo puro, pues sin conocer el sentido y lo global, cualquier opinión o acción podría ser llevado exclusivamente a un acto aislado, probablemente uno los grandes temas pendientes en Haití. Es así como la frase popular y antigua  que mejora calza es: que los árboles no te  impidan ver el bosque.

A continuación quiero compartir con ustedes una mirada que no es novedosa pero sí probablemente es escasamente implementada en Chile, esta vez aplicada a la realidad de Haití. Claro que no puedo comenzar estas líneas sin antes agradecer la invitación en Matasanos para compartir algo de esta experiencia que, en lo que respecta a su trabajo de terreno comienza a culminar, pero que en su sentido más profundo seguirá presente.

Durante 20 días tuve la oportunidad de hacer un trabajo de campo que comprendió realizar una aproximación hacia toda lacadena que de una u otra manera involucra la gestión de esta emergencia, precisamente porque mi área de desarrollo es específicamente el Emergency Management. Cabe señalar que no mencionaré instituciones ni lugares específicos, pues la tentación a focalizar y dejar de ver el bosque puede ser importante para quienes lean esta columna.

Para poder realizar este trabajo fue necesario comenzar en un pequeño poblado de Haití, y terminar en la Gran Manzana, desde donde escribo lo que a continuación comparto con Matasanos.

En Emergency Management hay ciertos elementos que son característicos en la aproximación moderna de la emergencia, dentro de lo cual se encuentra comprender que los modelos deben propender a ser descentralizados, de alcance masivo, solidarios, participativos y centrados en las personas. Dentro de sus principios destacan elementos que se asocian a la búsqueda permanente de la coordinación y colaboración, así como la generación de comunidades resistentes y resilientes, reconociendo en cada individuo y su comunidad estas capacidades de base, siendo entonces fundamental tener una mirada sistémica al momento de gestionar.

Será  entonces correcto señalar que el cólera es la emergencia y que ello es propio de salud? O que el terremoto es eminentemente un tema de reconstrucción? Bajo esa línea  entonces, las protestas que probablemente vendrán serían un problema de seguridad pública. De esta manera hemos dado paso a una verdadera clusterización de la emergencia a partir de las consecuencias más evidentes y no desde la comprensión de su origen,.

Esta aproximación tiene sus consecuencias, especialmente al momento de gestionar la recuperación, donde la reconstrucción de infraestructura es sólo una parte, pues uno de los objetivos prioritarios en esta fase es recuperar el bienestar físico, social, emocional y económico de las comunidades afectadas, algo que es complejo de lograr bajo un modelo compartimentado como es el caso que se aprecia a nivel operativo en  Haití, tanto en lo horizontal como el lo vertical, algo que por cierto dificulta la “bajada” de  las políticas públicas que, por muy buen diseño que tengan, deben tener su expresión en la base misma de las sociedad, algo complejo desde el punto de vista de la gestión si consideramos el número de actores, la carencia de una estructura similar entre organizaciones y muchas veces propósitos diferentes, visiones de sociedad o políticas que afectan la intervención, la coordinación, especialmente el fortalecimiento de las capacidades locales y gobiernos en sus diferentes expresiones.

Por ello la situación que afecta a Haití está lejos de ser un problema médico o un tema de reconstrucción. Es por sobretodo un problema social, algo que lamentablemente no está siendo comprendido en su real dimensión, destinando gran cantidad de recursos públicos y privados sólo a los síntomas.

Cientos de ONGs internacionales han copado la operación en terreno y por cierto Haití, con sus propias miradas de desarrollo, su propia mirada de la realidad desde su experiencia, legítima pero escasamente útil si del fortalecimiento de resistencia y resiliencia queremos hablar.

Basta con ver el flujo de voluntarios que entran y salen de Haití, por cierto atendiendo a cientos de pacientes y con un gran compromiso y dedicación,  pero, ¿se estará realmente generando una intervención sustentable que también permita un desarrollo sostenido en el tiempo?

El apoyo a las comunidades locales, la instalación de las competencias considerando sus capacidades, formas de organización, y por cierto cultura, deben ser tomadas en cuenta por quienes somos externos, habiendo llegado a un lugar donde muchas veces ni siquiera fuimos invitados. Nunca se debe olvidar que un externo es y será un externo, un ave de paso, en definitiva alguien que si no tiene una aproximación sistemática y valorativa de los potenciales locales, simplemente estará también agrediendo, a partir de un fin noble, pero agrediendo. En Haití esa sensibilidad crece y se percibe cada vez con mayor fuerza, por políticamente incorrecto que sea señalarlo. Es algo tan básico, y tan olvidado, como considerar al otro como un legítimo otro.

