Influenza A H1N1: Pequeño Review y Crónica de mi Experiencia Personal

B00526_H1N1_flu_med(Microfotografía electrónica del virus de la Influenza A H1N1 responsable de la Pandemia H1N1 de 2009, tomada en el laboratorio de Influenza del Cener for Disease Control and Prevention en Atlanta, Estados Unidos.)

Los seres humanos convivimos con miles de otros organismos en este mundo, y no me refiero a otros mamíferos, animales o seres del reino vegetal. Estoy hablando de miles de micro-organismos que habitan el mundo en que vivimos y que probablemente están desde mucho antes que nosotros, y seguirán aquí hasta mucho después de que nosotros desaparezcamos de la faz de la Tierra. Estos micro-organismos tienen especial importancia en el área de la medicina, ya que un puñado de ellos (un puñado en comparación con todos los que existen) nos pueden causar enfermedades, y algunas de ellas son graves.

Es así que existen las bacterias, los virus, los parásitos y los hongos. Los virus están entre los organismos vivos más pequeños, midiendo entre 18 nm y 200 nm (1 metro = 1.ooo.ooo.ooo nm; un metro equivale a mil millones de nanómetros [nm]), lo que significa que son lo suficientemente pequeños como para que no podamos verlos con microscopía óptica, ni menos con el ojo desnudo; si queremos verlos, debemos usar la microscopía electrónica. Para que se hagan una idea, en un milímetro podrían caber entre 5.000 y 50.000 virus ordenados en fila, lo que nos da una buena idea de lo pequeños que son. Lo que diferencia a los virus, además de su pequeño tamaño, es que necesitan infectar células vivas para poder cumplir con su ciclo vital; son una especie de parásitos intracelulares, por así decirlo.

En el presente artículo los invito a aprender o repasar un poco acerca de qué es la Influenza, qué significa la actual pandemia de Influenza Humana A H1N1 (gripe porcina, “la porcina”, influenza porcina y otros apodos) y a echar un vistazo a mi experiencia personal o encuentro cercano del tercer tipo con esta pandemia de Influenza.

Virus de la Influenza

InfluenzaEl virus de la Influenza, o gripe, pertenece a la familia Ortomixoviridae, posee envoltura (lo que lo hace más lábil, pues la cápsula o envoltura debe de estar intacta para el buen “funcionamiento” del virus), tiene RNA (ácido ribonucléico) como material genético, el que está segmentado y en sentido negativo (es decir que está “trozado”, lo que hace más fácil el intercambio genético entre los virus y por tanto las mutaciones y cambios, y que debe de recibir una suerte de proceso de decodificación a sentido positivo antes de poder transcribir una proteína), y mide entre 80 y 120 nm. Existen los tipos A, B y C, que se diferencian por su estructura protéica. Sólo los virus de la Influenza A o B afectan a los seres humanos, el tipo B es exclusivo de humanos y no presenta cambios o mutaciones importantes. (Dibujo 1: Dibujo esquemático del virus de la Influenza A, donde se observan sus antígenos de superficie, las glicoproteínas Hemaglutinina [HA] y Neuraminidasa [NA])

El virus de la Influenza A se clasifica de acuerdo a sus antígenos de superficie, dos glicoproteínas que generan respuesta inmune y aparición de anticuerpos (los soldados que el cuerpo usa para destruir lo que le es ajeno y dañino) y de las cuales el virus se sirve para infectar a la célula y liberarse desde las células infectadas, corresponden a la Hemaglutinina (HA) y la Neuraminidasa (NA) (ver Dibujo 1). Los distintos tipos de estas proteínas le dan el número a la “H” y a la “N” a la hora de clasificar a la Influenza A; existen 16 “H” y 9 “N” distintas, pero sólo H1, H2, H3, N1 y N2 se han asociado a enfermedad en humanos. Una de esas proteínas (NA) es el objetivo de algunos de los fármacos antivirales comúnmente usados contra la Influenza.

A veces, cuando dos o más virus han infectado a las mismas células, se pueden producir mutaciones importantes que conllevan un cambio en el virus.

Influenza A H1N1

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(Microfotografía electrónica del virus de la Influenza A H1N1 responsable de la Pandemia H1N1 de 2009, tomada en el laboratorio de Influenza del Cener for Disease Control and Prevention en Atlanta, Estados Unidos.)

El último brote epidémico de Influenza A H1N1 fue en 1977 y se convirtió en una pandemia, tal como ahora, pero con resultados aún más letales. Desde ese entonces los principales virus de la Influenza A en circulación han sido las variantes H1N1 y H3N2, presentando variaciones pequeñas anuales, las que provocan nuevos brotes.

En algún momento el virus de la Influenza A H1N1 sufrió un cambio importante (shift antigénico), al parecer en esto participaron cepas que afectan normalmente a aves, humanos y cerdos; cuatro cepas distintas configuraron la nueva cepa de Influenza A H1N1 (ver Dibujo 2).

