Intereses y Ética Profesional. Parte II.

Continuamos con la segunda parte de nuestro articulo destinado a tratar el tema de los conflictos de intereses, la etica y la medicina. En la primera parte hablamos un poco sobre historia y sobre los orígenes de este tipo de conflictos, ahora veremos un poco sobre la ética medica y algunas reflexiones de como el sistema sanitario puede cooperar de forma positiva o negativa a resolver este problema.

La ética profesional

El Colegio Medico de Chile AG, mantiene desde hace varios anos un Codigo de Ética (Ed. 2008) que busca servir como marco de referencia en varios aspectos claves relacionados a la practica y los deberes éticos de nuestra profesión. Rescato algunos puntos que me parecen importantes.

Sobre los Honorarios profesionales

Una cosa fundamental que se detalla en relación a este punto, es que el objetivo primordial del acto médico, es prestar un servicio buscando la salud del paciente (art. 42), definiendo el «valor primario» imperante en la relación médico paciente. La remuneración por ende debería ser una consecuencia natural de la labor del médico, no el motor de su acción. El valor de esta remuneración «deberá ser establecido con tacto y mesura, y dependerá de la importancia y circunstancias del servicio prestado, así como de la calificación del profesional y de la situación económica del paciente.» (art. 39).

Finalmente se hace explicita referencia, de que no es aceptable que un médico reciba una «comisión» o incentivo para realizar derivaciones o exámenes complementarios (art. 46). Igualmente inaceptable aceptable sería que tuviese un mandato por parte de laa institución en la que trabaje de realizar cierta cuota de procedimientos o exámenes.

Sobre la publicidad profesional

El art 48, comienza reforzando la idea de que el objetivo primordial del medico es la salud del paciente agregando que «la publicidad destinada a obtener pacientes revela que el interés pecuniario (del dinero) está por sobre el interés propio de la profesión». En virtud de esto se prohíbe al médico toda forma de publicidad destinada a captar pacientes (art 49). O sea, solo «los frutos de su trabajo» deberían hablar de un medico, dados por la propia experiencia de sus pacientes. Así mismo faltan a la ética profesional los médicos que aparezcan en medios de comunicación masivos con fines publicitarios propios, publicidad a productos utilizados en la practica medica (incluye medicamentos por supuesto) o instituciones y empresas de salud en cuanto pueda verse beneficiado por ello (art. 51).

Sobre las relaciones con las empresas de la salud

El médico debe mantener siempre una relación de independencia profesional con las empresas productoras o distribuidoras de artículos de uso clínico o farmacéuticos. Las decisiones clínicas deben siempre velar por el mejor interés del paciente, mas jamás perseguir la obtención de beneficios personales (art 54). Sin embargo, en el artículo 55 se define el tipo de donaciones que podría aceptar, dentro de un marco ético:sólo podrá aceptar donaciones modestas o invitaciones a reuniones o congresos, proporcionadas por empresas de productos clínicos o farmacéuticos, cuando aquéllas no limiten o coarten su independencia profesional”. Interesante salvedad, ya que le coloca una cuota de relativismo no menor a la hora de recibir ¨un regalo¨. En tanto cualquier financiamiento de actividades externas a la profesión médica (viajes turísticos por ej.) quedan explícitamente condenadas (art 56).

Desde el año 2005 el Colegio Médico de Chile recobró la tuición ética sobre los profesionales médicos, la cuál se había perdido el año 1980. Esto implica que del Colegio Médico volvía a tener las facultades para investigar y castigar a los miembros colegiados quienes no cumplieran con los marcos éticos de la profesión. Hasta la fecha, desconozco de si han existido investigaciones y sus resultados, tal vez alguno de nuestros lectores nos pueda ayudar con ello.

