Llevaba dos meses de haberlo conocido y sabía más de él por las actividades que realizaba a menudo. Trabajaba todo el día y se las ingeniaba para estar en todos los oficios donde lo necesitaban. Llamaba la atención los fines de semana cuando salía de su casa con polo de vivos colores y un short fosforescente, parecía que tenía prisa, luego lo veía volver para salir nuevamente a pasear la mascota. Me parecía un tipo lleno de optimismo, de ideales y visiones en la vida; hablaba muy rápido y gustaba de gastar mucho en los tragamonedas.
Lo conocí alegre, tanto que su expresión era contagiosa, que invitaba a pasar con él grandes horas. Hasta que un mes después lo note muy cambiado, había descuidado su aspecto, se notaba apagado, triste y meditabundo. Lo observaba hasta muy tarde en la calle, deambulando y dando vueltas en el parque. Su familia se preocupó por él, y fue cuando con ayuda de unos amigos logramos convencerlo para que busque ayuda profesional. Bajo mucho de peso, y cuenta su madre que lloraba sin causa.
El trastorno maniático depresivo a veces se presenta en estados de hipomanía, que son formas leves que permiten un funcionamiento social más o menos normal; en ese caso es difícil su diagnóstico. Y a veces pasa desapercibido para muchos profesionales de la salud. La duración de estos síntomas en hipomanía se acortan incluso a semanas o días.
La manía se compone tanto de elementos conductuales (euforia, verborrea, agitación) como de pensamientos (aumento de la autoestima, ideas relacionadas con grandeza). Se encuentra a menudo adolescentes con síntomas psicóticos y trastornos de conducta (abuso de drogas e intentos de suicidio). La manía se puede prolongar hasta meses y cuando vira a un estado depresivo se puede hablar de trastorno bipolar I o psicosis maniaco-depresiva.
Cuando se instala la depresión, el paciente muestra una clara disminución del interés por actividades que anteriormente le ocupaba la atención. Es cuando se establece la anhedonia que es la incapacidad para sentir placer. Además hay insomnio y alteraciones del apetito y del peso. Si le pregunta al paciente como se siente a menudo no pueden describirlo lo que se denomina alexitimia. Este estado tiene una variabilidad en su duración y cuando perdura por largo tiempo aparecen ideas y pensamientos relacionados con la muerte.
El actor Richard Gere en la conocida película Mr Jones escenifica al clásico trastorno maniaco depresivo. Es fácil notar las diferencias de estas dos caras de la misma moneda. Aquí les dejo el resumen: