China: Una sociedad de hijos únicos

La población china pasó de 500 millones de personas en 1947 a 800 millones en 1970. Tan explosivo crecimiento hacía temer la insustentabilidad de la sociedad en el futuro. Es por ello que, luego de varias medidas fallidas, se promulga en 1978 la “ley del hijo único”, enmarcada dentro de una política pública más amplia que no sólo limita el número de descendientes, sino también establece restricciones al matrimonio y maternidad.

Las penas por su incumplimiento son muy severas, tales como altas multas, confiscaciones de bienes y graves sanciones laborales. A su vez existen algunas excepciones que permiten el nacimiento de más hijos, entre ellas vivir en algunas provincias nativas, por ejemplo el Tíbet. La fiscalización de esta norma ha sido muy estricta en las zonas urbanas y algo más ligera en las rurales.

En resumen, todo esto ha generado que de una tasa de fertilidad de 5,7 nacimientos por mujer en 1970, se haya descendido a 1,7 en el 2000, evitando entre 250 y 300 millones de nuevos habitantes hasta la fecha, según el gobierno chino.

Tradicionalmente se ha considerado la condición de hijo único como algo negativo. Y lo respaldan diversos estudios que demostrarían que los hijos únicos, en comparación con aquellos que no lo son, serían más desajustados, obstinados, despilfarradores, egocéntricos, impulsivos ante la gratificación inmediata, irrespetuosos ante los mayores, meticulosos con la comida y propensos a las rabietas. Pero todos estos estudios nunca han mostrado grandes diferencias estadísticamente significativas, además de centrarse en rasgos que por una cuestión quizás cultural son considerados negativos.

Por otro lado, durante las últimas décadas se han publicado otros estudios que remarcan las ventajas de ser hijo único. Aparte de no encontrar diferencias significativas en las características antes mencionadas, estos niños tendrían mejor rendimiento académico, serían más cooperativos, menos hostiles, y tendrían mejor condición física y salud mental.

En suma, este viraje en la literatura y diferencias para nada concluyentes, va de la mano del cambio cultural de que ser hijo único ya no es tan malo.

Volviendo a China, ésta agrega una particularidad relevante al tratar el tema. Su sociedad siempre le ha dado un trato preferencial al hijo varón. Éste es quien lleva el nombre de la familia, cuida de los padres una vez envejecidos y hereda las riquezas. Y la hija simplemente es quien se une a la familia de su esposo.

Menciono esto porque en estos 30 años se ha visto una importante alteración en la proporción de hombres y mujeres, a favor de los varones. La evidencia es contundente que la falta de mujeres no es porque no estén inscritas ni reconocidas, simplemente no están en los censos etarios. ¿Abortos?, ¿tráfico ilegal?, no sabemos, pero se estima que en la actualidad “sobran” alrededor de 30 millones de varones en la nación asiática. Y aquellas familias que tienen una única descendiente mujer, es ella la depositaria de todas las esperanzas familiares, teniendo que combinar las virtudes femeninas de obediencia y sumisión, con la independencia, autoconfianza y libertad de oportunidades propias de la modernidad.

En conclusión, el impacto de todo lo antes mencionado se está viendo en estos días; están subiendo los índices de depresión y ansiedad entre los hijos únicos, quizás ante la presión de ser la única esperanza de la familia y la convivencia diaria con la presión del éxito. La competitividad por llegar a la mejor universidad y asegurar su futuro es altísima en esta generación. A nivel poblacional, China se está convirtiendo en una sociedad caracterizada por la generación 4:2:1; una pareja de hijos únicos tienen a su cargo un niño y 4 abuelos nacidos también bajo la misma condición.

Pensando en el futuro, esta nación tendrá una dramática pirámide demográfica invertida y los puestos laborales a todo nivel en el país estarán ocupados por hijos únicos. ¿Cómo impactará esto en el camino al desarrollo del país? ¿Cómo se insertará en el contexto mundial si está compuesta por una sociedad con las características ya descritas? ¿Cómo ejercerán la política interna y externa sus líderes nacidos después de 1978?. China ya ha tomado razón de este escenario y ha flexibilizado la ley solamente en Singapur, permitiendo tener 2 hijos por pareja. Estaremos atentos a la interesante evolución de esta política pública única en el mundo.

Fuentes:

“Little Emperors and the 4:2:1 Generation: China’s Singletons”. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry, 48:12, December 2009, 1137-9.

Presentación oral de la Dra. Elisa Sepúlveda, Residente de Psiquiatría Infanto-Juvenil de la Universidad de Valparaíso.

Fotos:

tfpeng, Citslinc International, express monorail

Comments

  1. Pasto says

    interesante problema, siempre me ha parecido antinatura el tema del control de natalidad made in China. Y ahora se comienza a ver el germen de una crisis no menor para el pueblo de ojos rasgados.

    Congrats

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  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: La población china pasó de 500 millones de personas en 1947 a 800 millones en 1970. Tan explosivo crecimiento hacía temer la insustentabilidad de la sociedad en el futuro. Es por ello que, luego de varias medidas fallidas,……