(Mapa que muestra Curicó, Molina e Itahue, sector en el cual estuvo el grupo de voluntarios que integré)
Hace una semana llegué del sur de Chile, en el marco de un viaje con un grupo de voluntarios de la Universidad Católica del Norte. No pretendo explayarme acerca de los trabajos realizados y del balance del viaje, sino que quiero hablar de lo que vi y de una que otra cavilación que pasó por mi cabeza.
Itahue fue el lugar específico en que estuve con el grupo de voluntarios (ver imagen de encabezado), si bien recorrimos un poco el sector. Itahue es parte de la comuna de Molina, está cerca de Curicó en la Región del Maule.
Por todos lados hay imágenes que recuerdan el terremoto, casas destruidas, algunas paredes en pie, toneladas de escombros fuera de los hogares, pisos de cemento o tierra apisonada que en el pasado tenían sobre si un hogar. En muchos villorrios y poblados la ayuda aún escaseaba o sencillamente no había llegado. Ok, es cierto, no estuve en el sector más dañado del país, pero aún así las carencias saltaban a la vista.
(Iglesia de San Francisco, o lo que quedó de ella. Esta Iglesia fue construida en el Siglo IXX Curicó, Chile. Marzo 2010)
El sector es pequeño, no es una gran ciudad. No obstante escucho que al menos hay 8 muertos, entre ellos casi toda la familia que estaba al interior de una casa que colapsó, quedó sólo un hijo y su padre, quien se encontraba hospitalizado grave según me dijeron. En esos momentos pienso en todas esas localidades pequeñas, pueblos alejados y personas que quizás no han visto ni han sabido de ayuda alguna, y que pueden estar en situaciones de gran necesidad material y afectiva.
(Casa destruida. Itahue, Chile. Marzo 2010)
Mientras realizaba labores de remoción de escombros, tuve la posibilidad de conversar con don Florencio, un hombre de más de 80 años a quien se le cayó la casa encima, fue rescatado de entre los escombros por un vecino y, por fortuna, tras una larga estadía en el hospital se encuentra bien. También conocí a un matrimonio que se salvó por encontrarse convenientemente en la única habitación cuyas paredes no colapsaron en el terremoto, toda su casa estaba en el suelo, pero dos parede resistieron y los salvaron de quedar sepultados bajo el adobe.
(Casa destruida. Itahue, Chile. Marzo 2010)
Durante las largas caminatas hacia algunos sectores alejados en los que trabajamos, podíamos ver muchas casas de adobe totalmente derrumbadas, incluso algunas casas sólidas construidas con ladrillos y reforzadas con pilares. La mayoría de las viviendas del sector, eso sí, son casas muy antiguas construidas principalmente con adobe, por lo que los daños en el sector fueron importantes.
Me imagino que el desastre fue magno el día del terremoto y los días subsiguientes. Sólo pude observar la situación semanas después, y aún así había situaciones graves o urgentes que no recibían la ayuda necesaria.
Relato esto porque no quisiera que nos olvidemos de lo sucedido. El mundo sigue girando y ya muchos vivimos una vida absolutamente normal, incluso muchas personas parecen no presentar preocupación alguna por las víctimas del terremoto, siendo que parte importante de Chile se vio afectada. Por favor, no seamos indiferente a la realidad de quienes sufren, aún quedan muchas personas que requieren ayuda y más de alguna que no ha recibido ayuda de particulares o del gobierno.
No nos des-sensibilicemos.
Saludos,
Englishman.