El charlatán que mató a J.S.Bach

Johann Sebastian Bach (1685-1750) es considerado uno de los padres de la música siendo uno de los creadores más virtuosos de la historia. Bach, según señalan sus registros médicos, sólo padecía de miopía y gozaba de una excelente salud por lo que su muerte a los 65 años fue bastante sorpresiva. ¿Qué habrá matado a un hombre sano como Johann Sebastian Bach? La Iatrogenia de un charlatán.

Muy poco se sabe de la vida de Bach y sólo existen 2 biografías relativamente confiables (una de ellas redactada por su propio hijo Carl Philipp Emanuel). Lo describen como un hombre de familia (bastante productivo llegando a tener 20 hijos con 2 esposas), alejado de los vicios de las cortes imperiales, tranquilo y sin enfermedad conocida con excepción de una posible miopía por unos lentes muestran que tenía un visión de refracción de 2,5 dioptrías. Las imágenes (como la que ven a un lado) lo muestran siempre con el ceño fruncido, partituras con notas grandes y obesidad que tal vez ocultaba una posible Diabetes mellitus. En sus últimos meses de vida, su calidad de visión empeoró dejando de tocar el órgano en sitios con poca luminosidad y pudiendo leer sólo partituras con notas de gran tamaño. Todo esto llevó a que sus amigos le sugirieran operarse de la vista con uno de los “maestros” de la oftalmología del siglo XVIII el inglés John Taylor (1708-1772).

Taylor era conocido por sus avanzados escritos (fue incluso el primero en describir el keratocono y su posible resolución quirúrgica) pero en la práctica era un verdadero charlatán. Su bolso llevaba grabado la frase Qui dat videre dat vivere (quién da la vista da la vida) y trabajaba siempre con un ayudante quien hacía la mayor parte del trabajo. Tras examinar a Bach le diagnosticó cataratas y le indicó la extracción quirúrgica del cristalino (cabe recordar que los únicos anestésicos de la época era una buena copa de vino y algunos opiáceos). Ya que Taylor era diestro, decidió arbitrariamente operar el ojo izquierdo (Estando sólo el derecho afectado según informan escritos anteriores y el izquierdo sin alteración alguna). Bach tras sufrir la dolorosa cirugía del ojo equivocado, se le indicó mantener una venda por 7 días (lo que le daba tiempo a Taylor de escapar a otra ciudad). La técnica quirúrgica se observa en las ilustraciones que hizo un médico contemporáneo Johann Philipp Schnitzlein en 1750:

Una semana posterior a su primera cirugía, Bach se complicó nuevamente. Se cree por un posible desplazamiento anterior del lente restante causándole un glaucoma. Taylor con su “amplia sabiduría” (pues sabía lo probable que era que su técnica fallase) había dejado recetado el uso de laxantes y tópicos oculares con sangre de pichón, azúcar pulverizada y sal de mar asada. Si esto no servía, se hacían pequeñas punciones perioculares que luego eran cubiertas con puré de manzanas o maíz. Y es más, si la inflamación era mucha, el último recurso eran infusiones de mercurio (Sin embrago, tratando de entender un poco a Taylor, esto ocurrió en la era antes de la asepsia). Como se podrán imaginar, su visión no mejoró sino que se fue comprometiendo hasta quedar completamente ciego, con mucho dolor y finalmente desarrollar un cuadro séptico. Bach falleció el 28 de julio de 1750 a las 18.15 hrs ante toda su familia. Fue sepultado en una ceremonia tan privada que hasta el momento se desconoce el real paradero de su tumba, pero lo que claramente perdurará será su gran aporte a la música.

Referencia:

Zegers R. The Eyes of Johann Sebastian Bach. Arch Ophthalmol . 2005;123:1427-1430