En un post reciente, Cristian Herrera hizo una excelente descripción acerca de la inminente decisión del Tribunal Constitucional de derogar las tablas de factores de riesgo con que las Isapres calculan los precios de sus planes. Como él escribe, dichas tablas de factores de riesgo son sólo un síntoma de que tenemos un sistema desigual y poco solidario. Pero ¿por qué nuestro sistema de salud debe ser solidario? Porque nos conviene que todos estén más sanos. Así, tendremos una sociedad donde cada persona puede vivir y trabajar de mejor manera. Proveer las condiciones para que ello ocurra es por lo tanto una responsabilidad que compartimos todos los chilenos. Y eso tiene dos consecuencias inmediatas.
La primera es que debemos asumir nuestras responsabilidades. Y la forma de asumir dichas responsabilidades es también doble. Debo preocuparme de la salud del resto (a traves de un sistema de salud solidario, donde los que pueden pagar más lo hacen) y, además, debo hacerme responsable de mi propia salud. Ese punto es aún más complejo que el anterior ya que habitualmente implica cambio de estilos de vida. Una forma más directa de hacerse cargo de ese problema es que quienes se someten a estilos de vida más riesgosos (tabaco, sedentarismo, etc) deban compensar al sistema, por ejemplo, con impuestos al tabaco o incentivos a quien practique deportes.
La segunda consecuencia, ya que estamos todos metidos en esto, es que tenemos que tener un sistema de salud, tanto prestadores privados como públicos, altamente eficientes y efectivos. Y eso es, por ahora, aún más difícil. ¿Por qué? Porque no tenemos idea de lo que ocurre al interior de nuestro sistema de salud. Ni la más remota idea. A nivel de prestadores privados es fácil preguntarse qué cosas se están haciendo de más: ¿cuantos TAC de encéfalo se hacen con real indicación? ¿cuantas radiografías de tórax se toman diariamente a los pacientes en una UCI sin que vayan a producir ningún impacto clínico? ¿Cuantos pacientes hipertensos toman fármacos de segunda o tercera línea sin siquiera haber tratado con diuréticos, la opción buena y barata? ¿cuantos marcapasos bicamerales se instalan, cuando bastaría uno unicameral por una fracción del precio? Ejemplos sobran. En el sistema público es más fácil ver qué cosas son las que no se hacen: ¿cuantos pacientes reciben tratamientos antibióticos inadecuados? ¿cuantos pacientes esperan por una cirugía más allá de lo razonable, gastando días/cama (que son carísimos)? ¿cuantos pacientes esperan meses por una interconsulta para que luego les cambien la hora? Ejemplos también sobran. Ejemplos de excesos y omisiones sobran en ambos sistemas. ¿Pero cuanto? No tenemos idea.
Y eso tampoco puede quedarse así. Sólo si sabemos qué es lo que pasa al interior de nuestros hospitales, consultorios, clínicas y consultas, vamos a poder actuar y tomar medidas para que este sistema, de recursos limitados como todos, sea lo más eficiente y efectivo. Una vez que podamos medir lo que se hace, monitorear resultados, vamos a poder mejorar. Y hasta el momento, y si bien no han demostrado gran impacto clínico a corto plazo, son las Tecnologías de la Información, en forma de Fichas Clínicas Electrónicas y bases de datos clínicas, las que debieran abrir la caja negra que son las prestaciones de salud.
Si miramos la reciente reforma de salud en EEUU, vemos que la mayoría de las medidas apuntan a hacer el sistema más solidario. Pero lo que pocos dicen abiertamente y que muchos comentan en los pasillos, es que la verdadera revolución en el sistema de salud en EEUU va a venir a través de la implementación de Tecnologías de la Información en salud, los 20 mil millones de dólares destinados a incentivar su uso, y la transparencia que eso debiera entregarle a un sistema de salud carísimo y tan opaco como el nuestro.
Excelente el tema planteado, Daniel…. El beneficio en transparencia que traerían las tecnologías de información en salud.
Pero deseo preguntar, para informarme, ¿cuáles serían los perjuicios estimados? Explico mi pregunta….
Un autor dice que la esquizofrenia es el costo que paga la humanidad por el desarrollo del lenguaje; podríamos decir que la bomba atómica es el costo que paga la humanidad por el desarrollo de la energía nuclear; las inundaciones de cada invierno son el costo que pagamos los chilenos por vivir entre los ríos más hermosos y caudalosos del mundo…. ¿se entiende el punto? ¿A qué debemos prepararnos cuando llegue esa tecnología?
Gracias Daniel!!!
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Es un gran tema el de las TICs.
Recuerdo que en el MINSAL al menos existia una unidad a cargo llamada Agenda Digital, la cual fue uno de los ejemplos del Ministro Manalich para cimentar su teoria del “giro” del MINSAL.
Lamentablemente estamos muy atrasados en la red publica, el SIGGES que es el monitoreo online del AUGE no es lo mas confiable que digamos, y tal como dice Mario el dia que funcione 100% probablemente el costo sea evidenciar el no cumplimiento de patologias AUGE en mayor magnitud.
Pero uno puede ir mas atras, hay determinadas herramientas de gestion que necesitan de acceso informatico como por ejemplo los Grupos Relacionados a Diagnostico, utiles tan en el manejo financiero de las instituciones como en el administrtivo-clinico, y despues de varios anhos uno puede ver que todavia no estan instalados. Antes que eso debieramos hablar de los sistemas de costeo, que se basan en implementaciones tecnologicas. Y nada todavia.
Entonces, hay temas de voluntades politicas y tambien temas estructurales. Pasa todo por un verdadero compromiso con la modernizacion del estado y la salud publica en general.
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Gracias Mario y Rubén por los comentarios.
En cuanto a la pregunta de Mario, ¿cuales son los perjuicios estimados de la implementación de estas tecnologías? La respuesta nos es simple y no es única. Creo que lo más evidente es el riesgo de perder privacidad al mantener datos almacenados en forma digital. Segundo, al hacer el sistema transparente para todos, existe el riesgo de que las falencias sean tan grandes que el sistema completo quede desprestigiado. Tercero, si sabemos qué es lo que hace cada médico – bien o mal hecho – podemos caer en la tentación de querer controlar en forma más estrecha lo que ellos (nosotros) hacen. Probablemente no todo esto pase, pero si grados variables de estos ejemplos. Los invito a revisar el siguiente artículo (http://dub.washington.edu/djangosite/media/papers/Nathan_et_al_2008_-_Envisioning_systemic_effects.pdf) que entrega herramientas que permiten imaginarse los efectos adversos de algo que uno diseñe.
Rubén, te cuento que, al menos por lo que he sabido las últimas semanas, la unidad a cargo de la Agenda Digital del ministerio parece que desapareció. No tengo como confirmar dicha información eso sí. Efectivamente la implementación de tecnologías de la información en Salud puede ir en distintos niveles, siendo el más bajo (desde el punto de vista de la complejidad) el informatizar los sistemas de administración (insumos, sueldos, horas médicas, etc). Un segundo nivel tiene que ver con la gestión clínica (GRDs y demases) y un tercer nivel es el de la informatización de la información clínica, que es donde reina la oscuridad, en Chile y en gran parte del mundo también.
Gracias de nuevo por los comentarios!
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Informatizacion de la informacion clinica…oportunidades desde UK hacia latinoamerica y Chile? Conversemos por interno.
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