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Agosto 27, 2010

Breve Historia de la Vacunacion en Chile

Autor

rgennero

Medico y Master en Administracion de Negocios (MBA) de la UC y Master de Salud Publica (MPH) en el Imperial College of London. Medico de rescate de vocación, trabaje durante los ultimos años en el sector prehospitalario y como parte del Gabinete de la Subsecretaria de Redes Asistenciales, en el Ministerio de Salud. Actualmente vinculado al mundo de la Industria Farmacéutica, desarrollando temas de Políticas Publicas y Mercado Farmacéutico, preocupado de como mejorar el acceso de medicamentos a través de un gasto racional en Chile y LatinoAmerica. Motoquero (de los con lluvia), fotografo (wannabe) y montañista (de fin de semana).

Se imaginan ustedes que durante la primera mitad del siglo XX en Chile las enfermedades infecciosas que mas complicaban eran la viruela, tifus, la tuberculosis y las intestinales?? En el día de hoy, cuantos de sus amigos o conocidos han tenido viruela? Con seguridad ninguno, a menos que la hayan tenido antes de 1950, fecha en que se certifico la erradicación de la viruela en nuestro país, 27 años antes que la erradicación mundial.

La inmunología, probablemente una de las ramas mas tempranas y exitosas de la medicina y la biología, nace como respuesta al impacto que provocan las enfermedades infecciosas y epidemias en la vida social. La historia de la salud pública no solamente en Chile, sino que también en el mundo está marcada por las infecciones y microorganismos, su efecto con muertes masivas y epidemias, su prevención y control a través de hábitos higiénicos y tantas otras consecuencias que continúan siendo fundamentales hasta el día de hoy.

Las vacunas tienen la virtud de entregar inmunidad a la persona que las recibe, pero también de conceder inmunidad al resto de la población si las coberturas de población vacunada son altas, en general sobre el 80% según el tipo de microorganismo.  A medida que ha pasado el tiempo y mejorado la tecnología, los costos han ido bajando y el acceso a sido facilitado en todo el mundo. Su uso masivo la convierte en una de las intervenciones de salud pública que más aportan e impactan en términos de equidad, ya que la costo efectividad de las vacunas permite mejorar las condiciones de salud de la población con menos gasto de recursos.

Poco después de una epidemia de cólera en el Santiago de siglo XIX, se intento crear el primer Servicio Nacional de Vacunas, específicamente en 1887. Esta intervención fue rechazada por el parlamento, ante lo cual el Presidente Balmaceda decidió instalar por decreto la vacunación obligatoria contra la Viruela, la primera de su tipo en Chile. Textualmente el decreto decía:  “Los vacunadores buscaran en sus domicilios a todos los individuos que figuren en la lista, para practicar la vacunación dentro del cuarto mes de nacimiento”.

Desde esa fecha en Chile se inicio un tremendo proceso epidemiológico instalado por políticos – muchos de ellos médicos – como José Joaquín Aguirre o Alejandro del Rio que llevaron a Chile a ser líder en términos de Salud Publica en la región. La culminación de este proceso fue la creación en 1952 del Servicio Nacional de Salud donde la erradicacion de la Viruela, como comentaba en el inicio, fue uno de los mayores logros. Pero otros también fueron la vacunación sistemática y control de Poliomielitis en 1972 y la muy marcada disminución de la tuberculosis a través de la introducción de la BCG neonatal.

Pero la verdad no se puede hablar de vacunación en Chile si no se habla de lo que ha sido uno lo los planes más exitosos en Latinoamérica – líder y pionero – como lo fue a partir de 1972 el Plan Ampliado de Inmunizaciones (PAI). Los principios de este plan eran ser un bien público, universal y gratuito. Básicamente el PAI y su efectividad se han basado en tres importantes características. La primera es que al ser considerado bien público, es el estado el que se encarga de velar por su provisión dentro de lo que significa establecer su marco regulatorio. Si bien la provisión esta descentralizada, es el estado a través de organismos públicos como MINSAL , CENABAST e ISP el que se encarga de regular, normal y garantizar la calidad de las vacunas y sus componentes.  La obligatoriedad de la vacunación está respaldada por la constitución -  en el contexto de protección de la vida – y sobre todo por el Código Sanitario. Si a eso le sumamos la gratuidad y la red de distribución a través de la atención primaria, podemos comprender porque este programa se ha constituido en un pilar fundamental de nuestros indicadores epidemiológicos, en especial de la mortalidad infantil menor de cinco años.

Basado en Angelitos Salvados, Dr. Jorge Jiménez de la Jara.

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