Es lo que afirman los investigadores del MIT en una reciente publicación en Science. Esta investigación viene a corroborar lo que muchos sospechábamos – las redes sociales pueden ser un vehículo para la comunicación y fortalecimiento de conductas saludables en grupos grandes de personas.
Si bien las redes sociales más extensas pueden ser más efectivas en transmitir información en forma rápida, los cambios conductuales necesitarían redes más “densas” agrupadas alrededor de la persona para que esta efectivamente pueda incorporar cambios conductuales saludables. La influencia de las redes sociales “reales” en factores como el sobrepeso, y porsupuesto en enfermedades contagiosas está muy bien descrita en una brillante presentación de N. Christakis, pero hay menos evidencia de los efectos de las redes sociales virtuales en conductas de salud. Cómo muestra la imagen, otras conductas o actitudes también pueden transmitirse, o concentrarse, en determinadas redes de personas.
¿Por qué es tan importante esto? Las enfermedades que dominarán el panorama epidemiológico de Chile, y por supuesto de muchos otros países, son las enfermedades crónicas no transmisibles (como la diabetes y la hipertensión arterial) – estas enfermedades y sus factores de riesgo asociados están estrechamente vinculados con conductas individuales y grupales. Frente a estos factores de riesgo el modelo médico convencional creado a partir de la lucha contra las enfermedades infectocontagiosas y traumáticas no ha podido dar una respuesta cabal.
Las redes sociales pueden convertirse en la herramienta mediante la cual las personas y sus familias se conviertan en los actores principales de su propia salud, y en un espacio para la creación de comunidades saludables y de autocuidado, donde la prevención y promoción de salud no se convierten en una actividad “extra” o “paralela” a otros aspectos de la vida, si no que esté incorporada como un elemento cotidiano. Al fin y al cabo, la participación en redes sociales online es actualmente la mayor actividad en que se involucran los internautas – Chile es además un país donde la penetración de las tecnologías de información y el uso de redes sociales es muy significativo.
Todo esto invita a que los profesionales de la salud en Chile que ya están involucrados en las redes sociales se aboquen a idear y diseñar aplicaciones para redes sociales, o incluso crear redes sociales orientadas a cambiar las conductas menos saludables en grupos definidos de personas en riesgo. Un ejemplo interesante es HealthSeeker, una aplicación/juego de Facebook que ayuda a personas con diabetes a incorporar conductas más saludables – ¡Seguro que a ti también se te ocurren otras ideas! Compártelas en los comentarios, por favor.
Imagen: vía Ciencia, Tecnología y Deportes