Servicio Civil en Salud Publica: Falta mucho

Una de las cosas que más envidio en Inglaterra son las amplias posibilidades de trabajar en el servicio público en lo que se refiere al sector salud. Y no solo es porque aquí la mayoría de la salud sea publica…en el sentido que la presencia de la salud privada es pequeña e irrelevante en el contexto de mercado, sino que principalmente hace rato que los ingleses tienen acunado el concepto de “civil service” y que tiene relación con la gran mayoría de personas que trabaja para el “estado” y no –ojo- para el gobierno, incluso en los ministerios.

Lamentablemente en Chile todavía esa cultura de servicio público no está.

El año 2003, luego de un discutido consenso entre gobierno y oposición se crea el Sistema de Alta Dirección Publica. Es un sistema creado para profesionalizar los altos cargos del Estado. Se trata que las más altas responsabilidades sean ejercidas por personas competentes e idóneas, elegidas mediante concursos públicos y transparentes. El objetivo es contar con una gerencia pública calificada y profesional que lleve a cabo y ejecute las políticas públicas que el gobernante determine. Todo perfecto hasta momento.

Según cifras de la pagina del Servicio Civil, el proceso de selección actualmente a través del Sistema de Alta Dirección Pública se aplica a 942 cargos, pertenecientes a 105 servicios públicos adscritos al SADP y otros 26 organismos públicos que seleccionan algunos de sus cargos directivos a través del SADP.
Se trata de 163 cargos de Primer Nivel Jerárquico, fundamentalmente jefes de servicio; y 779 de Segundo Nivel Jerárquico, entre ellos directores regionales, jefes de división o equivalentes.
El Sistema partió el año 2004 con 417 cargos. A marzo de 2010 éstos llegan a 942, en los que se incluyen tanto los cargos de los servicios adscritos al Sistema como los de los organismos públicos que seleccionan algunos de sus cargos directivos mediante el SADP. Ello implica un aumento del 123% en el número de cargos que se seleccionan a través del SADP.

Para el sector salud el sistema de designación de cargos por Alta Dirección es especialmente importante. Todos los directores de servicios de salud y la gran mayoría de directores de hospitales son elegidos por este sistema. Pese a ello, en nuestro sector el sistema no ha estado exento de problemas. Inicialmente, la falta de candidatos idóneos obligo a declarar muchos concursos desiertos, debido a principalmente los bajos sueldos que el estado ofrece para que cargos de responsabilidad que en el sector privado ganarían al menos 1.5 veces lo que se ofrece en el sector publico. Y al exigir la ADP dedicación exclusiva, se elimina la posibilidad de que médicos que hacen consulta puedan continuar ejerciéndola.

El sistema no es perfecto y eso es sabido. Las primeras rondas de selecciones son ciegas y están basadas principalmente en las evaluaciones e los head hunters, seguido en las rondas finales por entrevistas por representantes del consejo de alta dirección y del servicio responsable de la selección.  Finalmente la influencia política se puede evidenciar en que el sistema de alta dirección pública propone una terna en la mayoría de los casos y es la autoridad política del  servicio – Subsecretaria de Redes Asistenciales en los casos de los Servicios de Salud – quien toma la decisión.

Con el cambio de gobierno – sector político – el sistema tendría una prueba de fuego. Y pese a lo que diga El Mercurio en su artículo el domingo pasado, el sistema en el sector salud reprobó, aunque el Ministro diga otra cosa.

Durante esta pasada informaciones hablan de que 17 directores de servicios de salud, quienes son las más altas autoridades regionales – e independientes según la teoría – a cargo de las redes asistenciales se fueron. Y muchos de ellos injustamente.  Aquellos, donde incluso algunos tenían evaluaciones del servicio civil que daban cuenta de un excelente rendimiento, recibieron llamados sin previo aviso de la nueva Subsecretaria de Redes Asistenciales informándoles de que no continuaban. Algo parecido a lo que estaban haciendo en el Fosis.

En declaraciones al El Mercurio, el ministro Jaime Mañalich responde: “De los 150 directores de hospitales y de servicios de Salud les hemos pedido la renuncia a sólo seis personas que no parecía conveniente que continuaran después de ser evaluados y llamamos inmediatamente a concurso para proveer los cargos en vez de nombrar un subrogante”. El resto de las remociones, señala, “corresponde a personas que prefirieron no continuar en sus cargos y solicitaron que se les pidiera la renuncia no voluntaria” por razones de indemnización (tienen derecho a un mes por año, con tope de 6).

En una cosa el ministro tiene mucha razón…la falta de compromiso con la Alta Dirección Publica no solo es por parte de la nueva autoridad al no validar el sistema, sacando gente recién al asumir y donde la excusa de las malas evaluaciones es poco transparente, sino que también de los mismos directivos y administradores del sector. Porque es cierto que algunos de ellos renunciaron – o mejor dicho negociaron su salida para cobrar la indemnización, evidenciando un abierto compromiso político y dejando en duda su independencia a la hora de tomar decisiones.

Parece que falta compromiso de ambas partes…tanto de quienes eligen como de quienes forman parte del sistema. Es de esperar que algún día podamos definitivamente modernizar nuestras estructuras de gobierno y empresas públicas, para que efectivamente exista una validación de toda la sociedad y sus diversos actores ante esta política pública de modernización y eficiencia de gestión en el estado. Y donde los mejores y no los con pitutos políticos acceden a estos cargos…y no los saque un cambio de gobierno.

Info: Servicio Civil Website y El Mercurio