Reflexiones finales: un sistema con incentivos perversos

La profesión médica, como tantas otras, esta expuesta a múltiples problemáticas, como la que hemos hablado hoy. No podemos eludir, que estando “en el mundo” tenemos que hacer frente a ciertas cuestiones, como la relación con el “mercado de la salud” donde hay cientos de empresas, laboratorios y diversas instituciones, que buscan acercarse a los profesionales con el claro interés de mejorar su “rentabilidad” o dicho de forma simple, sacar el máximo provecho. Allí la formación valórica de cada uno se enfrenta a tentaciones, de recibir regalos, beneficios, etc. Esa formación valórica no pasa por tener más o menos cursos de Ética Médica. El estudio de la Ética lo que nos permite es comprender múltiples puntos de vista, concepciones e ideas sobre temas relevantes, haciendonos capaces de aceptarlas y entenderlas de una mejor medida, de cierta forma, entender que hay otros que piensan completamente distinto… Pero eso, no modifica nuestros valores y convicciones, la formación de valores es anterior a la vida Universitaria. Por eso es importante cuestionarnos otros aspectos ¨externos¨ que nos permitan mejorar la situación actual: Será suficiente la regulación vigente al respecto? Es bueno que, a niveles mas o menos conocidos, se permitan este tipo de practicas por parte de la industria que exponen a “la tentación” a los profesionales sanitarios?

Sin embargo, quiero traer una última reflexión, saliendo de la industria y entrando en el sistema sanitario. Allí también hay una fuente endógena de “tentación” hacia las malas practicas al exponer a los médicos a un claro conflicto de interés. Me refiero al pago por prestación, practica muy expandida en nuestro país y en muchos otros. Se basa en la simple premisa que la remuneración, debe ser proporcional a la cantidad de “cosas” realizadas (estas pueden ser atenciones, procedimientos, cirugías, exámenes, etc.). Una de las principales razones para que este sistema de remuneración se masificara, es en base a la lógica del “incentivo” al desempeño y a la lógica de que “el que hace mas, debe recibir mas”. Interesante… PERO, allí nace una de las grandes tentaciones: el hacer mas de lo necesario… Operar a pacientes que podrían observarse, pedir mas exámenes de los estrictamente necesarios, atender a pacientes “rapidito”, etc, etc, etc… A cada uno se le pueden ocurrir muchas más, tal vez incluso haya visto o vivenciado algún caso. Algunos dirán, ¨eso recae totalmente en la integralidad ética de cada profesional¨, a lo que estoy totalmente de acuerdo. Sin embargo, estamos poniendo un incentivo mórbido dentro del sistema, ya que estamos haciendo al medico “lucrar” por cada cosa que haga, en vez de simplemente pagarle por lo que debe lograr a través de un conjunto de acciones: “curar a veces, aliviar a menudo y confortar siempre”. Esta modalidad sería lo que conocemos como pago por servicio, que se da en muchos casos (en especial en el sistema hospitalario), en que la remuneración es en base a un contrato que te paga por hacer tu trabajo (durante cierto tiempo), sin tener que depender del número o tipo de prestaciones realizadas. Es también el sistema de pago que existe en el sistema de salud sueco, no solo en el ambiente hospitalario, si no en todo el sistema: cada uno hace su trabajo, porque sabe que lo debe hacer y hacerlo bien, no por un estimulo basado en la cantidad.

Ni uno, ni otro es perfecto. Pero considero mucho mejor para un sistema “saludable”, en la cual evitemos los estímulos morbosos que tientan a tantos a errar el camino de ¨lo correcto”.

Es una época en la que vemos ocaso de los valores como fuente del comportamiento ético? Tal vez. Espero que no. Pero sea como sea, tenemos que reflexionar, a nivel personal y de sociedad, como podemos construir un sistema sanitario donde los “Conflictos de Intereses” no nos nublen… Para que ni nosotros, ni nuestro Arte, tenga el triste fin que tuvo Asclepio.

Fuentes: Revista Médica de Chile / Revista Médica de Neuro-Psiquiatria / Colegio Médico de Chile AG / Wikipedia / Flickr CC

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Comments

  1. says

    El problema del pago por servicio, tal como funcionan los contratos actualmente en la Salud Pública es que tiende al “Síndrome del Funcionario Público”…”lo mejor es hacer menos, si total, igual me pagan”.
    Desafortunadamente, la Salud Pública está inmersa en una economía de mercado, junto con la Salud Privada. Los abogados, los panaderos y los taxistas, todos lucran, y trabajan donde más les paguen. Si en el sistema privado pagan más, ahí estarán los médicos también. Y la única forma del sistema público para competir es simplemente pagar más o pagar por prestación.