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(Dibujo 2: Dibujo esquemático que muestra las posibles formas en que el virus de la Influenza A muta [drift antigénico] o cambia [shift antigénico], se crea una nueva cepa o variante e infecta al ser humano.)

Esta nueva variante infectó rápidamente a los seres humanos, y la OMS declaró la pandemia el 11 de Junio de 2009. No profundizaremos en lo que ya todos sabemos, la pandemia ha afectado a cientos de miles de personas y ha cobrado cientos de vidas en distintos países; hasta el 27 de Julio el reporte oficial de muertes rondaba los 800 fallecidos en todo el mundo (ver Dibujo 3).

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(Dibujo 3: Mapa que muestra la situación pandémica vigente al 22 de Julio de 2009, se detalla la cantidad de muertes y los países afectados por el Virus de la Influenza A H1N1. Obtenido del sitio de la World Health Organization) .

El virus se contagia principalmente de persona a persona (a menos que tengas contacto cercano con puercos infectados [ver foto 3]), viajando en pequeñas gotas de secreciones que expulsamos al hablar, toser o estornudar. La alta contagiosidad de esta cepa, producto de ser una nueva amenaza para nuestro sistema inmune, ha hecho que la propagación del virus sea cosa fácil. También es posible el contagio a través de las manos al saludar y después llevarnos las manos a la cara y ojos, o por similares mecanismos usando otros artilugios que contengan secreciones con virus. Por lo anterior, el lavado e manos es fundamental para prevenir el contagio de esta y otras enfermedades.

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(Foto 3: ¿Acaso él será el culpable de la Pandemia (H1N1) 2009?)

Por fortuna, y como es usual con la gripe, lo común es que después de unos 2 ó 3 días de enfermedad los síntomas desaparezcan de a poco y el enfermo se recupere, después de una semana el infectado debiese de estar sano nuevamente. No obstante, la enfermedad puede llegar a ser letal, especialmente en personas susceptibles (enfermos crónicos principalmente); por ello la iniciativa de dar tratamiento antiviral a quienes puedan estar cursando con gripe por este virus.

Cabe destacar que este virus infecta principalmente a personas jóvenes menores de 45 años, siendo la media entre los 12 y los 17 años de edad. Este comportamiento podría ser lógico, ya que quienes vivieron la anterior pandemia de Influenza A H1N1 (Influenza Española en esa ocasión) podrían tener anticuerpos y “memoria inmune” que en algo les sirve contra esta nueva cepa del virus.

Se ha dado por denominar a esta pandemia como Pandemia (H1N1) 2009.

Mi experiencia con la Influenza A H1N1 – Pandemia (H1N1) 2009

A continuación la crónica de un caso que no fue fatal, pues de haberlo sido no podría estar escribiendo estas líneas:

Semana del 13 de Julio: No me siento bien. He notado que tengo alzas térmicas, a veces hasta 37.5ºC, durante las mañanas. Me canso al caminar hacia el hospital y llego con sensación febril. Es extraño, mi condición física es bastante buena si la comparamos con la media, la falta de aire y el cansancio al hacer esfuerzos me tienen algo perplejo. Espero que no sea influenza. Para el viernes ya estoy más tranquilo, supongo que si fuera influenza habría presentado rápidamente más sintomatología.

Sábado 18 de Julio: Tengo mi examen práctico. Sólo me falta tener fiebre igual o superior a 38.5ºC para cumplir con los criterios de sospecha de Influenza Humana A H1N1. Tengo tos, me duele la cabeza, tengo congestión nasal y el cuerpo lo siento como si me hubiesen dado una paliza.

Despierto a las 08:00, hace 15 minutos atrás debería de haber estado en la universidad. Me visto en un abrir y cerrar de ojos, parto corriendo raudo y veloz rumbo a la universidad. Lo logro, llego a tiempo; mas no logro acaparar todo el aire que necesito para recuperarme de la carrera, me falta el aire y eso es absolutamente extraño en mi (ya les dije, no tengo un mal estado…no al menos para la media). Doy mi examen, con dolores, tos y secreción nasal. Me cuesta trabajo el subir las escaleras, siento que me falta el aire al hacer esfuerzos físicos que usualmente no me significan ni siquiera un cansancio leve.

Lunes 20 de Julio: Lamentablemente debo dar examen de recalificación. Nuevamente siento un cansancio más allá de toda lógica al caminar temprano hacia el hospital, sólo que ahora tengo claro que sólo me falta la fiebre alta para cumplir con los criterios de Influenza.

Por la tarde me siento muy afiebrado, constato una temperatura superior a 38.5ºC que sigue en ascenso durante las siguientes horas. En este momento, el virus ya ha invadido el epitelio (cubierta interna compuesta por distintas capas celulares) de mis vías respiratorias altas, ha destruido células, se ha propagado y un sinnúmero de agentes químicos que mi cuerpo libera en respuesta me han generado la fiebre alta. Probablemente el contagio fue como la mayoría de los contagios, estuve cerca de alguien enfermo e inhalé aire mezclado con pequeñas gotas de secreciones llenas de virus.

