Libro: The Great Starvation Experiment: Ancel Keys and the Men Who Starved for Science, de Todd Tucker (Google Books tiene algunos capítulos en línea, para hacerse una idea). [No tiene trad. al español]
En los años 1944-45, 36 hombres que se negaron a participar en la 2a Guerra Mundial por objeción de conciencia participaron voluntariamente en un estudio de 12 meses que tenía por objeto aprender cómo recuperar a las víctimas de inanición, conducido por Ancel Keys en la Universidad de Minnesota.
El estudio comprendió 3 etapas: 12 semanas de control (C1-C12), 24 de inanición (S1-S24) y 12 de rehabilitación (R1-R12). En la S1-S24, los voluntarios recibieron una ración diaria de 1570 kcal. en promedio (la más baja fue de menos de 1000), repartidas entre alimentos habitualmente consumidos en zonas de guerra (repollos, papas, pan de trigo, etc.), y cantidades ilimitadas de agua, café negro, chicle y cigarrillos. Sumado a ello, se les exigió caminar un mínimo de 32 km. semanales controlados, más un par de horas diarias en una trotadora del laboratorio durante los 12 meses del estudio (C1 a R12). (¿Les cuesta dimensionarlo? Recordemos que aún no existían ni el Código de Nuremberg, ni la Declaración de Helsinki, ni el Informe Belmont).
Pasada la S1-S24, empezó la etapa de rehabilitación (objetivo del estudio), en la que se dividió a los hombres en 4 grupos a los que se les aumentó la ración diaria en 400, 800, 1200 y 1600 kcal., respectivamente (hubo que aumentarlas en 1200, 1600, 2000 y 2400 kcal. poco tiempo después).
Durante todo el estudio, desde la C1 hasta la R12, se le pidió a los voluntarios que registraran sus pensamientos en un diario, a la vez que el personal del estudio analizó periódicamente sus signos vitales, valores sanguíneos, recuento de espermatozoides, pruebas psicológicas (MMPI) y otros parámetros.
El libro fue una lectura interesante, aunque no necesariamente lo que esperaba encontrar: sólo 2 capítulos se dedican al estudio propiamente tal. En lugar de datos “duros” (aparte de la descripción de la metodología y uno que otro cambio interesante en los análisis de laboratorio), Tucker se centró en:
(1) enmarcar el estudio dentro del contexto sociopolítico de la época, entregando muchos datos históricos de hambrunas mundiales pasadas y contemporáneas a la investigación (información indiscutiblemente interesante –MUY interesante-, pero que deja un leve sabor a “relleno”); y
(2) la vida del propio Ancel Keys. Tal vez estoy fuera de lugar, pero dedicarle 1 capítulo entero a su investigación sobre el colesterol me pareció innecesario, considerando que el quid de este libro es el estudio de inanición y no el investigador. Para eso, busco su biografía.
Tucker señala al final que en su investigación recurrió a los diarios de los voluntarios, con su autorización. Me parece que fue una gran omisión el no haber incluido fragmentos de tales diarios, pues tener la información de primera fuente y contemporánea a los hechos hubiera sido un gran aporte a entender realmente lo que sucedió en ese año en la G27, en lugar de tanta redacción-tipo-novela.
¿Conclusión? Recomendable, pero no imperdible. En cuanto a profundidad de los contenidos, fue bastante decepcionante.
Quienes quieran saber más sobre el estudio, pueden encontrar información adicional en Minnesota Starvation Experiment, de Wikipedia
**Escrito para Matasanos y Translablog**
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