El deseo de ayudar no puede superar el propósito que es precisamente el de ayudar, y lamentablemente eso ocurre con demasiada frecuencia.

Seguir clusterizando la emergencia es un error. Es como analizar la emergencia sólo a partir de los enfermos de cólera en Haití, es sólo enfocarse en lo evidente, en el edificio destruido, en el enfermo que llega  al centro de salud, en vez de fortalecer las capacidades locales que permitan dar sustentabilidad a las medidas y generar mecanismos para la que el desarrollo sea sostenido.Con esto no digo que las cosas no se estén haciendo “by the book”, sólo es una invitación a comprender que a veces es necesario actualizar y reescribir algunas páginas del libro.

Haití ha sufrido demasiadas ocupaciones, pocas han logrado instalar procesos que permitan al segundo país en lograr su independencia en América y la primera república negra libre del mundo, iniciar un camino que los apoye para ser gestores de su propio destino, en definitiva de su propia definición de desarrollo.

Michel De L’Herbe

PS: Michel De L’Herbe es Consultor con entrenamiento y formación principalmente en los Estados Unidos. Fue Asesor del Subsecretario de Redes Asistenciales Dr Julio Montt Vidal en Gestión de Crisis y Emergencias, en ese contexto participó y formó parte de los equipos en las principales emergencias en las cuales participó la Red Asistencial, desde la Pandemia hasta el terremoto del 27 de febrero, donde asesoró la instalación del modelo de gestión de Red en el Servicio de Salud del Maule. Actualmente ejerce como consultor independiente, es asesor de la ONG OCASI y de la Asociación Chilena de Municipalidades. Fotos aportadas por archivo personal de Michel Del Herbe. Twitter: @MichelDelHerbe

Comments

  1. Camilo Erazo says

    Gracias por tu aporte Michel, que trae muchas lecciones útiles para Chile. Ojalá que, desde la respuesta de emergencia hasta los procesos de reconstrucción, el liderazgo estuviera en manos de los agentes locales, y no de “externos” que fomentan la dependencia y la exclusión.

    Me imagino que pronto, cuando se cumpla un año del terremoto en Chile, habrá un terreno fértil para aprender, discutir, y ojalá plantar semillas de prevención en nuestro país. Estaremos atentos a tus próximos aportes.

  2. says

    De acuerdo contigo Camilo, muy interesante el aporte de Michel y muchas gracias de compartir tu experiencia con nosotros.

    Quiero destacar lo que Michel escribe sobre la importancia de las comunidades locales y el rol de las NGOs o de cualquier extranjero, sea este perteneciente a una agencia federal o nacional (ONEMI en nuestro caso).

    Los americanos (US) hace rato que vienen hablando de la importancia de la preparación a nivel comunitario frente a desastres, basada en el conocimiento local (recuerdan esas personas que vivian en la costa en Chile y que frente al terremoto hicieron caso omiso al llamado de las autoridades a la calma e igual subieron el cerro y escaparon del maremoto? Eso es conocimiento local) y lo sistematizaron, para poder reproducirlo, ensenarlo y preparar las comunidades de acuerdo a su situación particular. Basicamente el objetivo es generar comunidades resilientes, autonomas y que puedan operar en condiciones de aislamiento, ante una catastrofe como el 27/F y sobrevivan sin caos y organizadas durante un par de dias, hasta organizar la ayuda y recibir la asistencia externa.

    Este modelo no lo estamos inventando ni Michel ni yo, se hace en US y en el sudeste asiatico , como tambien en Japon.

    Que pasa en Chile? El centralismo y burocracia, la poca voluntad de entregar el poder a la comunidad local y trabas ideológicas nos tienen con un sistema de respuesta que sigue siendo extremadamente centralizado.

    Impactado por el terremoto, realize mi tesis en esta materia, evaluando programas e información de manera sistematica con el objetivo de instalar un proyecto asi en Chile. En conversación telefonica con el flamante – y confirmado – director de la ONEMI, expreso su desinterés en la iniciativa debido a que “no eran los tiempos ni el interes de la organización” .

    No soy de los que cree que debemos descansar en las autoridades centrales, menos si tienen tan poca vision y conocen tan poco el negocio. Ojalá que a mi vuelta a Chile pueda instalar este tipo de iniciativas a nivel municipal y ciudadano, creandole presión al nivel central a fin de cambiar sus anticuadas políticas.

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