Calidad administrativa: ¿mejor gestión o aumento del presupuesto público en salud? – Parte IV: Análisis de los hechos

Calidad administrativa: ¿mejor gestión o aumento del presupuesto público en salud? – Parte IV: Análisis de los hechos

Viene de la tercera parte: Dimensiones en Salud.

Análisis de los hechos

La idea de terminar con la dimensión administrativa es justamente relacionarla con el caso que me tocó vivir junto a mi abuelo. Sin estudiar muy a fondo la situación es fácil darse cuenta lo absurdo de al menos dos puntos, a saber:

  • Reingresar a través de todo el sistema público para ingresar al AUGE
  • Luego de finalmente tener el diagnóstico y la cirugía programada tener que ir tres veces.

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Si comenzamos a evaluar las consecuencias del primer punto, lo primero que llama la atención es tener que sumar alrededor de 6 meses a la solución del problema -sólo por ingresarlo al AUGE- y por ende a la gestión y administración pública, mientras que en el ámbito privado se habría solucionado no más allá de una semana.

Lo primero que se nos viene a la mente es la respuesta típica: “tiene más recursos”, eso es un hecho innegable, pero soy un convencido que la diferencia no es por el mero hecho de “tener más dinero”, sino por lo que implica tenerlo y que hacer para evitar su fuga.

La cantidad o calidad del equipamiento puede ser razón, pero ¿qué entidad garantiza a uno que en el sistema privado realmente cuenten con los mejores o más altos estándares?. En países desarrollados como Canadá la gente prefiere atenderse en el sistema público justamente por esto, ciertamente que estamos lejos de funcionar bajo esa lógica, pero no podemos perder de vista lo que debería ser nuestra situación. Por otra parte se sabe que las clínicas privadas no cuentan necesariamente con mejores insumos, maquinaria y esto es sobretodo cierto para cualquier institución fuera de Santiago, sino nadie explicaría porque las cirugías o complicaciones de patologías de mayor complejidad terminen en hospitales públicos como ocurre con la Clínica Elqui y el Hospital San Juan de Dios en La Serena.

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La calidad y cantidad de especialistas también podría aportar, pero no se puede discutir el hecho que una parte importante de excelentes profesionales prefiere el trabajo en el hospital -no sólo por ser emocionalmente más reconfortante, que no deja de ser un argumento de peso para preferirlo sobre los privados-, sino que también ofrece cosas que el sistema privado raramente puede ofrecer, como lo son pasantías, becas y carrera.

Creo que la principal diferencia está en la malentendida visión “rentable” de la salud. Prácticamente en el sistema público si uno habla de “reducir costos” o “generar ingresos” se te trata casi de demonio capitalista y se pierde por completo el sentido de ser más cuidadoso con los recursos y se continúan gastando sin evaluar cómo estarían mejor distribuidos. Por desgracia uno de los primeros puntos en dejarse de lado es el administrativo.

En el sistema privado ocurre justamente lo contrario, los administradores saben cuán importante es 1) reducir los tiempos de espera al máximo, 2) satisfacción usuaria y como he adelantado 3) ser eficiente; y para ello, nada mejor que tener un sistema expedito minimizando la cantidad de veces que tiene que presentarse el usuario para no molestarlo con tanta espera, recordando que para la mayoría de los chilenos cada vez que van al médico requieren de un despliegue importante, no sobrecargar de trabajo a los administrativos, porque lleguan a estresarse, o porque finalmente es tanto el trabajo extra, que se hace necesario contratar más personal.

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Al final, la mayor parte del tiempo en las esperas no era ni siquiera médica, en general era rápida, era en todos los otros pasos que había que hacer para recién sentarse a esperar a que se desocupara el box, llevar la orden de atención, recaudación, timbrar y así, suma y sigue. El atochamiento y cuellos de botella no eran porque el médico tardaba mucho con los pacientes (probablemente la mayor parte de las veces incluso utilizaba menos del tiempo asignado, unos míseros 10-15 minutos), aún así incluso este punto podría mejorarse con citación escalada, (es decir, no citar a todos los pacientes a la misma hora y luego atender por orden de llegada, sino que citarlos a diferentes horas, algo que a pesar de lo obvio, no se utiliza en muchos de los servicios del sistema pública [sobretodo policlínicos]), sino porque los trámites eran muy lentos.

Para concluir fue necesario dejar de trabajar para movilizar a mi abuelo (que dentro de todo y afortunadamente es autovalente) unas tres veces más de lo necesario si consideramos que varias de las idas podrían haberse comprimido en una, exámenes preoperatorios, oculares y un entrevista.

Me gustaría ser justo con una cosa y es que en todo momento, a pesar de las colas, el poco espacio para moverse, las malas condiciones de trabajo, todo funcionario fue increíblemente amable y en ningún momento fueron descortés.

Fotos:


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2 Responses to “Calidad administrativa: ¿mejor gestión o aumento del presupuesto público en salud? – Parte IV: Análisis de los hechos”

  1. artangelo dice:

    Siempre he pensado que la burocracia aletarga y complica los procesos hasta lo absurdo. Tambien me he dado cuenta, de que a veces, es necesaria la burocracia, pero en situaciones específicas.

    Una reforma en la manera de organizar las redes administrativas del sector público, unificando una sola red de información coordinada, es a mi modo de ver, un tema central en las mejoras de la coordinación dentro del sistema nacional de salud.

    Integrar y colaborar, entre la atención primaria y hospitalaria, e inclusive crear un nexo con la atención privada, es una forma de crear transparencia y mejorar procesos.

    El tema de la optimizacion de procesos, es un tema importantisimo a la hora de mejorar el sistema administrativo, donde las cosas se han venido haciendo asi desde hace mucho tiempo y no existe voluntad de cambiarlas.

    Una opinión más dentro de todas las que ya existen btw. Muy buena serie de post pablo ;)

    Saludos.

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  2. Camilo dice:

    >> “En el sistema privado ocurre justamente lo contrario, los administradores saben cuán importante es 1) reducir los tiempos de espera al máximo, 2) satisfacción usuaria y como he adelantado 3) ser eficiente”

    La pregunta es si se puede hacer todas estas cosas y además tener MEJORES resultados clínicos… o al menos iguales. Las personas tienen una clara idea de lo que significa la “satisfacción usuaria”, pero muy pocas claves para saber si los resultados clínicos que obtienen son comparables. Esa decisión necesariamente la tiene que hacer un experto, no la pueden hacer los pacientes (que no pueden comparar si quedaron mejor-o-peor después de que los atendieron por apendicitis en tal o cual lugar).

    Creo que el sector público puede y debe mejorar sus indicadores “administrativos” de calidad, sin sacrificar los “clínicos”, y sin confundir los dos.

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