No logro conciliar el sueño, la fiebre llega a 39ºC por la noche, el frío, los escalofríos y los dolores me impiden conciliar un sueño reponedor. Duermo a sobresaltos y tiritando.

Martes 21 de Julio: Por la mañana constato mis signos vitales más básicos. Estoy respirando sobre 20 veces por minuto y mi corazón late 100 veces por minuto (usualmente tengo pulso de deportista, unos 60 latidos por minuto); y eso que estoy acostado en mi cama. La fiebre sigue en 39ºC, y me siento horrible.

Tengo cita con la asistente social de la universidad, aprovecharé de ir al médico del centro de salud estudiantil.

Me levanto, me visto lentamente y parto entremedio de una leve llovizna. Nunca me había costado tanto caminar a la universidad, subo la pequeña cuesta que atraviesa la universidad y siento que me falta el aire; nunca pensé que yo necesitaría detenerme a descansar por disnea (falta de aire).

Finalmente, después de unos trámites, acudo al médico. Me examina, constata algunas cosas (taquicardia de 120 latidos por minuto, entre otras) y verifica que cumplo con los criterios de sospecha de Influenza Humana (Fiebre igual o superior a 38.5ºC con tos, acompañada de cefalea, mialgias, odinofagia y congestión nasal). Me extiende la receta que se usa para pedir la terapia antiviral en los consultorios.

Me devuelvo a mi hogar, realmente me cuesta caminar con esta “cosa”.

Menos mal que soy joven y que no tengo problemas crónicos a los pulmones o al corazón, ya que en esas circunstancias las complicaciones son más probables y de peor pronóstico. Complicaciones comunes que podría sufrir son: neumonía viral, neumonía bacteriana secundaria, neumonía mixta y otras.

Cerca del mediodía le pido a un conocido que me lleve al consultorio, realmente no estoy en condiciones de caminar algunos kilómetros para ir a buscar los antivirales. Me lleva en su auto; pronto estoy de vuelta con el antiviral en la mano.

A mediodía comienzo la terapia, 75 mg de Oseltamivir cada 12 horas por 5 días. A las 48 horas debieran de disminuir los síntomas. El Oseltamivir inhibe la acción de la Neuraminidasa viral, la proteína que ayuda a que el virus se libere desde las células infectadas; de esta forma se impide que el virus siga propagándose entre las células del enfermo y se busca que éste presente menos síntomas y tenga menos capacidad de contagio.

A todos los que están cerca mío les advierto de lo importante que es el lavado de manos, recordemos que este virus es muy sensible debido a su cápsula o envoltura; el lavado de manos es una excelente forma de prevención. Además, en el medio ambiente no dura demasiados minutos viable.

El resto del día no me siento mucho mejor.

Miércoles 22: Durante la madrugada me disminuye la fiebre y me siento bastante mejor. Lo anterior habla bien de mi sistema inmune (dentro de lo bien que se puede hablar de un sistema inmune que permite la infección), ya que es pronto para atribuirle la mejoría a la terapia antiviral.

Ya no caí en insuficiencia respiratoria ni necesité ventilación mecánica, creo que sobreviviré al embate.

De a poco desaparecen los dolores y los síntomas en general.

Martes 28 de Julio (hoy): Alrededor de una semana después del comienzo de mi cuadro de influenza, me siento bien. Sólo me queda una tos persistente…está bien, también siento los pies bastante fríos. Pero estoy bien, en general estoy bastante bien…me golpeó fuerte esto, por fortuna soy bastante sano.

Al menos, de esta experiencia, puedo sacar un artículo para que ustedes lean.

Saludos,

Englishman.

Comments

  1. says

    Julio 29, 2009 a las 8:33 pm

    ooops…Sabía que se me olvidaba algo.

    Referencias:

    The New England Journal of Medicine, 360;25. 18 de Junio de 2009

    Harrison’s Principles of Internal Medicine, 17th Edition. Mc Graw-Hill. 2008

    Microbiología Médica, 5º Edición en español. Editorial Elsevier España. 2005

    Página web de Center for Disease Control and Prevention (http://www.cdc.gov)

    Página web en inglés de la OMS (http://www.who.int/en/)

    Saludos!

  2. Contagiado says

    Muy bueno el artículo y la descripción, pero…
    ¿A cuantos contagiastes en tus paseos?

  3. says

    Tomando en cuenta que usé mascarillas 2 de las 3 veces que salí enfermo… No creo que a muchas personas.

    Al menos la asistente social, su secretaria, y el personal del centro de salud estudiantil no se enfermaron.

    Espero no haber contagiado a mucha gente… Ningún conocido presentó los síntomas.

    Saludos!

    Englishman