
Las mujeres estamos creciendo, cada día desde hace ya unas décadas y hemos salido de a poco de la burbuja
arraigada de sexo débil que vive pasiva tras un entorno masculino activo. Desde niñas ya estamos viendo el crecimiento de innovadoras mujeres que han triunfado de entre los hombres porque las oportunidades ahora, son mucho más cercanas y el switch ha cambiado casi por completo.
Es así como las mujeres desde tempranas edades tenemos nuevas espectativas, donde está principalmente la del triunfo y el éxito profesional, luego claramente el de disfrutar de ese éxito. Es por eso que muchas de nosotras retrasamos cada vez más la posibilidad de formar familias y de embarazarnos. Años atrás, niñas de 13 y 14 años estaban casadas y a los 15 ya habían comenzado a criar hijos. Hoy en día, los métodos anticonceptivos han bajado notoriamente las tasas de natalidad y permiten también que las mujeres conozcan y disfruten su sexualidad, cuestión que antes era un tabú, el impacto de ese ‘destape’ ha marcado la libertad femenina quienes con ahora y poco a poco con naturalidad plantean sus ideas de maternidad.
Luego de estas válidas opciones de vida, el retraso de la maternidad llega a periodos como la tercera o hasta la cuarta década, donde la fertilidad comienza a decaer e incluso los riesgos en el embarazo son aún mayores. El porcentaje de infertilidad a los 30 años de edad equivale a un 15%, aumentando casi a un 30% a los 40. Sin embargo muchas piensan que en caso de existir disminución de la fertilidad se puede recurrir a técnicas de reproducción asistida y tener hijos cuando ‘estemos preparados’.
Pero hay que tener en cuenta:
Hoy en día hombres y mujeres estamos más informados, por ende nos cuidamos más, pero una mejor salud, no cambia las posibilidades de disminución de fertilidad asociada a la edad y las técnicas que nos pudieran asistir en caso de que la edad ya no nos acompañe, muchas veces no dan los resultados que pudieramos esperar.
A mayor edad de la mujer, la reserva ovárica (número y calidad de los ovocitos en los ovarios) juega un papel determinante, ya que nacemos con todos los óvulos que vamos a tener en la vida, a disferencia de los hombres quienes producen espermatozoides toda su vida. Nacemos con más de un millón de óvulos, llegamos a la pubertad con aproximadamente 300 mil de los cuales, alrededor de 300 van a ovular durante nuestra vida reproductiva, el resto se degenera.
A mayor edad de la mujer los ovocitos también envejecen, por lo tanto existen mayores probabilidades de sufrir anormalidades genéticas.
Al ocurrir la fecundación en mujeres mayores, los embriones resultantes tienen menos posibilidades de desarrollarse aumentando el riesgo de presentar abortos espontáneos.