Mar, Mineral y Tierra

Este artículo no será demasiado informativo ni pretende aportar datos precisos, sino que es más bien una reflexión, y una quizás muy crítica para algunos (sí, soy un jodido viejo criticón a veces y pueden odiarme por ello).  Si alguien desconoce los temas que tocaré, le bastará con ser habitante de Chile o leer las noticias chilenas del último tiempo para ubicarse bien y comprender el tema tratado.

Chile tiene miles de kilómetros de costa, de hecho ese mar que tranquilo nos baña lo hace de norte a sur a lo largo de todo el país, algunas veces de forma poco tranquila.  Dentro de las primeras actividades del país está la minería, lo que se observa principalmente en el norte de Chile y aporta con parte importante del PIB (sin dejar de mencionar que buena parte del dinero no queda necesariamente en Chile).  Además, otra de las principales características de esta larga y angosta franja de tierra, es ser el país más sísmico del mundo.

Teniendo en cuenta lo anterior uno podría suponer que Chile, al ser un país sísmico y con costa en toda su longitud, está preparado para cierto tipo de emergencias y sus organismos, autoridades y población saben perfectamente qué hacer en caso de terremoto o tsunami y están al tanto de los riesgos que trae un gran sismo en los sectores costeros.  Se pensaría también a priori que los chilenos consumimos muchos frutos del mar, cuidamos nuestro preciado océano y hacemos buen uso de los recursos marinos.  Asimismo, en un país con tal desarrollo del área minera, se esperaría que no sólo la gran minería cumpliese con los reglamentos de seguridad, sino que así ocurriese también con la mediana y la pequeña minería y que los organismos fiscalizadores y reguladores fuesen estrictos y cumpliesen su función de manera ejemplar.

No obstante lo que debiese ser, no sólo consumimos pocos productos del mar, no explotamos el mar de manera adecuada ni tenemos especial consideración por nuestra biosfera marina, sino que tampoco tenemos idea de cuándo esperar un tsunami y nuestros organismos tienen tanta organización como un enjambre de moscas.  Esto, que también tiene estrecha relación con lo que se debiese de esperar de un país sísmico, quedó absolutamente claro en el terremoto y posterior maremoto que recientemente afectó a Chile; el SHOA y la ONEMI fallaron garrafalmente, y quedó absolutamente clara la nula previsión al contar la ONEMI con sólo un encargado regional en diversas regiones, quien no podía conducir el vehículo asignado y debía disponer de un chofer, y quien además trabajaba de lunes a viernes y en horario de oficina tal como la ONEMI (como si las emergencias tuviesen que ocurrir sólo cuando estamos en días hábiles y a un horario “prudente”).  Bien, menos mal que estamos en un país sísmico… Y para qué vamos a mencionar el caso omiso que se hizo a las advertencias de maremoto que se hicieron desde el extranjero o la tardanza en reaccionar a la gran catástrofe que quedó en el sur de Chile.

Bueno, pero no todo puede ser tan malo, ¿cierto? Digo, aún no tocamos el tercer punto… Oh, un momento… En realidad las cosas sí parecen ser de un color gris hormiga.

La mediana y pequeña minería están tan al día en temas de prevención y seguridad como puede leerse en los cuentos de Sub Terra de Baldomero Lillo.  Y a nivel país no lo hacemos para nada bien, la Responsabilidad Social Empresarial es un concepto oscuro y misterioso para muchos empresarios mineros, el SERNAGEOMIN es sólo eso; es decir es otra sigla que no tiene mayor utilidad más que el ser una sigla, tal como el SHOA o la ONEMI (al menos a la hora de hablar de emergencias y prevención).  Los fiscalizadores no superan la veintena a nivel nacional, haciendo un cálculo optimista si no aumenta el número de minas podrán fiscalizar perfectamente todas las minas en, digamos, unos 1.000 años más.

Ahora mismo estamos siendo testigos de cómo 33 mineros chilenos están sepultados bajo una mina colapsada en Copiapó, misma que fue escenario de al menos un accidente fatal anteriormente y que clausuraron producto de ello.  Pero estamos en Chile (que a estas alturas debería de llamarse Shile, al menos hasta que arreglemos la educación – otro gran tema – y otros problemas que embargan al Chile que queremos), por lo que el director regional del SERNAGEOMIN perdió su cargo y posterior a ello “misteriosamente” la Mina San José reanudó sus faenas.

Sencillamente esto es de cuento, de comedia, de ironía, de teatro del absurdo.  Desde prácticamente “siempre” (si me permiten verlo de ese modo) que Chile está bañado por el océano pacífico en toda su longitud, es un país increíblemente sísmico y con historia de grandes terremotos, y también la historia minera de este país es larguísima… ¿Cómo es posible, entonces, que todavía hagamos las cosas tan pero tan horriblemente mal?

Ok, no pretendo seguir con esta suerte de virulenta crítica, pues no es el objetivo final.  El objeto de esto es simplemente decir a viva voz: ¡Hagamos de una vez las cosas bien, por Dios!

No permitamos que la flojera, la desidia, los favores políticos, la codicia, los intereses económicos u otras conductas, prácticas o bienes sigan estando por sobre de lo que debiese ser más preciado para todo chileno: la vida de los habitantes de Chile y los valores y el honor del ser humano como tal.

Hagamos bien nuestro trabajo y nuestras actividades en general, no nos limitemos a “cumplir solamente” o a hacer apenas lo mínimo exigible.  Hagamos las cosas bien, construyamos un país mejor, construyamos un mundo mejor.

Saludos a todos y mucha fuerza a los mineros del norte y a las familias de aquellos que están atrapados bajo tierra.

Abrazos,

Englishman.

Comments

  1. Daniela says

    Debo decir que nunca me ha gustado el exceso de críticas, menos si se trata de nuestro país, ya que considero que todos somos de alguna forma en mayor o menor medida responsables de lo que acontece a diario…
    Sin embargo, me parece muy certero este artículo, ya que toca temas que no han sido resuelto de la mejor forma ni en los tiempos apropiados.

    Me gusto mucho este parrafo: … “Hagamos bien nuestro trabajo y nuestras actividades en general, no nos limitemos a cumplir solamente o a hacer apenas lo mínimo exigible”… Ya que considero que esto es fundamental para ir avanzando como país.

  2. Caro says

    Que importante es hacer bien nuestras labores,lastima que se pueda ver tan poco en nuestro país… A todo nivel (educación, salud, municipios, etc) la gente saca la vuelta y no atiende como corresponde sus obligaciones… Que lata que seamos de los países que más horas trabajamos y quizás uno de los que menos produzcamos … Podríamos ocupar esas horas perdidas en hacer cosas más importantes como deportes por ejemplo ..

    Saludos ..
    Caro

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